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	<title>yoga Archives - Monoyoga</title>
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	<description>El arte de moverse hacia la quietud</description>
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	<title>yoga Archives - Monoyoga</title>
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		<title>Un plan para tu cita</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Mono Yoga]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 03 Mar 2026 09:40:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>
		<category><![CDATA[meditación]]></category>
		<category><![CDATA[práctica personal]]></category>
		<category><![CDATA[yoga]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Te ha pasado alguna vez que te has encontrado con alguien a quien hacía mucho que no veías y habéis dicho «a ver si quedamos», y nunca habéis llegado a quedar? Pues lo mismo suele pasar cuando queremos meditar o tomarnos un tiempo para estar a solas y no concretamos el dónde ni el cuándo.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>¿Te ha pasado alguna vez que te has encontrado con alguien a quien hacía mucho que no veías y habéis dicho «a ver si quedamos», y nunca habéis llegado a quedar? Pues lo mismo suele pasar cuando queremos meditar o tomarnos un tiempo para estar a solas y no concretamos el dónde ni el cuándo.</p>
<p>Si voy a una sesión grupal, la hora y el lugar ya están establecidos, dentro de que haya más o menos opciones. Y cuantas menos elecciones tenga que hacer, más fácil será que cumpla con mi plan. Además, el compromiso adquirido con otras personas también ayuda a que asistamos a nuestra cita.</p>
<p>En el caso de realizar una práctica personal, debo ser realista con mi tiempo tanto para decidir a qué hora voy a realizarla como para establecer la duración de la misma. Hay gente que lo deja «para cuando tenga un hueco» o «cuando acabe las cosas que tengo que hacer». Si ese es el caso, vaticino que es muy probable que nunca suceda, o que suceda muy pocas veces y de mala manera.</p>
<p>Si inicialmente me propuse empezar a cierta hora, o una duración determinada, y luego en la práctica he visto que no son adecuadas, <strong>reviso y adapto</strong> (estos dos elementos son clave a lo largo de todo el camino) las veces que sean necesarias hasta encontrar algo lo <strong>suficientemente bueno </strong>(otro elemento clave que repasaremos más abajo). Cuando tengamos una práctica mínima suficientemente establecida, ya habrá tiempo de ir aumentando la frecuencia y/o duración de las sesiones.</p>
<h2 class="western">Ten un plan</h2>
<p>Si ya tenemos lugar, día y hora, solo nos falta saber cuál es el plan. ¿Es imprescindible? No. ¿Es recomendable? Sí, y mucho. Saber de antemano lo que vamos a hacer favorece que percibamos la actividad como más segura y agradable, lo que a su vez ayuda a que la llevemos a cabo y continuemos con ella. También nos evita perder tiempo y nos ahorra la agitación mental que supone tener que decidir cuando llegue la hora.</p>
<p>Aquí las actividades dirigidas también nos ahorran este paso; otro de los motivos por los que es más fácil mantener la práctica grupal.</p>
<p>En el caso de practicar a solas, es muy aconsejable saber <strong>concretamente </strong>lo que vamos a hacer. No algo genérico como «voy a hacer yoga» o «voy a meditar», sino que ya sé la <a href="https://monoyoga.es/yoga/la-secuencia-sivananda/" target="_blank" rel="noopener">secuencia de yoga</a> o el <a href="https://monoyoga.es/meditacion-2/diez-minutos-atencion-en-la-respiracion/" target="_blank" rel="noopener">tipo de meditación</a> que voy a realizar, y tengo una guía o unos conocimientos mínimos para hacerlo. Como norma general, cuanto más principiantes seamos necesitaremos más estructura, y cuanta más habilidad y experiencia también más capacidad tendremos para improvisar e ir ajustándonos a las circunstancias del momento sin perdernos.</p>
<p>Entender los detalles de lo que hacemos, cuándo es adecuado y cuándo puede no serlo, conocer alternativas… todo eso nos hace sentirnos más seguros y capaces, lo que a su vez aumenta la probabilidad de que continuemos practicando y encontremos la actividad interesante y satisfactoria. Lo que nos lleva al último punto.</p>
<h2 class="western"><strong>Suficientemente agradable</strong></h2>
<p>Para que la actividad continúe en el tiempo, deberá resultar suficientemente agradable.</p>
