Ya sea porque vamos a dar nuestros primeros pasos en nuestro particular camino espiritual, porque vayamos a retomarlo, o porque necesitemos una nueva guía, seguramente todos nos encontremos alguna vez en el proceso de querer encontrar un profesor de meditación, yoga o similar. En realidad creo que los consejos que voy a dar valen para encontrar cualquier cosa que necesitemos, sin que tenga que ser o parecer espiritual.

Lo primero que considero necesario es abrir los ojos y la mente. Deja que te llegue toda la información, y no te cierres a la idea que puedas tener en la cabeza de en qué forma se ha de presentar lo que necesitas. A veces los prejuicios no nos dejan ver que tenemos justo delante de nosotros aquello que buscamos y anhelamos desesperadamente. Permite que las cosas lleguen y pasen por el filtro de tu corazón.

Una vez abierto a lo que venga, date una vuelta (o varias) por tu entorno físico. No busques nada en concreto, simplemente anda por dónde tus pies e intuición te lleven. Puede que algún lugar o persona llamen la atención de tus ojos y algo se mueva dentro de ti. Acércate e interactúa hasta donde te sientas cómodo en ese momento. Y sigue caminando.

Cuéntale al Universo lo que necesitas o estás buscando. El Universo es todo; desde tu madre a tu compañero de trabajo, tu novia, tu amigo… Encontré a mis primeros profesores de yoga después de pasearme por varios estudios sin que me convenciera ninguno. Quedé con un amigo al que conocía desde hacía poco tiempo, le comenté que quería hacer  yoga y me invitó a un pequeño grupo privado en casa de un profesor de yoga. Ahí se sembró la semilla de las clases que daría yo mismo años después en Madrid.

Google e internet también forman parte del Universo. Te diría que si eliges esta opción, seguramente el Universo te hablará rápidamente si es que tiene que hacerlo por esta vía. Si no aparece algo pronto, veo difícil que vayas a encontrar al maestro definitivo tras horas tumbado en el sofá haciendo scroll infinito en Instagram, al igual que tampoco confío mucho en que encuentres al amor de tu vida tras mil descartes en Tinder.

Otra opción es tirar del hiloSi has leído un libro que te ha inspirado a practicar. ¿Quién lo ha escrito? ¿Quiénes son sus maestros y/o alumnos ? Investiga sobre ello y a lo mejor descubres una persona con la que puedes contactar o un sitio que te llame. Sospecha un poco de aquellos que no hacen ninguna mención a con quién o dónde han aprendido o practicado.

Lo mismo es aplicable a alguien que has leído en internet, o escuchado en una clase o conferencia. Que no te dé vergüenza. No tienes que justificar ante nadie tus decisiones, ni siquiera a tu mente racional. Acércate y contacta, sé honesto y respetuoso, y acepta lo que encuentres. Algunas puertas estarán cerradas. No las fuerces ni desesperes, otras se te abrirán. A veces simplemente es dar un paso y, aunque no sea el definitivo, te muestra la dirección al lugar dónde necesitas llegar.

En otras ocasiones no hace falta ni buscar para encontrar un profesor. Si mantienes los oídos y la mente abiertos como mencioné al principio, te llegarán señales. Algo que te llama particularmente la atención, o alguna persona o lugar que te llega repetidas veces de distintas maneras.

Una vez has encontrado algo o a alguien, pruébalo. Prueba las veces que haga falta hasta que sepas si es para ti o no. Recuerda que todos somos humanos e imperfectos. Al mismo tiempo, rechaza aquello que insulte tu alma, aunque en principio parezca afectar a otros y no a ti. Quédate no por que te lo digan, ni por vergüenza, miedo, obligación o desesperación, sino porque te sientes seguro, nutrido y respetado.

Y una vez que has elegido, no te aferres a nada ni a nadie. Puede que logres encontrar un profesor iluminado y solo debas compartir con él un momento breve. Que llegues a un sitio ideal y solo permanezcas allí unos días. También puede que sea un año, diez, o a lo mejor toda la vida. De una forma u otra, no te aferres. Deja que las cosas sean de forma natural.