Crear el hábito de meditar

Por | 20 abril, 2025 |Categorías: Meditación|Etiquetas: , , , |

Después de varias semanas esbozando un marco de referencia para la práctica meditativa, hoy vamos a ver cómo crear el hábito de meditar.

Cada uno tendremos nuestras propias ideas de lo que es meditar y nuestros motivos personales para hacerlo, y al mismo tiempo todos compartimos el deseo de integrarlo en nuestra vida. Para ello, nada mejor que convertirlo en un hábito.

La mente responde de manera natural a las acciones que repetimos frecuentemente convirtiéndolas en hábitos. Para reforzar la creación del hábito de meditar, os sugiero que tenga tres características: hacer la misma cosa, en el mismo lugar y a la misma hora.

Misma técnica de meditación

Mi recomendación es comenzar eligiendo una sola técnica y realizarla todos los días hasta familiarizarnos con ella, en lugar de probar una cosa distinta cada día. Puede que al principio necesitemos que nos dirijan, por ejemplo mediante una meditación guiada, pero que sea solo una ayuda para aprender, no una muleta de la cual depender eternamente.

Podemos, por ejemplo, hacer nuestra primera sesión con guía (ya sea en persona o con una grabación) y al día siguiente probar nosotros solos. Si nos surjen dudas, consultar a nuestro profesor o volver a repetir la sesión guiada grabada. Continuamos alternando de esta manera hasta tener la confianza para no necesitar ninguna grabación, solo la consulta ocasional a nuestro profesor cuando surja algún obstáculo o lleguemos a un punto en el que no sepamos como proceder. Este método tiene dos beneficios principales:

Por un lado, si nosotros mismos estamos al mando de nuestra meditación, podemos adaptar nuestra práctica de  momento a momento según nuestra circunstancia. Es imposible que una grabación nos sirva para todas y cada una de las fases y obstáculos que nos encontremos en nuestra carrera como meditadores, ya que nuestro contexto irá cambiando. ¿A que no utilizarías la misma rutina de entrenamiento al empezar una actividad física que tras dos años entrenando a diario?

En segundo lugar, hace que desarrollemos la capacidad de meditar sin ayuda. Y es mucho más probable que continuemos haciendo algo en lo que nos sentimos competentes, que algo que sentimos que no dominamos en absoluto. De manera que aprender a meditar contribuye a que mantengamos el hábito de meditar.

Mismo lugar

Idealmente tendremos un lugar específico para meditar. Puede que sea un espacio dedicado exclusivamente para ello si somos afortunados, o que tengamos que prepararlo cuando nos pongamos a practicar si lo dedicamos también a otras actividades. Al meditar siempre en el mismo sitio, la mente va a asociar la actividad al lugar, y será más fácil que coopere a la hora de ponerse en modo meditativo.

Misma hora

O mejor dicho, mismo momento del día. Se me ocurren dos maneras de elegirlo:

  • Designando, literalmente, una hora del día para meditar. Por ejemplo, las 8 de la mañana.
  • Situar nuestra sesión de meditación después de otro hábito diario que ya tengamos establecido. P.ej., me levanto, me tomo un café y me siento a meditar.

Si al final no sucede que nos sentemos a meditar por falta de tiempo, debemos revisar si la hora o el momento que elegimos eran los adecuados. Para esto hace falta lo último que os voy a sugerir si quereís crear el hábito de meditar.

Ser honesto y realista

Para comenzar con la honestidad, preguntarnos: ¿quiero meditar realmente?, ¿es una de mis prioridades?. Muchas veces tenemos el ideal de querer meditar todos los días, pero la realidad es que no queremos hacerlo a diario, y preferimos hacer otras 30 cosas antes que sentarnos a meditar. No hay nada de malo en ser honestos; lo malo es mentirnos a nosotros mismos.

Si respondemos con seguridad que sí queremos crear el hábito de meditar, tenemos que ser realistas y trabajar con nuestra vida tal y como es ahora. Para empezar, si no tenemos tiempo, hay que buscarlo. E inevitablemente, si nuestra agenda está ya llena, hay que sacrificar algo para que la meditación tenga espacio. Aceptar que siempre hay un coste de oportunidad; mientras hago una cosa, tengo que renunciar a estar haciendo otra.

Por otro lado, ser realistas también nos permite no perseguir una utopía. Claro, posiblemente te gustaría meditar todos los días una hora (o dos), pero si para empezar solo puedes hacer un hueco de 20 minutos, no tires la toalla. Alégrate por ello y dedica esos 20 minutos con ilusión. O 10, 5… los que sean. Lo importante es crear el hábito de meditar.

Porque una vez instalada en tu vida, la meditación va a empezar a afectar al resto de cosas que hagas. Aunque en tu agenda aparezca como una casilla más, en realidad no es algo aislado. Al igual que un arbol señalado en un mapa parece una cosa separada del resto, pero en la realidad es parte de un conjunto innumerable de elementos que están continuamente interaccionando unos con otros, y va a influir en el ecosistema del que forma parte.

La meditación también tiene el potencial de influir positivamente en el ecosistema de tu vida si decides que forme parte de ella. Solo tienes que hacerle un hueco, por pequeño que sea.