<p>En el caso de las actividades grupales dependerá de muchos factores: el profesor, los compañeros, el espacio, cómo percibo mi desempeño, mis sensaciones al terminar…</p>
<p>Si practicamos a solas, lo que más nos puede asaltar es la duda de si lo estaré haciendo bien, o la crítica porque no soy lo suficientemente bueno o no progreso como yo quiero. De hecho, el creer que no sabemos, que no somos capaces o que no lo vamos a hacer bien es uno de los grandes obstáculos para empezar. Pero, en realidad, no tiene mucho sentido. Si no sabes un idioma o tocar un instrumento, ¿ese es el motivo para no empezar a aprender? Al contrario, ese <b>es el motivo para practicar</b>. Y lo lógico y normal es que no se nos dé demasiado bien al principio. Pero eso no es impedimento para que lo podamos disfrutar, para que progresemos y nos sintamos bien con nosotros mismos.</p>
<p>Igual que cuando estás empezando a conocer a alguien. ¿Necesitas que la cita sea perfecta? No, el objetivo no es tener la cita perfecta. El objetivo de la cita es que nos permita ir conociendo a la otra persona mientras disfrutamos de su compañía. Pues lo mismo cuando estamos a solas; ser capaces de ir mirando dentro mientras disfrutamos de nuestra propia compañía.</p>
<p>Busca una fuente de inspiración, ya sea un libro, video, audio o una persona que haya recorrido más camino. Y recuerda:</p>
<blockquote><p>Mejor hecho, que perfecto.</p></blockquote>
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		<title>El yoga que necesitas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Mono Yoga]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 26 Nov 2025 11:34:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>
		<category><![CDATA[meditación]]></category>
		<category><![CDATA[práctica]]></category>
		<category><![CDATA[yoga]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Cuando hace años se me ocurrió el nombre de Monoyoga para esta web, me pareció muy buen nombre por numerosas razones. Una de ellas es que si separamos las dos palabras que forman Monoyoga, tenemos por un lado el prefijo mono que significa 'único' o 'uno solo', y por otro yoga. Al describirlo así, podríamos</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando hace años se me ocurrió el nombre de Monoyoga para esta web, me pareció muy buen nombre por numerosas razones. Una de ellas es que si separamos las dos palabras que forman Monoyoga, tenemos por un lado el prefijo <i>mono </i>que significa &#8216;único&#8217; o &#8216;uno solo&#8217;, y por otro <i>yoga</i>. Al describirlo así, podríamos pensar en un yoga universal, el mismo para todo el mundo. Aunque sí creo que hay unos principios universales que un sistema o práctica debe cumplir para que nos pueda llevar a determinado destino, el significado que me gustaría transmitir es que hay un <i>yoga</i>, o una práctica, para cada uno.</p>
<p>En aquellos que compartan la misma tradición o sistema, sus prácticas podrán parecer similares para el observador externo. Entre personas de culturas, constitución y/o carácter muy diferentes, puede que no se asemejen en nada aparentemente, a pesar de que bajo esa apariencia sí que compartan principios y valores.</p>
<p>Cuando estamos comenzando, muy probablemente no necesitemos una práctica exactamente a medida. Si lo hacemos porque sentimos una llamada, nuestro <a href="https://monoyoga.es/reflexiones/las-cosas-que-hablan-a-tu-corazon/">corazón</a> nos guiará hacia lo que más nos conviene. Si es porque tenemos algún problema o desequilibrio, y este no es muy grave y complejo, seguramente también tengamos una intuición de hacia dónde debemos orientarnos.</p>
<p>Comenzar con una rutina básica, o una clase o curso general, es un gran lugar para empezar. Nos proporciona estructura, dirección, un entorno estable para empezar a aprender y ver progresos, y nos evita tener que tomar decisiones para las que puede que nos estemos preparados en ese momento. Si además lo hacemos en grupo, la fuerza de este suele ser de gran ayuda para coger impulso y no abandonar a las primeras de cambio.</p>
<p>A medida que progresemos, posiblemente se redefinan nuestros objetivos. También se harán evidentes nuestras preferencias, así como nuestros puntos fuertes y débiles. La práctica con la que comenzamos seguramente ya no nos dé todo lo que necesitamos, y deberemos ir adaptándola o complementándola. Tanto el progreso como la consistencia en nuestra práctica dependerán en gran medida de ello.</p>
