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	<title>meditación Archives - Monoyoga</title>
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	<description>El arte de moverse hacia la quietud</description>
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	<title>meditación Archives - Monoyoga</title>
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		<title>El poder del grupo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Mono Yoga]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 03 Aug 2026 21:13:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Meditación]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Meditar en grupo es una experiencia que puede resultar muy beneficiosa tanto para principiantes, en cuyo caso puede parecer obvio, como para los meditadores más experimentados, lo cual puede no resultar tan evidente a primera vista. En ambos casos, creo que solemos subestimar el poder del grupo. Si estamos empezando, unirnos a un grupo de</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Meditar en grupo es una experiencia que puede resultar muy beneficiosa tanto para principiantes, en cuyo caso puede parecer obvio, como para los meditadores más experimentados, lo cual puede no resultar tan evidente a primera vista. En ambos casos, creo que solemos subestimar el poder del grupo.</p>
<p>Si estamos empezando, unirnos a un grupo de meditación nos brinda estructura y consistencia. Muchas veces cuesta mantener una práctica personal, y es normal, de vez en cuando, abandonarla totalmente durante días. La fiabilidad y solidez que nos aporta un grupo que se reúne de manera periódica sirve de ayuda para mantener nuestra práctica individual, o de recordatorio para retomarla, ya que suele ser más fácil el compromiso con los demás que con uno mismo.</p>
<p>También puede suceder, particularmente al comienzo del camino espiritual, que nuestro círculo más cercano no comparta nuestras inquietudes y necesidades. Al unirnos a un grupo, conocemos a otras personas que van en una dirección similar a la nuestra, brindándonos una sensación de conexión, propósito y motivación para continuar.</p>
<p>Un grupo sano nos enseñará a tratarnos a nosotros mismos y a los demás con amabilidad, lo que nos beneficiará emocionalmente. Sentirnos parte de una comunidad, y ser útiles para otros, aumentará también nuestra percepción de significado.</p>
<p>Idealmente, el grupo nos debería ayudar a profundizar en nuestra práctica formal de meditación. Por un lado, teniendo disponible un profesor o a practicantes más avanzados a los que podamos consultar nuestras dudas; por otro, creo que el poder del grupo, y más si hay en él meditadores expertos, potencia nuestros factores mentales positivos, ayudando a que experimentemos nuestra meditación de manera más profunda y beneficiosa.</p>
<p>Si somos meditadores experimentados, puede que no necesitemos ayuda con nuestra práctica formal, pero que notemos carencias en alguna de las áreas que he comentado antes, como la sensación de conexión o de significado. Y lo bueno es que, en este caso, no es indispensable encontrar a un maestro o a un practicante más avanzado que nosotros para nutrir esas carencias. Como tampoco es necesario para el siguiente punto.</p>
<p>Creo que lo más beneficioso de practicar en grupo o formar parte de una comunidad, si eres un meditador veterano, es que te va a permitir ver todos tus puntos débiles, siempre que seas capaz de mantenerte humilde y honesto.</p>
<p>Hay una famosa cita de Ram Dass que reza: si crees estar iluminado, ve a pasar una semana con tu familia. Es una frase muy popular en numerosos círculos espirituales, y por una buena razón. Pero no hace falta ni que nosotros estemos iluminados, ni que el desafío sea tan grande como el que pueda presentar nuestra familia. Formar parte de casi cualquier grupo de personas va a sacar a la luz nuestros apegos y aversiones, y a desafiar nuestras creencias, ideas y opiniones, las cuales pueden parecer perfectas si no tenemos a otros para contrastarlas y ponerlas a prueba. El poder del grupo nos proporciona un contexto ideal para trabajar con todo esto de manera adecuada.</p>
