Antes de ponernos manos a la obra con nuestra meditación, necesitamos un referente que nos proporcione la suficiente teoría para comenzar a practicar, y al que recurrir cuando tengamos dudas o surjan problemas.
Dicho referente debería cumplir dos requisitos: ser alguien con quien sintonicemos, y que esté por delante de nosotros en el camino. A veces puede que nos veamos inspirados a practicar a través de un libro, el audio de una charla, o un video, pero considero fundamental conectar con alguien en persona en algún momento; ninguno de los otros medios va a poder encarnar la teoría, ni proporcionarnos escucha y empatía, y estos tres elementos serán de tremenda importancia para nuestro desarrollo.
La persona que nos enseña, sobre todo si es la primera, puede afectar de manera radical a cómo experimentamos nuestra relación con una materia o práctica. Ya sea al aprender matemáticas, a tocar un instrumento o a meditar, esa primera influencia puede contribuir a una experiencia traumática que haga que abandonemos y evitemos esa disciplina para siempre, o encender la chispa de una pasión que nos acompañe durante el resto de nuestra vida.
No te dejes llevar por las apariencias, etiquetas o rangos oficiales, y sí por tu sensación de conexión. He conocido a varios maestros en persona que me siguen inspirando, y por cuya experiencia, sabiduría y generosidad estoy tremendamente agradecido, pero en el momento de practicar a su lado no eran lo que yo necesitaba. Sin embargo, bajo la guía de otras personas, también con una dilatada experiencia, pero evidentemente mucho más imperfectas que los famosos maestros, he sentido un mayor vínculo y me dieron el soporte necesario para que mi práctica alcanzara niveles mucho más profundos.
En ocasiones, la mejor ayuda vendrá de alguien que solo está un peldaño por encima de ti en cuanto a habilidad. Lo que podría verse como una desventaja comparándolo con un maestro, se convierte en algo muy valioso: es posible que con un compañero compartamos un lenguaje y un contexto similares, y que él haya pasado hace poco por las mismas dificultades que tú estás enfrentando, las cuales quedan ya muy lejanas al maestro.
Si encuentras a alguien con quien sintonices, no pierdas la oportunidad de relacionarte con esa persona. La soledad se hace muy presente y de manera reiterada en el camino espiritual; aprovecha la ocasión si se te presenta. A veces nos da vergüenza, o tenemos ya una agenda de lugares, prácticas o maestros que queremos visitar, y seguimos fieles a nuestros planes pasando de largo. Yo he cometido ese error en el pasado, y estoy mucho más atento para no repetirlo.
En un famoso discurso, Ananda, primo y asistente del Buda, le expresa a este que «tener un buen amigo, tener un buen compañero, tener un buen camarada, es la mitad de la vida espiritual», y el Buda le corrige inmediatamente diciendo que «tener un buen amigo, tener un buen compañero, tener un buen camarada lo es todo en la vida espiritual». Espero que encuentres muchos en tu camino.
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