<p>Si estás leyendo esta entrada, lo más probable es que quieras comenzar algún tipo de práctica psico-física, que ya tengas una, o que la hayas tenido y quieras retomarla. Si alguno de estos es tu caso, te propongo unas preguntas para reflexionar:</p>
<p>Si quieres comenzar una práctica o retomarla, ¿qué te llama más? ¿esa informacion viene de la cabeza, de tus ideas o las de otros, o sientes esa atracción más en el cuerpo? Y si ya llevas un tiempo practicando, ¿ha cambiado tu práctica a lo largo de ese periodo? En caso afirmativo, haz un repaso cronológico de cómo lo ha hecho. ¿Tienes los mismos objetivos o la misma motivación para prácticar que al principio? ¿Sientes que tu práctica actual te nutre suficientemente, o notas que te falta algo?</p>
<p>Aunque hacerte algunas de esas preguntas pueda resultar incómodo, espero que las respuestas te aporten claridad.</p>
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		<title>El equilibrio en la práctica meditativa</title>
		<link>https://monoyoga.es/meditacion-2/el-equilibrio-en-la-practica-meditativa/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Mono Yoga]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 22 Jul 2025 08:53:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Meditación]]></category>
		<category><![CDATA[samatha]]></category>
		<category><![CDATA[vippasana]]></category>
		<category><![CDATA[yoga]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Si no llevamos mucho tiempo con nuestra práctica de meditación, o le dedicamos unos pocos minutos al día, puede que nos resulte extraño considerar la idea de tener que equilibrarla. Si esa es nuestra situación, seguramente ni siquiera debamos pensar en hacerlo. Pero algunas personas son más sensibles a las prácticas meditativas, e incluso una</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Si no llevamos mucho tiempo con nuestra práctica de meditación, o le dedicamos unos pocos minutos al día, puede que nos resulte extraño considerar la idea de tener que equilibrarla. Si esa es nuestra situación, seguramente ni siquiera debamos pensar en hacerlo. Pero algunas personas son más sensibles a las prácticas meditativas, e incluso una práctica de poco tiempo puede tener un fuerte impacto en ellas. Y si comenzamos a dedicarnos intensamente a ella, creo debemos tener siempre presente el concepto de equilibrio.</p>
<p>Cuando se trata de seres vivos, y de seres humanos en este caso, el equilibrio no es un punto estático, sino que está en constante fluctuación dentro de un rango. Y en cada persona habrá ciertas cualidades o valores cuyo rango de equilibrio será diferente respecto a otras, dependiendo de las carácterísticas individuales de cada uno. Lo que sea una práctica equilibrada para una persona en un momento dado, puede no serlo en otro momento diferente de su vida. Y lo que para unos sea extremo y <a href="https://monoyoga.es/meditacion-2/cuando-la-meditacion-sienta-mal/" target="_blank" rel="noopener">desestabilizador</a>, para otros será integrador y equilibrador. Así que no podemos separar el concepto de una práctica equilibrada, del tipo que sea, de la persona que la lleva a cabo.</p>
<p>A la hora de considerar el equilibrio en nuestra práctica de meditación, podemos hacerlo desde diferentes puntos de vista.</p>
<p>Por ejemplo, la relación entre el tiempo que empleamos aprendiendo teoría y practicando. Creo que al inicio es mejor aprender la teoría justa que nos invite a prácticar y nos permitar meditar por nosotros mismos. La teoría puede venir de un profesor en persona, de libros, meditaciones guiadas&#8230;</p>
<p>Encuentro a bastantes personas que solo utilizan meditaciones guiadas, lo cual está perfecto si buscas un rato de paz que no te demande nada. Pero si queremos progesar y desarrollar nuestra práctica de meditación, ser totalmente dependientes de otra persona (o, generalmente, del móvil, que irónicamente es el artefacto potencialmente más anti-meditativo) es desempoderante a la par que ineficiente. Es imposible que algo o alguien, sin una interacción con nosotros, sepa dónde nos encontramos en nuestro camino meditativo. Así que es muy probable que, si meditamos con asiduidad, llegue un momento en el que en nuestra práctica surja algo que no está contemplado dentro de la meditación guiada. Si no hemos aprendido nada de teoría, ni desarrollado nuestras propias herramientas y habilidades meditativas, y nuestro único recurso son las mismas grabaciones con las que llevamos tiempo practicando, estaremos perdidos sin saber dónde nos encontramos ni cómo progresar.</p>