<p>Además, demasiado tiempo encerrados a solas en nuestro mundo, exponiéndonos exclusivamente al conocimiento que nos gusta, al que estamos acostumbrados, que nos refuerza y hace sentir cómodos, acaba resultando en una imagen distorsionada de nosotros mismos y del mundo exterior, en rigidez mental, y puede que hasta nos llegue a hacer <a href="https://monoyoga.es/budismo/la-taza-de-te-un-cuento-zen/" target="_blank" rel="noopener">impermeables</a> a las enseñanzas y aprendizajes que, siendo en contraste tremendamente incómodos, posiblemente sean también los que más necesitemos.</p>
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		<title>Treinta minutos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Mono Yoga]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 28 Jul 2026 11:44:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Meditación]]></category>
		<category><![CDATA[meditación]]></category>
		<category><![CDATA[samatha]]></category>
		<category><![CDATA[vipassana]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Treinta minutos es una cantidad de tiempo significativa cuando comenzamos a desarrollar nuestra práctica de meditación. Es la duración que muchos profesores alientan a alcanzar en las sesiones sentadas, y tienen buenas razones para ello. Al empezar a practicar, es muy probable que no tengamos una vida muy alineada con la meditación, de manera que</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Treinta minutos es una cantidad de tiempo significativa cuando comenzamos a desarrollar nuestra práctica de meditación. Es la duración que muchos profesores alientan a alcanzar en las sesiones sentadas, y tienen buenas razones para ello.</p>
<p>Al empezar a practicar, es muy probable que no tengamos una vida muy alineada con la meditación, de manera que nuestra mente llegará al cojín considerablemente acelerada y desordenada. En treinta minutos hay el tiempo suficiente para que nuestra mente vaya perdiendo la inercia del resto del día, y su contenido se asiente. A medida que esto sucede, permanecer con nuestro objeto de meditación se vuelve más fácil; la mente se estabiliza y crecen la calma y la concentración.</p>
<p>Si mantenemos una práctica regular, notaremos que los estímulos externos van perdiendo relevancia, y las distracciones internas comienzan a tomar otra dimensión. Empiezan a aflorar contenidos que permanecían disimulados entre la vorágine de la rutina diaria; algunos de ellos asuntos que sabíamos que estaban ahí, pero que preferíamos ignorar, y otros de los que desconocíamos su existencia o magnitud.</p>
<p>Cuando esto suceda, habrá personas que puedan navegar estos territorios simplemente siguiendo el método de meditación que ya venían usando, y otras que necesitarán recursos más allá de su técnica principal de meditación: escucha, confirmación de que van por el buen camino, prácticas suplementarias que les equilibren, o herramientas para gestionar su mundo emocional, de manera que este no les sobrepase. Todos somos diferentes, y hay muchos factores que influyen en lo que cada uno necesita: nuestra personalidad, el momento en que nos encontramos, nuestro estilo de vida…</p>
<p>Con una práctica constante de al menos treinta minutos, también es posible que se empiecen a manifestar otras experiencias que no esperábamos. Gran parte del auge de la meditación en Occidente viene dado por una reformulación de prácticas orientales desprovistas de los contextos, modelos y mapas de los que surgieron, y habitualmente diluidas o aplicadas en dosis más pequeñas de las tradicionales. Esto, sumado al énfasis exclusivo en los aspectos de la meditación percibidos como «beneficiosos» en nuestra sociedad, puede hacer que nos preocupemos cuando aparezcan fenómenos que son totalmente normales, pero de los que nunca habíamos oído hablar. A medida que intensificamos nuestra práctica y accedemos a etapas avanzadas, es más fácil que surjan experiencias de diferente naturaleza (perceptivas, somáticas, afectivas, cognitivas…) que resulten desconcertantes para quienes no las esperaban ni saben cómo interpretarlas ni gestionarlas. Es importante tener el conocimiento o <a href="https://monoyoga.es/reflexiones/tres-cualidades-de-un-buen-profesor/" target="_blank" rel="noopener">acompañamiento adecuado</a> si esto sucede. Carecer de dicho soporte puede provocar que surja miedo o inseguridad, y que abandonemos una práctica que en realidad es beneficiosa para nosotros, que nos quedemos atascados sin saber cómo progresar, o que empecemos a cultivar lo que no debemos con las correspondientes consecuencias negativas.</p>
