Beneficios de la meditación metta

Los beneficios de la meditación metta son numerosos y variados. Cuando practiquemos metta, seguramente algunos de estos beneficios serán más tangibles que otros dependiendo del contexto en el que nos encontremos, nuestra intención y nuestras necesidades.

Los beneficios de la meditación metta según el Canon Pali

Comenzamos por los beneficios de la meditación metta que mencionan directamente las escrituras budistas más antiguas. En el Metta Nisamsa Sutta¹, Buda enumera once beneficios que cosechará aquella persona que cultive metta, more en pensamientos de amor universal y actúe en consonancia con ellos:

  1. Dormirá plácidamente.
  2. Despertará reconfortado.
  3. No tendrá pesadillas.
  4. Será apreciado por el resto de seres humanos.
  5. Será apreciado por los seres no humanos.
  6. Los devas le protegerán.
  7. El veneno, las armas y el fuego no le harán daño².
  8. Su mente se calmará con rapidez.
  9. Tendrá una complexión radiante.
  10. Morirá en paz.
  11. Si no alcanza la iluminación, volverá a nacer en un reino feliz.

Meditación metta acorde al temperamento

En el Visuddhimagga se clasifica a los meditadores en seis tipos de temperamentos, de manera que según nuestro temperamento habrá unos tipos de meditación concretos que nos resulten más adecuados y beneficiosos que otros. En el caso de la meditación metta, el Visuddhimagga la recomienda para personas de temperamento iracundo (dosacarita).

Meditación metta como antídoto

Otro de los beneficios de la meditación metta es que sirve como antídoto para varios obstáculos que nos podemos encontrar en nuestra práctica de meditación.

Históricamente, se reconocen cinco estados mentales negativos (pali: pañca nivarani) que impiden lograr el éxito en la meditación. El segundo de ellos, vyapada, se suele traducir como mala voluntad, e incluye todo sentimiento de ira, odio, aversión, resentimiento y desprecio. La práctica de metta es mencionada en las escrituras como uno de los antídotos para ese segundo obstáculo², y creo que es el que más se utiliza tradicionalmente.

También es usada por algunos profesores como antídoto para el embotamiento, cuando notamos que a nuestra mente le falta energía al meditar. La meditación metta nos puede ayudar a incrementar esa energía ya que es un tipo de meditación más proactivo y estimulante, al tener que crear y mantener la visualización, recitar las frases y generar y alimentar continuamente el sentimiento de amor universal.

Para finalizar esta entrada, quiero mencionar otro beneficio muy importante de la meditación metta del que no se suele hablar mucho. Y es que en situaciones en las que la meditación nos haya producido efectos adversos, como desenraizarnos o ciertos tipos de bloqueos energéticos, puede ser de mucha ayuda cambiar nuestra práctica de meditación y comenzar a cultivar metta.

¹ Anguttara Nikaya 11.16.

² Los tres kleshas; la codicia, el odio y la ignorancia, son los venenos, armas y fuego de los que metta nos protege.

³ Samyutta Nikaya 46.51 y Majjhima Nikaya 62

junio 29th, 2020|Tags: , , , , , |

El origen de la meditación metta

Metta (pali) o maitri (sánscrito) se suele traducir como amor bondadoso, amor universal o bondad amorosa. En el budismo, metta es el primero de los cuatro inconmensurables (brahmaviharas, también llamados las cuatro moradas sublimes). Los otros tres: compasión, alegría empática y ecuanimidad, crecen a partir de metta, y son mantenidos y nutridos por este. 

El origen de la meditación metta precede los tiempos de Buda, ya que es mencionada, por ejemplo, en los Upanishads, y no es exclusiva del budismo, siendo practicada en otras tradiciones como el jainismo o el hinduismo. 

El origen de la meditación metta en el budismo

Cuenta la historia que Buda envió a un grupo de monjes a meditar a un bosque durante el retiro de la estación lluviosa. Dicho bosque estaba habitado por espíritus, a los que les incomodaba la presencia de los monjes en su territorio. Viendo las intenciones de los monjes de quedarse durante varios meses, los espíritus del bosque intentaron disuadirles de esa idea. De manera que empezaron a producir olores repugnantes y ruidos inquietantes para hacerles imposible la meditación, y se manifestaron como fantasmas para asustarles.