<p>Un poco en contraposición a ese perfil, también me he encontrado frecuentemente con meditadores veteranos que se pasan por exceso de teoría. Han leído muchos libros, visto muchos vídeos, y/o atendido a numerosas charlas y retiros. Pero, a pesar de que casi todos ellos han pasado también muchas horas sobre el cojín de meditación, lo único que han acumulado verdaderamente es conocimiento.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: center;">Cuídate de la sabiduría que no te has ganado.</p>
</blockquote>
<p>Este tipo de meditador está en un punto mucho peor que el anterior. Porque el que no sabe nada y es consciente de ello, puede aprender. Pero <a href="https://monoyoga.es/budismo/la-taza-de-te-un-cuento-zen/" target="_blank" rel="noopener">el que está ya lleno de ideas</a>, aunque en la práctica no le lleven a ningún sitio, no está abierto ni tiene sitio para nada nuevo. Si no se desapega de lo aprendido, su meditación no avanzará, y solo buscará (sin fruto) las experiencias que ha léido descritas en palabras de otros, o aquellas a las que tuvo acceso tiempo atrás, cuando aún mantenía una <a href="https://monoyoga.es/budismo/mente-zen-mente-de-principiante/" target="_blank" rel="noopener">mente de principiante</a>.</p>
<p>Otra aproximación posible al equilibrio en nuestra práctica sería atendiendo al tiempo que dedicamos tanto a las distintas técnicas de meditación, como a otras tareas. Por ejemplo, en los retiros en lo que mayor progreso he hecho, había un equilibrio casi del 50% entre el tiempo de meditación sentada y <a href="https://monoyoga.es/meditacion-2/meditacion-caminando/" target="_blank" rel="noopener">caminando</a> , aparte de un par de charlas al día, una sesión de práctica física (yoga, chi kung&#8230;), una tarea voluntaria (recoger las mesas después de comer, barrer, limpiar los baños, etc.) y una sesión de cánticos y meditación metta. En otros retiros, en los que se enfatizaba solo una técnica de meditación sentada muy por encima de cualquier otra actividad, me han surgido obstáculos y bloqueos con mayor frecuencia y de mayor importancia. Sin embargo, todo esto es muy personal. A otras personas es posible que el primer tipo de retiro les resulte demasiado distractivo o agitado, y se beneficien más del segundo.</p>
<p>También podemos analizar el equilibrio desde el punto de vista del objetivo de las técnicas de meditación que usemos. ¿Tengo la suficiente estabilidad mental para mi práctica de <em><a href="https://4grandesverdades.wordpress.com/2009/03/15/las-dos-formas-de-meditacion-budista-samatha-y-vipassana/" target="_blank" rel="noopener">vippasana</a>? </em>¿Han surgido en mi meditación estados mentales negativos que pueda neutralizar utilizando <em><a href="https://monoyoga.es/meditacion-2/meditacion-metta/">metta</a></em>? ¿Noto que me falta energía o agudeza mental <a href="https://monoyoga.es/meditacion-2/atencion-plena-en-la-respiracion/" target="_blank" rel="noopener">observando la respiración</a> y necesito otras técnicas que me activen y den energía?</p>
<p>Y hablando de energía, el energético es otro baremos que podemos utilizar para saber si nuestra práctica está equilibrada. Por un lado, entre técnicas o actividades que me activen o den energía, como en el ejemplo de arriba, y aquellas que bajen la energía y me calmen. También si prácticamos otras disciplinas que buscan generar mucha energía, o «despertarla» y «enviarla hacia arriba», puede que necesitemos de un equilibrio en cuanto a desarrollar al mismo tiempo la capacidad para gestionar saludablemente esa energía, hacer que circule también hacia abajo, y/o ser capaces de mantener «los pies en la tierra».</p>
<p>Hay otros muchos factores que van a influir en el equilibrio de nuestra práctica meditativa: la comida que ingerimos, el resto de actividades que realizamos en nuestro día a día, la compañía que frecuentamos&#8230; Esta entrada es solo una introducción al concepto de equilibrio dentro de nuestra práctica meditativa o espiritual, que espero os invite a reflexionar sobre si en vuestra práctica existe cierto equilibrio, si lo necesita, y por dónde empezar a buscarlo.</p>
<p>Si somos afortunados de tener la capacidad y determinación para mantener una práctica más o menos intensa y constante, merece la pena cuidarla y revisar de vez en cuando si seguimos en la dirección correcta. La repetición sin reflexión y el esfuerzo desperdiciado pueden matar la motivación o incluso resultar perjudiciales, así que debemos evitarlos.</p>