<p>Con el paso de las sesiones será más fácil mantener la misma postura de meditación durante largos periodos, no solo por la adaptación de los tejidos, sino también porque la tranquilidad mental hará que percibamos en el cuerpo menor incomodidad, y comenzará a producir sensaciones de bienestar físico. Una vez nos acostumbramos a sentarnos durante treinta minutos, una sesión de cuarenta y cinco minutos o una hora, que podría parecer una tortura y algo muy remoto al principio, de repente se vuelve fácilmente accesible. Esa capacidad de ir alargando nuestras sesiones nos permitirá continuar alcanzando estados cada vez más profundos de calma y estabilidad mental, lo que nos abrirá las puertas a una felicidad interior que, en mayor o menor medida, nos acompañará también fuera del cojín, y a la posibilidad de ir percibiendo aspectos cada vez más sutiles de la realidad, trascendiendo la percepción mundana a la que estamos habituados.</p>
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		<title>Alguien con quien sintonices</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Mono Yoga]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 20 Jul 2026 16:31:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>
		<category><![CDATA[meditación]]></category>
		<category><![CDATA[profesor]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Antes de ponernos manos a la obra con nuestra meditación, necesitamos un referente que nos proporcione la suficiente teoría para comenzar a practicar, y al que recurrir cuando tengamos dudas o surjan problemas. Dicho referente debería cumplir dos requisitos: ser alguien con quien sintonicemos, y que esté por delante de nosotros en el camino. A</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Antes de ponernos manos a la obra con nuestra meditación, necesitamos un referente que nos proporcione la suficiente teoría para comenzar a practicar, y al que recurrir cuando tengamos dudas o surjan problemas.</p>
<p>Dicho referente debería cumplir dos requisitos: ser alguien con quien sintonicemos, y que esté por delante de nosotros en el camino. A veces puede que nos veamos inspirados a practicar a través de un libro, el audio de una charla, o un video, pero considero fundamental conectar con alguien en persona en algún momento; ninguno de los otros medios va a poder encarnar la teoría, ni proporcionarnos <a href="https://monoyoga.es/reflexiones/tres-cualidades-de-un-buen-profesor/" target="_blank" rel="noopener">escucha y empatía</a>, y estos tres elementos serán de tremenda importancia para nuestro desarrollo.</p>
<p><span style="color: #000000;">La persona que nos enseña, sobre todo si es la primera, puede afectar de manera radical a cómo experimentamos nuestra relación con una materia o práctica. Ya sea al aprender matemáticas, a tocar un instrumento o a meditar, esa primera influencia puede contribuir a una experiencia traumática que haga que abandonemos y evitemos esa disciplina para siempre, o encender la chispa de una pasión que nos acompañe durante el resto de nuestra vida.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">No te dejes llevar por las apariencias, etiquetas o rangos oficiales, y sí por tu sensación de conexión. He conocido a varios maestros en persona que me siguen inspirando, y por cuya experiencia, sabiduría y generosidad estoy tremendamente agradecido, pero en el momento de practicar a su lado no eran lo que yo necesitaba. Sin embargo, bajo la guía de otras personas, también con una dilatada experiencia, pero evidentemente mucho más imperfectas que los famosos maestros, he sentido un mayor vínculo y me dieron el soporte necesario para que mi práctica alcanzara niveles mucho más profundos. </span></p>