Así, con miedo y viendo frustrada su práctica, los monjes abandonaron el bosque y fueron a contarle lo sucedido a Buda, esperando que este les asignara otro lugar en el que pasar los meses lluviosos.

En lugar de eso, Buda les sorprendió diciendo: «Monjes, la primera vez que fuisteis a ese bosque estabais indefensos, pero ahora os proporcionaré la única protección que necesitaréis». Y esta fue la primera vez que Buda enseñó la meditación metta, descrita en el Karaniya Metta Sutta:

Aquel que busca promover su bienestar,

y aspira al estado de perfecta paz

debería ser hábil y recto,

directo y amable en su habla.

Humilde y no engreído,

contento y fácil de satisfacer.

Con pocas obligaciones y de vida simple,

de sentidos controlados, prudente y discreto.

No orgulloso ni de naturaleza demandante.

Sin cometer el más mínimo acto

que los sabios pudieran reprobar.

Cultivando el pensamiento:

¡Que todos los seres estén felices y a salvo!

¡Que sean felices de corazón!

Que todos los seres que existen,

ya sean débiles o fuertes, sin omitir a ninguno,

grandes, poderosos, medianos, cortos o pequeños,

visibles o invisibles,

aquellos que viven cerca y los que viven lejos,

aquellos nacidos y por nacer,

que todos los seres sin excepción sean felices.

Que nadie engañe a otro,

o desprecie a ningún ser cualquiera que sea su estado.

Que nadie desee daño a otro

debido a la ira o al resentimiento.

Como una madre protegería a su único hijo

aun a costa de su propia vida,

así, con un corazón sin límites

debe uno apreciar a todos los seres vivos.

Irradiando bondad sobre el mundo entero:

expandiéndola hacia arriba a los cielos,

hacia abajo a las profundidades;

hacia afuera y de forma ilimitada,

libre de odio y malicia.

Ya sea de pie o caminando, sentado o tumbado,

mientras esté despierto,

uno debe cultivar esto,

considerado el estado sublime.

Al no aferrarse a creencias erróneas,

el puro de corazón, teniendo claridad de visión

y siendo libre de todos los deseos sensuales,

de un vientre no vuelve a nacer.

Los monjes volvieron al bosque y practicaron metta. Los espíritus que allí habitaban se conmovieron con la belleza de las palabras, los actos y la energía que emanaba de los monjes al practicar metta de forma continua. De manera que, en lugar de volver a intentar ahuyentarles, decidieron cuidar de ellos, protegerles y ayudarles en lo que pudieran.

junio 22nd, 2020|Tags: , , , , , |

Reflexión sobre los alimentos

En varios centros de Tailandia donde he meditado, es costumbre recitar una reflexión sobre los alimentos que se van a tomar. Es una adaptación de la reflexión que deben hacer los monjes a la hora de hacer uso de la comida que les es donada cada día. La traducción al castellano de la fórmula usada en dichos centros me ha quedado así:

Con sabia consideración tomo esta comida,

no para distraer mi mente,

ni para embriagarme.

No para engrandecer mi cuerpo,

ni para embellecerme.

Solo para nutrirme,

seguir con vida y con salud;

para alimentar la vida espiritual.

De esta forma, dejo ir las sensaciones desagradables

sin provocar otras nuevas.

Así, el proceso de la vida continúa,

libre de culpa, en paz.

En un retiro es muy fácil hacer una pausa, teniendo tu plato de comida ya listo, para hacer esta reflexión sobre los alimentos antes de comer, porque todo el mundo hace la pausa y se recitan esas frases en grupo. En casa, sin embargo, es muy probable que la impulsividad que solemos acarrear nos invite a no hacer ninguna pausa, sino a comer con el mismo ritmo frenético y la poca conciencia de lo que estamos haciendo con los que realizamos casi todas las actividades en nuestro día a día.