<p>Continuaré profundizando en el tema del equilibrio en las próximas entradas. En la siguiente concretamente, escribiré sobre un conjunto de elementos que, según la tradición budista, debemos mantener en equilibrio para que nuestra práctica de meditación progrese: las cinco facultades espirituales.</p>
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		<title>Encontrar un profesor</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Mono Yoga]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 09 Mar 2025 11:24:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>
		<category><![CDATA[maestro]]></category>
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		<category><![CDATA[profesor]]></category>
		<category><![CDATA[sendero]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Ya sea porque vamos a dar nuestros primeros pasos en nuestro particular camino espiritual, porque vayamos a retomarlo, o porque necesitemos una nueva guía, seguramente todos nos encontremos alguna vez en el proceso de querer encontrar un profesor de meditación, yoga o similar. En realidad creo que los consejos que voy a dar valen para</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Ya sea porque vamos a dar nuestros primeros pasos en nuestro particular camino espiritual, porque vayamos a retomarlo, o porque necesitemos una nueva guía, seguramente todos nos encontremos alguna vez en el proceso de querer encontrar un profesor de meditación, yoga o similar. En realidad creo que los consejos que voy a dar valen para encontrar cualquier cosa que necesitemos, sin que tenga que ser o parecer <em>espiritual.</em></p>
<p>Lo primero que considero necesario es abrir los ojos y la mente. Deja que te llegue toda la información, y no te cierres a la idea que puedas tener en la cabeza de en qué forma se ha de presentar lo que necesitas. A veces los prejuicios no nos dejan ver que tenemos justo delante de nosotros aquello que buscamos y anhelamos desesperadamente. Permite que las cosas lleguen y pasen por el filtro de tu <a href="https://monoyoga.es/reflexiones/las-cosas-que-hablan-a-tu-corazon/" target="_blank" rel="noopener">corazón</a>.</p>
<p>Una vez abierto a lo que venga, date una vuelta (o varias) por tu entorno físico. No busques nada en concreto, simplemente anda por dónde tus pies e intuición te lleven. Puede que algún lugar o persona llamen la atención de tus ojos y algo se mueva dentro de ti. Acércate e interactúa hasta donde te sientas cómodo en ese momento. Y sigue caminando.</p>
<p>Cuéntale al Universo lo que necesitas o estás buscando. El Universo es todo; desde tu madre a tu compañero de trabajo, tu novia, tu amigo&#8230; Encontré a mis primeros profesores de yoga después de pasearme por varios estudios sin que me convenciera ninguno. Quedé con un amigo al que conocía desde hacía poco tiempo, le comenté que quería hacer  yoga y me invitó a un pequeño grupo privado en casa de un profesor de yoga. Ahí se sembró la semilla de las <a href="https://elpais.com/ccaa/2017/09/24/madrid/1506278136_485920.html" target="_blank" rel="noopener">clases que daría yo mismo años después en Madrid</a>.</p>
<p>Google e internet también forman parte del Universo. Te diría que si eliges esta opción, seguramente el Universo te hablará rápidamente si es que tiene que hacerlo por esta vía. Si no aparece algo pronto, veo difícil que vayas a encontrar al maestro definitivo tras horas tumbado en el sofá haciendo <em>scroll infinito</em> en Instagram, al igual que tampoco confío mucho en que encuentres al amor de tu vida tras mil descartes en Tinder.</p>
<p>Otra opción es <em><a href="https://monoyoga.es/reflexiones/tu-linaje/" target="_blank" rel="noopener">tirar del hilo</a>. </em>Si has leído un libro que te ha inspirado a practicar. ¿Quién lo ha escrito? ¿Quiénes son sus maestros y/o alumnos ? Investiga sobre ello y a lo mejor descubres una persona con la que puedes contactar o un sitio que te llame. Sospecha un poco de aquellos que no hacen ninguna mención a con quién o dónde han aprendido o practicado.</p>
<p>Lo mismo es aplicable a alguien que has leído en internet, o escuchado en una clase o conferencia. Que no te dé vergüenza. No tienes que justificar ante nadie tus decisiones, ni siquiera a tu mente racional. Acércate y contacta, sé honesto y respetuoso, y acepta lo que encuentres. Algunas puertas estarán cerradas. No las fuerces ni desesperes, otras se te abrirán. A veces simplemente es dar un paso y, aunque no sea el definitivo, te muestra la dirección al lugar dónde necesitas llegar.</p>