<p><span style="color: #000000;">En ocasiones, la mejor ayuda vendrá de alguien que solo está un peldaño por encima de ti en cuanto a habilidad. Lo que podría verse como una desventaja comparándolo con un maestro, se convierte en algo muy valioso: es posible que con un compañero compartamos un lenguaje y un contexto similares, y que él haya pasado hace poco por las mismas dificultades que tú estás enfrentando, las cuales quedan ya muy lejanas al maestro. </span></p>
<p><span style="color: #000000;">Si encuentras a alguien con quien sintonices, no pierdas la oportunidad de relacionarte con esa persona. La soledad se hace muy presente y de manera reiterada en el camino espiritual; aprovecha la ocasión si se te presenta. A veces nos da vergüenza, o tenemos ya una agenda de lugares, prácticas o maestros que queremos visitar, y seguimos fieles a nuestros planes pasando de largo. Yo he cometido ese error en el pasado, y estoy mucho más atento para no repetirlo. </span></p>
<p><span style="color: #000000;">En un famoso discurso, Ananda, primo y asistente del</span><span style="font-size: xx-small;"><!-- ¿de? --></span><span style="color: #000000;"> Buda, le expresa a este que «tener un buen amigo, tener un buen compañero, tener un buen camarada, es la mitad de la vida espiritual», y el</span><span style="font-size: xx-small;"><!-- ¿sin el artículo? --></span><span style="color: #000000;"> Buda le corrige inmediatamente diciendo que «tener un buen amigo, tener un buen compañero, tener un buen camarada lo es todo en la vida espiritual». Espero que encuentres muchos en tu camino.</span></p>
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		<title>Mucha práctica</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Mono Yoga]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 13 Jul 2026 12:16:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Meditación]]></category>
		<category><![CDATA[meditación]]></category>
		<category><![CDATA[práctica personal]]></category>
		<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En la anterior entrada comentaba que un escenario ideal para practicar meditación sería recibir un poco de teoría, seguida de mucha práctica y con apoyo disponible cuando sea necesario. Hoy voy a dedicar la entrada a esa parte de mucha práctica. Lo más importante si quieres cultivar una habilidad es realizarla muchas veces. No hay</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>En la anterior entrada comentaba que un escenario ideal para practicar meditación sería recibir un poco de teoría, seguida de mucha práctica y con apoyo disponible cuando sea necesario. Hoy voy a dedicar la entrada a esa parte de mucha práctica.</p>
<p>Lo más importante si quieres cultivar una habilidad es realizarla muchas veces. No hay atajos, no hay nada que sustituya a la práctica.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: center;">«Si la gente supiera lo mucho que he trabajado para conseguir mi maestría,<br />
no parecería tan maravillosa después de todo». Miguel Ángel</p>
</blockquote>
<p>Una de las principales causas que hacen que abandonemos la práctica al poco de iniciarla es tener la sensación o creencia de que no somos capaces de meditar. Dos aspectos fundamentales a tener en cuenta para evitar que nos invada esta creencia son, por un lado, el elegir lo que practicamos y cómo lo practicamos de acuerdo a nuestras necesidades y capacidades en ese momento; y, por otro lado, distinguir entre no saber y no ser capaz.</p>
<h2>Elegir según nuestras necesidades</h2>
<p>Nuestro objeto o técnica de meditación debería ser el adecuado a nuestra habilidad y estado mental, y la dirección de la práctica es, en general, de lo tosco hacia lo sutil. De manera que, si mi mente está muy agitada, necesitaré un objeto o práctica relativamente basto, y si mi mente está calmada y refinada usaré un objeto más sutil.</p>
<p>Por poner un ejemplo de escala. Si estamos muy alterados, puede que lo primero que necesitemos sea movimiento intenso de todo el cuerpo. Después, el movimiento puede ser cada vez más suave y refinado. Llegado cierto momento, el movimiento de todo el cuerpo resultará demasiado perturbador, y nos quedaremos en quietud. Dentro de esa quietud física, iremos prestando atención a percepciones cada vez más sutiles a medida que nuestra mente sigue entrando en estados más profundos de calma.</p>