Me parece muy interesante tomar verdaderamente un momento con la comida delante de nosotros y reflexionar sinceramente también en casa antes de empezar a comer. ¿Voy a comer esto porque lo necesito o para evadirme de mis emociones o pensamientos? ¿Es de alguna manera alguno de estos alimentos tóxico para mi mente o cuerpo? ¿Es realmente nutritiva y saludable esta comida? ¿Me alimento para resultar más atractivo o impresionar a los demás? ¿Me he servido y voy a comer lo justo para saciar mi hambre, o voy a terminar todo lo que haya en el plato aunque sienta que voy a reventar?

En los retiros de meditación suele haber una especie de bufé en el que nos servimos la cantidad que consideramos adecuada, la calidad de la comida es buena, y el tipo de alimentos que nos ofrecen facilita la práctica de la meditación. En la mayoría de centros ofrecen dos comidas al día (desayuno y almuerzo), aunque es tradicional que los yoguis y monjes coman solo una vez por día. Resulta curioso observar los distintos comportamientos y actitudes de la gente a la hora de servirse, sobre todo cuando algún alimento en concreto, por ejemplo los dulces, están «contados».

Reflexión sobre los alimentos durante un retiro de meditación en Wat Suan Mokkh (Tailandia)
Comida y tarjeta con la reflexión que se recita en los retiros de Suan Mokkh y Dipabhavan

Si prestamos atención a lo que comemos, podemos aprender mucho. Puede que descubramos que nuestro cuerpo literalmente nos pide ciertos tipos de alimentos, e incluso podremos diferenciar cuándo nos los pide porque los necesita para funcionar correctamente de cuando lo hace para tapar algún agujero emocional. Notaremos qué cosas digerimos mejor, y cuáles nos producen sensaciones desagradables como menciona el texto de arriba, ya sean de pesadez, somnolencia, acidez, etc. A lo mejor llegamos a observar incluso cómo distintos alimentos promueven distintos estados mentales y emocionales en nosotros.

Os aconsejo que toméis un momento para reflexionar antes de cada comida, para ser conscientes de vuestros hábitos actuales, y para tomar conciencia de qué tipo de vida estáis, literalmente, alimentando.

junio 15th, 2020|Tags: , , , |

No siempre será así

En este blog ya he compartido pequeñas dosis de la sabiduría que nos dejó Shunryu Suzuki, tanto en su obra más famosa, Mente zen, Mente de principiante (aquí), como en No siempre será así (en los siguientes enlaces: aquí, aquí y aquí). Hoy os traigo el resto de los fragmentos que guardé cuando leí este último.

Vivir plenamente cada momento

«Intentad reservar cada día un espacio de tiempo para permanecer sentados, sin moveros, sin esperar nada, como si estuvierais viviendo el último momento de vuestra vida. Sintiendo en cada momento vuestro último instante. En cada inspiración y en cada espiración hay innumerables instantes de tiempo. Vuestra intención es vivir cada momento.

En primer lugar, haced la práctica de espirar y después inspirar el aire suavemente. La calma de la mente se encuentra al final de la espiración. Si espiráis con suavidad, sin intentar espirar el aire, vuestra mente entrará en un estado de perfecta quietud. Dejaréis de existir. Al espirar de ese modo, la inspiración surgirá de este estado de manera natural. Aquella vitalidad que lleva a vuestro interior todo cuanto hay en el mundo exterior invadirá todo vuestro cuerpo. Os sentiréis totalmente renovados. Empezad después a espirar, para disolver aquella fresca sensación en la vacuidad. Seguid practicando en cada momento, sin intentar hacer nada».

Abrid vuestra intuición

«Para abrir vuestra naturaleza innata y sentir algo desde el fondo de vuestros corazones, es necesario permanecer en silencio. Por medio de esta clase de práctica adquiriréis una comprensión más intuitiva de las enseñanzas. No hablar no significa ser sordos y mudos, sino escuchar a vuestra intuición.

La mayoría de la gente no se deja engañar por algo sino por sí misma, por su habilidad, su belleza, su confianza o su aspecto. Hemos de saber si nos estamos engañando o no. El daño que pueda haceros alguien que os engañe nunca será tan profundo como el que os haréis si os engañáis a vosotros mismos, lo cual es fatal».