<p>En otras ocasiones no hace falta ni buscar para encontrar un profesor. Si mantienes los oídos y la mente abiertos como mencioné al principio, te llegarán señales. Algo que te llama particularmente la atención, o alguna persona o lugar que te llega repetidas veces de distintas maneras.</p>
<p>Una vez has encontrado algo o a alguien, pruébalo. Prueba las veces que haga falta hasta que sepas si es para ti o no. Recuerda que todos somos humanos e imperfectos. Al mismo tiempo, rechaza aquello que insulte tu alma, aunque en principio parezca afectar a otros y no a ti. Quédate no por que te lo digan, ni por vergüenza, miedo, obligación o desesperación, sino porque te sientes seguro, nutrido y respetado.</p>
<p>Y una vez que has elegido, no te aferres a nada ni a nadie. Puede que logres encontrar un profesor iluminado y solo debas compartir con él un momento breve. Que llegues a un sitio ideal y solo permanezcas allí unos días. También puede que sea un año, diez, o a lo mejor toda la vida. De una forma u otra, no te aferres. Deja que las cosas sean de forma natural.</p>
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		<title>La historia empieza en Dukkha</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Mono Yoga]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 14 Nov 2024 21:59:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Budismo]]></category>
		<category><![CDATA[Meditación]]></category>
		<category><![CDATA[dukkha]]></category>
		<category><![CDATA[meditación]]></category>
		<category><![CDATA[sufrimiento]]></category>
		<category><![CDATA[yoga]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>  Dukkha: palabra pali comúnmente traducida como sufrimiento. También insatisfacción, descontento, aflicción, angustia, estrés. Tengo la impresión de que la mayoría de los que comenzamos una práctica meditativa o espiritual, lo hacemos por una razón principal: porque sufrimos y queremos dejar de hacerlo. Muchos solemos llegar ahí en alguna crisis profunda, pero en realidad todos</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p><strong><i>Dukkha</i></strong>: palabra <a href="https://dle.rae.es/pali" target="_blank" rel="noopener">pali</a> comúnmente traducida como sufrimiento. También insatisfacción, descontento, aflicción, angustia, estrés.</p>
<p>Tengo la impresión de que la mayoría de los que comenzamos una práctica meditativa o espiritual, lo hacemos por una razón principal: porque sufrimos y queremos dejar de hacerlo.</p>
<p>Muchos solemos llegar ahí en alguna crisis profunda, pero en realidad todos sufrimos constantemente, y buscamos aliviar nuestro sufrimiento adquiriendo cosas materiales, estableciendo nuevas relaciones, consumiendo entretenimiento o sustancias de diversa índole&#8230; Y al cabo de un tiempo más o menos largo, nos damos cuenta de que ninguna de esas cosas nos va a conducir al final de nuestras aflicciones. Es entonces cuando comenzamos a plantearnos mirar hacia dentro de nosotros mismos en lugar de buscar fuera, y llegamos a alguna práctica más o menos meditativa o espiritual que nos ayuda a hacerlo. A lo largo de nuestra vida es normal que descuidemos o abandonemos totalmente dicha práctica si el sufrimiento disminuye o, aparente y temporalmente, desaparece. Por supuesto yo también lo he hecho.</p>
<p>Mi primer contacto en el yoga fue hace algo más de 20 años, cuando empecé a sufrir severos dolores de espalda por pasar demasiado tiempo sentado de mala manera delante del ordenador. Con la creencia de que la natación y el yoga eran lo mejor para los problemas de espalda, y al no sentirme precisamente como pez en el agua, decidí buscar las clases de yoga más económica y cercanas, y al poco de comenzar a practicar, mis dolores remitieron.</p>
<p>Como la mayor parte de las clases consistían en los mismos ejercicios y el lugar estaba un poco retirado, resolví aprenderme la secuencia básica y, terminado el primer mes, ya no regresé. Cuando los que sí regresaban eran los dolores de espalda, rápidamente retomaba los ejercicios en casa y en seguida desaparecían. Solo practicaba cuando el sufrimiento me invitaba a ello.</p>
<p>Una década más tarde, el sufrimiento que me atormentaba y sobrepasaba era mental y emocional. Desesperado, y tras buscar otras soluciones sin éxito, fui a parar a otras clases de yoga. Para mí las clases consistían claramente en trabajar únicamente con el cuerpo, pero en el camino a casa, durante los siguientes 30 o 60 minutos posteriores a la clase, disfrutaba de una sensación de espacio mental que era una bendición en aquel momento.</p>
