Cuando hace años se me ocurrió el nombre de Monoyoga para esta web, me pareció muy buen nombre por numerosas razones. Una de ellas es que si separamos las dos palabras que forman Monoyoga, tenemos por un lado el prefijo mono que significa ‘único’ o ‘uno solo’, y por otro yoga. Al describirlo así, podríamos pensar en un yoga universal, el mismo para todo el mundo. Aunque sí creo que hay unos principios universales que un sistema o práctica debe cumplir para que nos pueda llevar a determinado destino, el significado que me gustaría transmitir es que hay un yoga, o una práctica, para cada uno.
En aquellos que compartan la misma tradición o sistema, sus prácticas podrán parecer similares para el observador externo. Entre personas de culturas, constitución y/o carácter muy diferentes, puede que no se asemejen en nada aparentemente, a pesar de que bajo esa apariencia sí que compartan principios y valores.
Cuando estamos comenzando, muy probablemente no necesitemos una práctica exactamente a medida. Si lo hacemos porque sentimos una llamada, nuestro corazón nos guiará hacia lo que más nos conviene. Si es porque tenemos algún problema o desequilibrio, y este no es muy grave y complejo, seguramente también tengamos una intuición de hacia dónde debemos orientarnos.
Comenzar con una rutina básica, o una clase o curso general, es un gran lugar para empezar. Nos proporciona estructura, dirección, un entorno estable para empezar a aprender y ver progresos, y nos evita tener que tomar decisiones para las que puede que nos estemos preparados en ese momento. Si además lo hacemos en grupo, la fuerza de este suele ser de gran ayuda para coger impulso y no abandonar a las primeras de cambio.
A medida que progresemos, posiblemente se redefinan nuestros objetivos. También se harán evidentes nuestras preferencias, así como nuestros puntos fuertes y débiles. La práctica con la que comenzamos seguramente ya no nos dé todo lo que necesitamos, y deberemos ir adaptándola o complementándola. Tanto el progreso como la consistencia en nuestra práctica dependerán en gran medida de ello.
Si estás leyendo esta entrada, lo más probable es que quieras comenzar algún tipo de práctica psico-física, que ya tengas una, o que la hayas tenido y quieras retomarla. Si alguno de estos es tu caso, te propongo unas preguntas para reflexionar:
Si quieres comenzar una práctica o retomarla, ¿qué te llama más? ¿esa informacion viene de la cabeza, de tus ideas o las de otros, o sientes esa atracción más en el cuerpo? Y si ya llevas un tiempo practicando, ¿ha cambiado tu práctica a lo largo de ese periodo? En caso afirmativo, haz un repaso cronológico de cómo lo ha hecho. ¿Tienes los mismos objetivos o la misma motivación para prácticar que al principio? ¿Sientes que tu práctica actual te nutre suficientemente, o notas que te falta algo?
Aunque hacerte algunas de esas preguntas pueda resultar incómodo, espero que las respuestas te aporten claridad.
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