«Hoy en día los jóvenes quedan para salir unos con otros, pero la Iluminación no es algo que podáis encontrar en una cita. Si organizáis vuestra vida de modo que os levantáis por la mañana a una hora determinada, cogéis la bolsa con el desayuno a una hora determinada y os vais a trabajar, en el caso de tener novia o novio, os encontraréis en algún momento. No hay necesidad de quedar. En un momento dado vendrá a la esquina donde soléis veros. Esa es nuestra forma de actuar. Hacer llamadas telefónicas es absurdo e innecesario. Aunque quedéis por teléfono: «¡Eh, salgo ahora!», si no acude a la esquina os sentiréis decepcionados. Pero si no quedáis y sin embargo llega, estaréis muy contentos.

Así es como alcanzáis la Iluminación. No es una broma, sino que estoy hablando de algo real. No fijar ninguna cita significa no esperar ni apegarse a la Iluminación. Cuando estáis animados por la Iluminación, os basta con percibirla, aunque solo sea por un breve instante. El resto del día os sentiréis felices. Pero, si le exigís demasiado, os estaréis apegando a ella».

No siempre será así
mayo 11th, 2020|Tags: , , |

Dāna y la cuestión de cobrar por la enseñanza espiritual

Dāna (दान) es una palabra sánscrita y pali que significa «generosidad» o «dar».

cobrar por la enseñanza espiritual - Entrevista a Ajahn PasannoAjahn Pasanno (Manitoba, Canadá, 1949) es el discípulo de Ajahn Chah de mayor antigüedad en Estados Unidos, y el tercero en el mundo tras Ajahn Sumedho y Ajahn Khemadhammo. Durante muchos años fue el abad de Wat Pah Nanachat, monasterio de la tradición tailandesa del bosque en el noroeste de Tailandia. A finales de los noventa, Ajahn Pasanno se trasladó a California para dirigir el entonces nuevo monasterio de Abhayagiri. Con más de 40 años como bhikkhu, Ajahn Pasanno ha sido pieza clave en la formación de numerosos monjes en Tailandia y Estados Unidos, y ha apoyado también la instrucción para las mujeres.

¿Cuál es su punto de vista sobre los maestros budistas que cobran por el dharma? 

Bhikkhu Pasanno: El asunto es que hay mucho por ahí basado en dāna. No intento tener un punto de vista sobre lo que otras personas hacen. Yo sé cómo lo hago yo y sé cómo nuestra comunidad lo hace y me siento cómodo con ello. Tengo la esperanza de ser un ejemplo para otras personas, y empieza a haber más gente dentro de la comunidad laica que está eligiendo el dāna como medio para organizar retiros y charlas, así que es muy esperanzador.

¿Qué hay del sistema de usar donaciones sugeridas; hay alguna diferencia o distinción con donaciones sugeridas o con pedir para dāna?

Bhikkhu Pasanno: No hay tanta diferencia, ¿o sí que la hay? Una donación sugerida es casi una petición de por lo menos una cierta cantidad de dinero. No es exactamente una donación en sí, en el sentido de que uno lo esté dando libremente.

Entonces, ¿la diferencia sería que con dāna no hay una sugerencia de ningún tipo mientras que obviamente con el otro hay una sugerencia clara de una cantidad?

Bhikkhu Pasanno: Sí, a cierto nivel uno lo podría llamar una diferencia semántica, pero de hecho es también una sensación diferente. En el momento que dices donación sugerida, en realidad estás esperando más una donación en lugar de estar dando libremente. Otro aspecto de ello, especialmente en Occidente, es que hay una falta de entendimiento, a veces de lo que es dāna y otras veces de cómo las cosas realmente operan y funcionan. De modo que en ocasiones debe haber cierta educación o en realidad hacerle saber a las personas qué tipo de necesidad hay. Esto tiene que ser gestionado con delicadeza también.