<p>Esa es una de las razones por las que muchas culturas han desarrollado prácticas físicas como preparación para la meditación, para llevar la mente progresivamente hacia percepciones cada vez más sutiles.</p>
<p>Pero no es necesario que tengamos conocimientos de ninguna de estas disciplinas, simplemente reconocer de qué estado mental partimos y realizar una práctica acorde que nos lleve a un escalón superior de calma. Mucha gente ya lo hace de manera intuitiva; cuando una situación les supera o llevan dándole vueltas a la cabeza a algo mucho tiempo sin solución, van a dar un paseo. Y algo tan simple y al alcance de todo el mundo, como ir a caminar sin más, les tranquiliza.</p>
<p>Así que, durante un tiempo, nuestra práctica meditativa (o al menos la primera parte de ella) puede que consista en alguna forma de movimiento físico, u otra actividad que no consideremos estrictamente como meditación, pero que nos ayude a calmar la mente. Quizás algo más espiritual o energético si tenemos conocimientos de ello, alguna actividad artesanal, o algo tan mundano como ir a caminar en silencio. No te dejes influenciar por las apariencias o etiquetas, y usa lo que funcione para ti.</p>
<h2>No saber vs. no ser capaz</h2>
<p>Mucha gente confunde de manera inconsciente no saber con no ser capaz cuando empiezan a meditar, y esta confusión les genera una creencia negativa que les hace abandonar la práctica. Lo podemos comparar con aprender a tocar la guitarra. Cuando empezamos, nos enseñan cómo colocar los dedos para tocar los distintos acordes. Si aprendemos la teoría, incluso podríamos explicarle a otra persona cómo hacerlo, de manera que está claro que algo sabemos. Ahora bien, seguramente al principio no sea posible traducir ese conocimiento intelectual en algo que se asemeje a una melodía. Sabemos la teoría, pero aún no somos capaces de llevarla a la práctica. Y la única manera de llegar a hacerlo es practicando con la suficiente frecuencia.</p>
<p>De la misma manera, cuando empezamos a meditar aprenderemos algo de teoría, pero a pesar de tenerla suficientemente clara, es muy probable que no seamos capaces de llevarla a la práctica como quisiéramos. Solo es posible corregir esa discrepancia entre nuestro conocimiento y nuestra capacidad mediante la correspondiente cantidad de entrenamiento.</p>
<p>Hazte consciente de la siguiente inhalación que hagas. Y de la siguiente exhalación. Apuesto a que lo has hecho mejor que la mayoría de la gente al intentar tocar su primer acorde. Si estás leyendo esto, seguramente sabes meditar y eres capaz de hacerlo, aunque tu música aún no suene como a ti te gustaría. ¿Ya has practicado hoy?</p>
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		<title>Un plan para tu cita</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Mono Yoga]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 03 Mar 2026 09:40:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>
		<category><![CDATA[meditación]]></category>
		<category><![CDATA[práctica personal]]></category>
		<category><![CDATA[yoga]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Te ha pasado alguna vez que te has encontrado con alguien a quien hacía mucho que no veías y habéis dicho «a ver si quedamos», y nunca habéis llegado a quedar? Pues lo mismo suele pasar cuando queremos meditar o tomarnos un tiempo para estar a solas y no concretamos el dónde ni el cuándo.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>¿Te ha pasado alguna vez que te has encontrado con alguien a quien hacía mucho que no veías y habéis dicho «a ver si quedamos», y nunca habéis llegado a quedar? Pues lo mismo suele pasar cuando queremos meditar o tomarnos un tiempo para estar a solas y no concretamos el dónde ni el cuándo.</p>
<p>Si voy a una sesión grupal, la hora y el lugar ya están establecidos, dentro de que haya más o menos opciones. Y cuantas menos elecciones tenga que hacer, más fácil será que cumpla con mi plan. Además, el compromiso adquirido con otras personas también ayuda a que asistamos a nuestra cita.</p>