<p>Creo recordar que también aquí duré un mes, quizá dos. En uno de esos paseos de vuelta a casa, ese espacio mental me permitió ver con claridad, darme cuenta de qué era lo que no estaba alineado en mi vida, y qué necesitaba hacer para volver a encontrar la salud. Fue ahí cuando decidí irme a vivir fuera.</p>
<p>Mi tercer y definitivo encuentro con el yoga sucedió en 2011 ya viviendo en Tailandia; tuve un accidente con la moto y me rompí la clavícula. El yoga me pareció buena forma de rehabilitación, y en esta ocasión resultó no sólo una actividad para recuperar la salud física; sino que también hallé a los que considero verdaderamente mis primeros profesores de yoga, y en su acogedor espacio hice nuevos amigos e incluso encontré pareja. La práctica de asanas se tornó <a href="https://monoyoga.es/sobre-mi/" target="_blank" rel="noopener">parte de mi vida</a>, tanto en mi propia casa como asistiendo a numerosas y diversas clases y talleres. De manera natural, al cabo de no mucho tiempo, llegué a mi primer retiro de <a href="https://monoyoga.es/meditacion-2/que-es-la-meditacion/" target="_blank" rel="noopener">meditación</a>. Y desde entonces, de una u otra forma, tanto la práctica física como meditativa me han seguido acompañando de forma más o menos constante.</p>
<p>Así que sufrimos, y en la búsqueda para aliviar nuestro <em>dukkha</em> vamos explorando soluciones y evolucionando en nuestras estrategias para intentar dejar de sufrir. Algunos de nosotros, en ese proceso, descubrimos y nos adentramos en la práctica budista. Porque es justo lo que nos ofrece. Según las palabras que nos llegan supuestamente del propio Buda histórico: «lo que yo enseño es <em>dukkha</em> (el sufrimiento, la insatisfacción) y el cese de <em>dukkha</em>»¹. Y a eso que él enseñó, es a lo que dedicaré las próximas entradas.</p>
<p>¹:<a href="https://www.bosquetheravada.org/blog/2008/09/01/mn-22-alagaddupama-sutta-discurso-con-el-simil-de-la-serpiente/#:~:text=Monjes%2C%20al%20igual%20que%20antes%2C%20as%C3%AD%20tambi%C3%A9n%20ahora%20lo%20que%20yo%20ense%C3%B1o%20es%20la%20insatisfacci%C3%B3n%20y%20el%20cese%20de%20la%20insatisfacci%C3%B3n" target="_blank" rel="noopener"> Majjhima Nikaya 22</a></p>
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		<title>La postura de la montaña</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Mono Yoga]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 04 Oct 2022 11:39:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Yoga]]></category>
		<category><![CDATA[asana]]></category>
		<category><![CDATA[equibrio]]></category>
		<category><![CDATA[montaña]]></category>
		<category><![CDATA[tadasana]]></category>
		<category><![CDATA[yoga]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Es habitual que las posturas de yoga tomen nombres de elementos de la naturaleza: él árbol, la cobra, el cuervo, el camello, el loto, la montaña... Normalmente hay alguna o varias características de la postura que evocan ese nombre, ya sea la forma aparente u otras cualidades. Te invito a pensar en una montaña; ¿qué</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Es habitual que las posturas de yoga tomen nombres de elementos de la naturaleza: él árbol, la cobra, el cuervo, el camello, el loto, la montaña&#8230; Normalmente hay alguna o varias características de la postura que evocan ese nombre, ya sea la forma aparente u otras cualidades.</p>
<p>Te invito a pensar en una montaña; ¿qué cualidades te sugiere? Piénsalas de verdad un momento antes de seguir leyendo, intenta al menos tres.</p>
<p>A mí me sugiere estabilidad, firmeza, pesadez, presencia, serenidad, <a href="https://monoyoga.es/filosofia/silencio-y-oracion/" target="_blank" rel="noopener">silencio</a>&#8230;</p>
<h2 class="western">Construyendo la montaña</h2>
<p>¿Puedes hacer una lista de las instrucciones para realizar la postura de la montaña? Las que tú utilices o las instrucciones que más a menudo hayas escuchado en clase de yoga. ¿Pies juntos? ¿Enraíza tus pies? ¿Contrae los cuádriceps y levanta las rótulas? ¿Ombligo dentro? ¿Pecho fuera y arriba? ¿Hombros abajo y atrás? ¿Tirar del sacro hacia abajo? ¿Brazos y manos separados ligeramente del cuerpo y extendidos? Esas las he escuchado a menudo. Pero no importa; quédate con las tuyas. Haz la postura y observa cúanta tensión hay en tu cuerpo, si tu respiración es fácil y cómoda, y cómo de estable crees que es tu postura.</p>