Entonces, no es quedarse sentado sin decir nada, pero es difícil cuando se dice algo. Cómo se dice y bajo qué circunstancias, de manera que es más el tratar de educar a las personas en cómo las cosas funcionan, para que la gente se sienta cómoda, o se sienta inspirada para compartir o para ofrecer apoyo en las cosas que merezcan ese apoyo.

En su experiencia, ¿este método o sistema de dāna ha sido exitoso en Occidente como en Estados Unidos?

Bhikkhu Pasanno: Bueno, depende de dónde. He visto lugares que lo han tomado como manera de llevar su centro o monasterio. Para nosotros, es nuestra tradición o modo de existencia. Todo está disponible de manera gratuita, en el sentido de que no cobramos. Así que así es como funciona cuando la gente viene a quedarse al monasterio o viene a escuchar enseñanzas o a hacer retiros o recibir publicaciones. Pero estamos en una institución antigua que tiene un empuje de historia y conocimiento sobre ello, por lo que funciona muy bien como monasterio. Yo creo que, para centros laicos, desde luego, es un territorio un poco más nuevo. Los lugares que conozco que han decidido hacerlo, todos han descubierto que funciona muy bien. Y hay otros beneficios que lo acompañan. No es solo ser capaz de pagar las facturas, sino también de construir comunidades. De modo que las oportunidades están abiertas para que la gente se una y participe, ya sea con una donación material, financiera o cualquier tipo de ayuda de cualquier otro modo.

El espíritu de la generosidad comienza por informar de cómo uno interactúa con las circunstancias del centro o del monasterio, y desde ahí hacer comunidad con la generosidad como valor de base.

¿Qué hay de los inconvenientes de tratar de usar este sistema de dāna, como que la gente abuse de él o no lo entienda, o saque ventaja de ello?

Bhikkhu Pasanno: El asunto es que, si estamos usando el modelo de dāna, entonces nuestro ofrecimiento de las enseñanzas es ofrecido también libremente. De manera que, si la gente quiere aprovecharse de ello de alguna forma, entonces a cierto nivel es en realidad su problema porque lo único que hacemos es un ofrecimiento. Si tú aceptas lo que ofrecemos, entonces es natural. Habrá aquellos que lo entiendan y lo aprecien y habrá aquellos que no terminen de entenderlo. El método de dāna no es una transacción comercial.

Si te resulta interesante el tema, hace tiempo publiqué una entrevista a otro monje budista sobre ello. Puedes leerla pinchando aquí.

Cómo mantener la práctica en nuestra vida diaria

Para mantener la práctica en nuestra vida diaria, lo primero que debemos tener en cuenta es nuestro nivel de dedicación y compromiso, la prioridad que le damos a la práctica en comparación con el resto de cosas que ocupan nuestro tiempo y atención. Para llevar nuestra práctica al 100 % a la vida cotidiana y con la máxima efectividad, la práctica tiene que ser la cosa más importante en nuestra vida. Como dijo Richard Hamming en una famosa conferencia, «La mayoría de los grandes científicos están completamente comprometidos con su problema. Aquellos que no se comprometen, raramente producen trabajo sobresaliente, de primera clase». Él hablaba de ciencia, por supuesto, pero es igualmente cierto para cualquier otra cosa, incluida la práctica del Dharma.

Pero no llegas a ese punto de repente, tienes que empezar donde estés y cultivar ese grado de dedicación. Richard Hamming habló de eso también. Da igual donde estés cuando empiezas este proceso, lo más probable es que tu conocimiento y entendimiento del Dharma, tu práctica del Dharma y la meta del despertar no estén todavía combinados para formar un único objetivo cohesionado. No pasa nada, se fusionarán con el paso del tiempo. Y como prioridad, serán solo una (o tres) entre muchas prioridades que compiten entre sí. Al principio ni siquiera serás consciente de todos los otros apegos y prioridades con las que lucharán. Pero esa es una de las cosas que se volverán evidentes mientras cultivas el mindfulness en la vida diaria.