<p>En el caso de realizar una práctica personal, debo ser realista con mi tiempo tanto para decidir a qué hora voy a realizarla como para establecer la duración de la misma. Hay gente que lo deja «para cuando tenga un hueco» o «cuando acabe las cosas que tengo que hacer». Si ese es el caso, vaticino que es muy probable que nunca suceda, o que suceda muy pocas veces y de mala manera.</p>
<p>Si inicialmente me propuse empezar a cierta hora, o una duración determinada, y luego en la práctica he visto que no son adecuadas, <strong>reviso y adapto</strong> (estos dos elementos son clave a lo largo de todo el camino) las veces que sean necesarias hasta encontrar algo lo <strong>suficientemente bueno </strong>(otro elemento clave que repasaremos más abajo). Cuando tengamos una práctica mínima suficientemente establecida, ya habrá tiempo de ir aumentando la frecuencia y/o duración de las sesiones.</p>
<h2 class="western">Ten un plan</h2>
<p>Si ya tenemos lugar, día y hora, solo nos falta saber cuál es el plan. ¿Es imprescindible? No. ¿Es recomendable? Sí, y mucho. Saber de antemano lo que vamos a hacer favorece que percibamos la actividad como más segura y agradable, lo que a su vez ayuda a que la llevemos a cabo y continuemos con ella. También nos evita perder tiempo y nos ahorra la agitación mental que supone tener que decidir cuando llegue la hora.</p>
<p>Aquí las actividades dirigidas también nos ahorran este paso; otro de los motivos por los que es más fácil mantener la práctica grupal.</p>
<p>En el caso de practicar a solas, es muy aconsejable saber <strong>concretamente </strong>lo que vamos a hacer. No algo genérico como «voy a hacer yoga» o «voy a meditar», sino que ya sé la <a href="https://monoyoga.es/yoga/la-secuencia-sivananda/" target="_blank" rel="noopener">secuencia de yoga</a> o el <a href="https://monoyoga.es/meditacion-2/diez-minutos-atencion-en-la-respiracion/" target="_blank" rel="noopener">tipo de meditación</a> que voy a realizar, y tengo una guía o unos conocimientos mínimos para hacerlo. Como norma general, cuanto más principiantes seamos necesitaremos más estructura, y cuanta más habilidad y experiencia también más capacidad tendremos para improvisar e ir ajustándonos a las circunstancias del momento sin perdernos.</p>
<p>Entender los detalles de lo que hacemos, cuándo es adecuado y cuándo puede no serlo, conocer alternativas… todo eso nos hace sentirnos más seguros y capaces, lo que a su vez aumenta la probabilidad de que continuemos practicando y encontremos la actividad interesante y satisfactoria. Lo que nos lleva al último punto.</p>
<h2 class="western"><strong>Suficientemente agradable</strong></h2>
<p>Para que la actividad continúe en el tiempo, deberá resultar suficientemente agradable.</p>
<p>En el caso de las actividades grupales dependerá de muchos factores: el profesor, los compañeros, el espacio, cómo percibo mi desempeño, mis sensaciones al terminar…</p>
<p>Si practicamos a solas, lo que más nos puede asaltar es la duda de si lo estaré haciendo bien, o la crítica porque no soy lo suficientemente bueno o no progreso como yo quiero. De hecho, el creer que no sabemos, que no somos capaces o que no lo vamos a hacer bien es uno de los grandes obstáculos para empezar. Pero, en realidad, no tiene mucho sentido. Si no sabes un idioma o tocar un instrumento, ¿ese es el motivo para no empezar a aprender? Al contrario, ese <b>es el motivo para practicar</b>. Y lo lógico y normal es que no se nos dé demasiado bien al principio. Pero eso no es impedimento para que lo podamos disfrutar, para que progresemos y nos sintamos bien con nosotros mismos.</p>
<p>Igual que cuando estás empezando a conocer a alguien. ¿Necesitas que la cita sea perfecta? No, el objetivo no es tener la cita perfecta. El objetivo de la cita es que nos permita ir conociendo a la otra persona mientras disfrutamos de su compañía. Pues lo mismo cuando estamos a solas; ser capaces de ir mirando dentro mientras disfrutamos de nuestra propia compañía.</p>
<p>Busca una fuente de inspiración, ya sea un libro, video, audio o una persona que haya recorrido más camino. Y recuerda:</p>