<h2 class="western">Desafiando a la montaña</h2>
<p>Te invito a poner a prueba a tu montaña, para lo que necesitas la ayuda de otra persona. Pídele a esa persona que te empuje e intente desestabilizar, mientras tú intentas no desequilibrarte y mantienes todas las acciones que has realizado para entrar en la postura. Prueba de diferentes maneras y desde distintas partes del cuerpo. ¿Cómo de estable es tu montaña?</p>
<p>Después, desde tu postura de la montaña inicial, vuelve a realizar el mismo ejercicio, pero ahora permite que tu cuerpo haga o deshaga lo que necesite para mantenerse en equilibrio según te van empujando. ¿Tenías articulaciones bloqueadas que al dejar de estarlo te han permitido resistir mejor los empujes y mantenerte en pie? Si habías contraído activamente ciertos músculos, ¿relajar algunos de ellos te ha ayudado a conservar el <a href="https://monoyoga.es/yoga/anatomia-del-equilibrio/" target="_blank" rel="noopener">equilibrio</a>?</p>
<p>Si tenías mucha tensión en el cuerpo y este se asemejaba a un bloque, supongo que no habrá sido muy difícil hacerte perder el equilibrio. Con empujar en un punto, habrá sido suficiente para mover el todo sin gran esfuerzo.</p>
<p>En la segunda parte del ejercicio, ¿el soltar tensiones te ha permitido resistir en pie con más facilidad y menor gasto energético?</p>
<p>En clase de yoga es común escuchar un lenguaje poético y evocador que, en ocasiones, no refleja la realidad. He visto a mucha gente que confunde <a href="https://dle.rae.es/r%C3%ADgido" target="_blank" rel="noopener">rigidez</a> con <a href="https://dle.rae.es/estable" target="_blank" rel="noopener">estabilidad</a>, y que cree estar <a href="https://monoyoga.es/eventos/raices/" target="_blank" rel="noopener">enraizándose</a> cuando está haciendo precisamente lo contrario.</p>
<p>En yoga solemos vivir en el mundo de nuestra esterilla, y es raro que alguien entre en ese mundo a desafiarnos, pero si lo hicieran (por ejemplo, como he propuesto en el ejercicio anterior ) muchas personas se llevarían un golpe de realidad y verían como se desmontan historias muy ciertas en sus cabezas, pero sin sustento en la vida real.</p>
<p>Curiosamente, veo una relación entre la rigidez al construir las posturas de yoga y la rigidez mental. Son personas que se creen muy estables cuando en realidad es precisamente su rigidez lo que les hace no serlo. También son rígidos mentalmente, queriendo imponer sus ideas y no aceptando ni estando abiertos a las de los demás, lo que hace fácil sacarles de sus casillas. Cuando alguien tiene que contraer activa y constantemente muchos músculos de su cuerpo para sostenerse, significa que no confía en que le puedan sostener sus raíces o cimientos. Son personas que no viven en relación con la gravedad, sino en constante lucha con ella. Y, a menudo, tienen un exceso de ego, y dificultad para aceptar la realidad y adaptarse a ella.</p>
<h2 class="western">La montaña tranquila</h2>
<p><a name="productTitle"></a><a name="title"></a> En uno de mis libros favoritos sobre la práctica, <em>Yoga: The Spirit and Practice of Moving into Stillness</em>, de Erich Schiffmann, el autor menciona dos versiones de <em>tadasana</em>, la postura de la montaña. A una de esas versiones la denomina <em>quiet mountain</em>, que podríamos traducir como <em>montaña tranquila</em>. Ese nombre me parecia redundante la primera vez que leí el libro; una montaña debería ser tranquila, o al menos transmitir tranquilidad. Pero, a lo largo del tiempo, he descubierto que en el yoga físico no solo no es así, sino que muchas veces sucede todo lo contrario.</p>
<p>Con esto no quiero decir que ciertas formas de la postura de la montaña estén mal hechas; si han permanecido a lo largo del tiempo, es muy probable que tengan sus beneficios. Lo que sí creo es que a veces, particularmente en yoga, es frecuente que nos quieran «vender» más de lo que nos dan, y a menudo damos por sentado lo que nos cuentan sin parar a analizar y comprobar si es realmente cierto. En ocasiones, hasta llegamos a integrarlo sin ser conscientes de que no solo es mentira, sino además totalmente disfuncional.</p>
<p>Cuando vayas a clase y trabajes con tu cuerpo, recuerda siempre que tú eres tu propio libro de texto, laboratorio y profesor. Y, cómo decía el Buda, no aceptes una idea por la competencia del maestro o la lógica, sino cuando la comprendas en ti mismo.</p>
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