Sé plenamente consciente de tu motivación. Revísala con frecuencia. Penétrala profundamente. Si te descubres a ti mismo pensando «quiero experimentar el despertar», pregúntate por qué. ¿Despertar de qué? ¿Despertar a qué? ¿Qué sé realmente sobre cómo hacerlo? Investiga lo que Buda y otros han dicho al respecto, y después mira dentro de ti. ¿Qué es lo que realmente quieres y por qué lo quieres? Y especialmente, ¿por qué lo quieres antes que cualquier otra cosa que el mundo te pueda ofrecer? Cuando haya presiones para que hagas otras cosas con tu tiempo, algo que siempre sucederá, nunca pierdas la oportunidad de revisar y preguntarte, «¿cómo de importante es en realidad esto para mí?, ¿qué estoy dispuesto a cambiar o sacrificar?». Uno de los grandes peligros a los que nos enfrentamos en nuestra vida es la toma inconsciente de decisiones, el funcionamiento de nuestro karma habitual. Cada vez que surge este tipo de situación, es una oportunidad para la aplicación de la consciencia plena y la generación de un nuevo tipo de karma.

Busca inspiración de otros. Asiste a eventos inspiradores y escucha charlas inspiradoras. Lee libros inspiradores. Relaciónate con personas que estén entusiasmadas con el Dharma. Cuando otros comiencen a describirte como un obseso, entonces sabrás que estás en el camino al 100 %. Incluso el 50 % es admirable, pero no te conformes. ¿Quieres admiración o iluminación? ¡Pues a por ello!

Lo segundo a tener en cuenta para mantener la práctica en nuestra vida diaria son los cambios que debemos hacer en nuestras vidas para tener tiempo y energía disponibles para nuestra práctica formal y estudiar, para reducir o eliminar las preocupaciones que nos roban energía y motivación, y para eliminar las fuentes de agitación mental que obstruirán nuestra práctica. Richard Hamming también tenía mucho que decir sobre esto: «Los grandes científicos, cuando surge una oportunidad, se lanzan a por ella y la persiguen abandonando todo lo demás». Esto es absolutamente necesario. ¿Lees el periódico? ¿Ves la televisión? ¿Lees ficción? ¿Juegas al golf? ¿Vas al cine, a eventos deportivos, conciertos u otros entretenimientos? ¿Haces de voluntario para proyectos sociales, políticos, medioambientales, caritativos o humanitarios? ¿Socializas con gente que no está involucrada en el Dharma? No estoy sugiriendo que no debas hacer esas cosas, pero si despertar es tu máxima prioridad, verás todas esas actividades desde otra perspectiva, te darás cuenta del tiempo que consumen, del efecto que tienen en tu mente, y probablemente hagas algunos cambios importantes. Cualquier cosa que quede debe convertirse en parte de tu práctica si quieres practicar al 100 %.

Convertirse en un practicante del Dharma a tiempo completo tiene un efecto radical en la vida social de una persona. Esta descubre que tiene cada vez menos en común con su familia y amigos, y que muchos de los intereses y actividades que compartía con ellos dejan de ser importantes. Las relaciones que mantiene y el tiempo que invierte en esas relaciones se convierten más en un asunto de amor bondadoso, de compasión, y de la práctica de la consciencia plena aplicada al entendimiento del deseo, la aversión, la ilusión* y el dukha. En otras palabras, las relaciones que continúen se convertirán en parte de tu práctica. Seguramente te encontrarás con que muchas de tus antiguas amistades se disuelven y son reemplazadas por otras nuevas más conectadas al Dharma. Esto puede resultar difícil para algunas personas, y puede existir un periodo de aislamiento y soledad antes de unirnos a una shanga que nos dé apoyo junto a otros compañeros practicantes.