<blockquote><p>Mejor hecho, que perfecto.</p></blockquote>
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		<title>Conociéndonos a nosotros mismos</title>
		<link>https://monoyoga.es/reflexiones/conociendonos-a-nosotros-mismos/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Mono Yoga]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 16 Feb 2026 09:01:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>
		<category><![CDATA[medita]]></category>
		<category><![CDATA[meditación]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Cuando conocemos a una persona y empezamos a establecer una relación con ella, solemos construir esa relación a base de encuentros programados. Tanto una relación de pareja, como de trabajo, aprendizaje o amistad. Ya sea para una cita romántica, una jornada laboral, asistir a una clase o quedar con un amigo, lo que hacemos es</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando conocemos a una persona y empezamos a establecer una relación con ella, solemos construir esa relación a base de encuentros programados. Tanto una relación de pareja, como de trabajo, aprendizaje o amistad.</p>
<p>Ya sea para una cita romántica, una jornada laboral, <a href="https://monoyoga.es/sesiones/" target="_blank" rel="noopener">asistir a una clase</a> o quedar con un amigo, lo que hacemos es encontrarnos a una hora y en un lugar preacordados. Si vemos que la relación no cuaja, ya no acordamos más citas, o dejamos el trabajo o de asistir a clase. Pero si todo va bien, continuamos con el compromiso de seguir encontrándonos. Si estamos aprendiendo algo, puede que aumentemos el número de clases a las que asistimos o las actividades relacionadas con la materia. Y si es en una relación afectiva, seguramente aumentemos la frecuencia y duración de los encuentros.</p>
<p>Aunque ahora vivamos en la época de Tinder y aplicaciones similares para ir directos a una intimidad muy grande, creo que lo natural es ir poco a poco en cualquier ámbito. Entregar lo suficiente para que la relación pueda crecer, pero no tanto como para que me pueda suponer un gran perjuicio.</p>
<p>Puedo ir a una clase de prueba, o acordar una primera cita. A lo mejor esa primera cita es algo tan inocente como dar un paseo por un parque de la ciudad, o ir a una cafetería. Y a partir de ahí, si conecto con la otra persona y me siento suficientemente seguro, empezar a abrirme y a conocer más al otro.</p>
<p>Todo tipo de práctica espiritual, en mayor o menor medida, supone un encuentro con uno mismo. De manera más superficial en algunos casos, al menos en los comienzos, y de manera más íntima a medida que pasa el tiempo; a lo mejor incluso para trascendernos.</p>
<p>Para que ese encuentro con uno mismo se produzca, es posible que debamos seguir unos pasos similares a los de cualquier otra relación. Comenzando con encuentros concertados, teniendo claros la hora y el lugar donde hemos quedado. En un entorno y realizando una actividad con los que nos sintamos seguros. A lo mejor acompañados de otras personas, evitando un exceso de intimidad al principio. Y luego aumentando la frecuencia, duración e intimidad de esos encuentros.</p>
<blockquote><p><em>Camina lento, no te apresures, que el único lugar a donde tienes que llegar es a ti mismo.</em></p></blockquote>
<p>En realidad, resulta irónico tener que reservar un tiempo para ello, porque siempre estamos con nosotros mismos, seamos conscientes o no.</p>
<p>Podemos elegir no invertir ni un solo momento en conocernos verdaderamente. En ese caso puede que pasemos toda la vida conviviendo con un desconocido, o como mucho con alguien a quien solo conocemos superficialmente; sin escucharnos de verdad, sin reconocernos y aceptarnos por completo, y sin poder sentirnos realmente seguros en nuestra propia presencia.</p>
<p>Para convivir en paz con nosotros necesitamos darnos lo mismo que le daríamos a otra persona: tiempo, escucha, compasión, aceptación, amabilidad, seguridad&#8230; Es muy probable que ahora mismo no seamos capaces de todo eso y tengamos que aprenderlo, y que la manera de hacerlo sea tanto en relación con otros como cultivándolo a solas.</p>
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