Atención plena en la respiración

Por | 8 junio, 2025 |Categorías: Meditación|Etiquetas: , , , |

Inhalando largo, él sabe: «estoy inhalando largo».

Inhalando corto, él sabe: «estoy inhalando corto».

Exhalando largo, él sabe: «estoy exhalando largo».

Exhalando corto, él sabe: «estoy exhalando corto»

Ānāpānasati Sutta

La atención plena en la respiración es una técnica utilizada, de un modo u otro, universalmente. Incluso mucho antes de los tiempos del Buda. La respiración nos acompaña durante toda nuestra vida, desde que nacemos hasta, literalmente, nuestro último aliento, de manera que es un objeto de meditación natural y muy práctico.

Lo único que tenemos que hacer es ser conscientes de cada inhalación y de cada exhalación. Simple, ¿verdad? Sin embargo, que algo sea simple no signifca que sea fácil. Y, al mismo tiempo que es simple, puede llegar a ser muy complejo.

Hay diferentes formas de observar la respiración. Las dos más comunes suelen ser sentirla a la entrada de la nariz u observar el movimiento que produce el aire en el abdomen al entrar y salir del cuerpo. Elijamos una de esas dos u otra, se deben cumplir los dos principios que comenté en la anterior entrada para que nuestra meditación progrese: que podamos percibir la respiración con suficiente claridad y que nos resulte suficientemente agradable el percibirla.

He practicado con distintos métodos y todos me han dado resultado. El seguir una u otra técnica va a depender de las características de cada persona y del momento en que se encuentre. Nuestra percepción de la respiración irá cambiando a medida que nuestra mente se vaya aquietando y concentrando, por lo que seguramente debamos ir adaptando nuestra manera de observar. Aunque puede que lo hagamos de manera orgánica y natural sin darnos cuenta, también puede ser que lleguemos a un callejón sin salida, nos encontremos confundidos sin saber muy bien qué estamos percibiendo, donde está la respiración, o que queramos seguir a toda costa las instrucciones que nos han dado pero estas no concuerden con la realidad que estamos experimentando. Es aquí cuando la guía de un profesor se hace necesaria.

Dicho esto, quiero dejar claro que es importante elegir un método y ceñirse a él salvo que algo nos indique lo contrario. Para el desarrollo de una atención estable, debemos observar nuestro objeto de meditación de la misma manera una y otra vez. Ir saltando sin sentido de un lugar a otro para observar la respiración no nos ayudará a cultivar nuestra concentración.

Un aspecto que debe quedar muy claro es que, cuando practicamos la atención plena en la respiración, lo hacemos en la respiración natural. No controlamos la respiración. Hay ejercicios de pranayama muy beneficiosos y técnicas de respiración que nos pueden llevar a estados alterados de consciencia, pero son algo diferente.

Por otro lado, es común al empezar a meditar en la respiración sentir que la estamos cambiando. Esto es algo normal. Influimos en mayor o menor medida en todo aquello que observamos por el simple hecho de observarlo, pero no hay que confundirlo con controlar. Cuando controlamos algo, hacemos que sea como nosotros queremos. Si observamos la respiración y esta cambia, mientras que no la cambiemos a propósito, no pasa nada.

Resulta dificil de creer que algo tan elemental como ser realmente conscientes de nuestra respiración, que siempre está ahí y la damos por sentada, pueda llevarnos realmente lejos en nuestro camino meditativo. Pero es algo que han experimentado innumerables personas en diferentes culturas a lo largo de la historia, y que podemos comenzar a saborear nosotros mismos en mayor o menor medida si le dedicamos la suficiente constancia y buena voluntad.

Para muchos, la atención plena en la respiración será su técnica de meditación principal, pero no tiene porqué ser la única herramienta que utilicen habitualmente. En la próxima entrada escribiré sobre otra forma de meditación muy práctica: la meditación caminando.