Es muy probable que termines simplificando tu vida enormemente. Buda sugirió a la gente que dejara todo atrás —familia, trabajos, posesiones— a cambio de una túnica y un cuenco, la camaradería de otros monjes, y un lugar bajo un árbol para dormir y meditar. Las inclemencias del tiempo, los insectos y animales salvajes iban de regalo. Esto no es muy práctico hoy en día. Por supuesto que podrías dormir debajo de un puente y alimentarte en comedores sociales, pero probablemente descubrirías que no te lleva al tipo de práctica que quieres tener. Pero aun así podemos aprender mucho de los renunciantes. Los monjes de Buda tomaban solo una comida al día, que se obtenía pasando, cuenco en mano, por las casas de la gente. ¿Cuánto tiempo inviertes cada día en comer y preparar la comida? ¿Realmente necesitas comer tres veces al día? Durante muchos, muchos años, comí solamente una vez al día. Descubrí que llevaba mucho tiempo el comer tres veces. Buda tampoco permitía a los bikkhus acumular comida y guardarla para otro día. Parece que sería más eficiente para un monje pasar por más casas y conseguir más comida para no tener que ir otra vez al día siguiente. Pero entonces existirían los problemas de almacenar y proteger la comida, de cómo repartir los remanentes, y todo el tiempo, la energía y agitación que eso supondría. Creo que era una sabia norma.

mantener la práctica en nuestra vida diaria
Monjes en pindabat (la ronda diaria para recibir comida)

¿Cuánto posees (¿o te posee a ti?) y cuánto necesitas en realidad? Decidir qué hacer con tu trabajo o carrera puede ser duro, pero no puedes evitar dejar de preguntarte «¿cuánto dinero necesito realmente?, ¿cuánto me cuesta este trabajo en términos de tiempo y energía, estrés y agitación?, ¿cómo contribuye mi trabajo a mi práctica y mi eventual despertar?». ¿Dónde y cómo vives? ¿Es realmente necesario que sea así? Por razones éticas y morales, no puedo condonar el abandono de parejas, hijos o padres ancianos. En su lugar, cuidar de ellos y el tiempo que pases con ellos deben convertirse en parte de tu práctica. Pero observa el efecto que tu sentido de la responsabilidad hacia ellos tiene sobre ti y tus apegos a las cosas mundanas. Aunque no debas abandonarlos, probablemente debas renegociar las expectativas que tienen de ti.

No estoy sugiriendo que lo abandones todo. Estas son decisiones que deberás tomar por ti mismo, y necesitas tanto cuidar de ti ahora mismo como proveer para tu futuro. Pero sea lo que sea que decidas no dejar a un lado, debe convertirse en parte de tu práctica si aspiras al 100 %. No hay otra manera. Lo cierto es que el abordar estas preguntas es una práctica de mindfulness en sí misma, una que debe ser constante.

Por último, existen diferentes técnicas que podemos utilizar para convertir las actividades de la vida diaria en una práctica significativa, y, muy importante, hay cosas que podemos hacer para recordarnos el aplicar dichas técnicas. Me centraré en cómo recordar practicar mindfulness a todas horas. Aprender a tener consciencia plena de manera continua tiene un paralelismo exacto con ser plenamente consciente de nuestro objeto de meditación cuando meditamos. Al principio te olvidas totalmente del objeto de meditación con frecuencia y tu mente vaga durante largos periodos de tiempo. Del mismo modo, al principio habrá largos periodos, de hecho, la mayor parte del día, donde habremos olvidado ser deliberadamente conscientes. Tras un tiempo, solo te olvidas del objeto de meditación brevemente antes de darte cuenta de que la mente se ha visto atrapada por otra cosa. Igualmente, tras un tiempo hay lapsos en nuestro mindfulness durante el día, especialmente cuando surgen aflicciones mentales fuertes, pero rápidamente reconocemos el lapso. Es entonces cuando podemos reflexionar en lo que acaba de suceder mientras está reciente, y continuar nuestra práctica de mindfulness a partir de ahí. Finalmente, al igual que tu atención plenamente consciente se vuelve eventualmente ininterrumpida durante tu meditación sentada, así también eventualmente en la vida diaria tu mindfulness tornará continuo.

He descubierto que una reflexión y un repaso diarios son muy útiles a la hora de cultivar la continuidad en nuestra consciencia plena. Otro profesor que conozco hace que sus alumnos lleven consigo una libreta en la que escriben seis veces al día para ayudarles a mantenerse plenamente conscientes. Ya lo hagas una o seis veces al día, la idea es recordar cómo de consciente has sido desde la última vez, y felicitarte por tus éxitos (regocijarte en ellos incluso). Entonces reflexionas sobre las ocasiones en las cuales tu mindfulness se ha visto interrumpido, y haces una resolución o te imaginas siendo más capaz de mantener esa consciencia plena en el futuro. Sugiero que una persona comience utilizando los preceptos y las perfecciones de generosidad, virtud y paciencia como herramientas. Elige una cosa para empezar: irritabilidad e ira, deseo, mentira, etc., lo que sea particularmente significativo e importante para ti. Usa el repaso diario de las ocasiones en las que esos estados mentales surgieron, en los que eras o no eras plenamente consciente, para que eso te lleve a un punto en el que siempre seas consciente del momento en que esos estados están surgiendo. Cuando tengas éxito con eso, construye sobre ello añadiendo más ítems a tu lista de cosas específicas de las que quieres ser consciente. No te limites a superar aspectos negativos, cultiva los positivos también. El resultado será un poderoso hábito de mantener consciencia plena a lo largo del día.

No pretendía meterme en técnicas específicas para la práctica del mindfulness, pero te sugeriré una. En el Dvedhavitakka Sutta («Dos clases de pensamiento», Majjhima Nikaya 19) Buda describe como, siendo un bodhisattva, practicó la atención plenamente consciente de los pensamientos y estados mentales beneficiosos y perniciosos cuando fuese que estos surgían. Examinando minuciosamente cómo los pensamientos y estados mentales perniciosos hacen sentir a uno física y mentalmente, las palabras y acciones a las que dan lugar, y el efecto que tienen sobre uno mismo y los demás, uno reconoce que llevan a «mi propia aflicción o a la aflicción de otros o a la aflicción de ambos. Obstruyen el discernimiento, promueven la contrariedad y no llevan a la liberación». Por favor, date cuenta de que se trata solamente de observar, no de juzgar, sentirse culpable o analizar. Todo lo que se necesita para ver aquello que debe ser visto es una consciencia plena, abierta y no discriminatoria dirigida a aquello que está sucediendo ahora según sucede. Las conclusiones descritas por Buda se tornan obvias, no necesitas indagar para encontrarlas, y el pensamiento analítico solo creará confusión. Buda continúa diciendo: «Cuando me di cuenta de que llevaba a mi propia aflicción, aminoró. Cuando me di cuenta de que llevaba a la aflicción de otros… a la aflicción de ambos… que obstruye el discernimiento, que promueve la contrariedad y que no lleva a la liberación, aminoró».Este es el efecto deseado, e ilustra el poderoso efecto que la consciencia plena tiene en el surgimiento y el cese de los pensamientos y estados mentales habituales.

El sutta continúa contándonos que Buda, quien entonces era solo un bodhisattva, hizo lo mismo con los pensamientos y estados mentales beneficiosos, observando que: «eso no me lleva ni a mi aflicción ni a la aflicción de otros ni a la aflicción de ambos. Fomenta el discernimiento, promueve la falta de contrariedad y lleva a la liberación. Si yo fuese a pensar y reflexionar en esa línea durante una noche… durante un día… durante un día y una noche, no imagino ningún peligro que pudiera venir de ello, excepto que pensar y reflexionar durante mucho tiempo cansaría el cuerpo. Cuando un cuerpo está cansado, la mente está inquieta; y una mente inquieta está lejos de la concentración. Así pues, calmé mi mente internamente, la tranquilicé, la unifiqué y la concentré. ¿Para qué? Para que mi mente no estuviera inquieta.

Lo que un monje sigue buscando con su pensamiento y su reflexión, eso se convierte en la inclinación de su consciencia. Si un monje sigue buscando el pensamiento impregnado de renunciación, abandonando el pensamiento impregnado de sensualidad, su mente está doblegada por ese pensamiento impregnado de renunciación».

«Una energía inagotable surgió en mí, y se estableció una atención nítida. Mi cuerpo estaba calmado e indiferente, mi mente concentrada y unificada».

Espero que estas reflexiones te sean de ayuda, y que tu práctica te lleve a la meta final.

* las tres causas raíz del dukha; el sufrimiento o insatisfacción inherente a la existencia.

Traducción propia de <https://dharmatreasure.org/practice-in-ones-daily-life/>