Meditación metta (amor bondadoso e incondicional)
Como una madre protegería a su único hijo
aun a costa de su propia vida,
así, con un corazón sin límites
debe uno apreciar a todos los seres vivos.
Karaniya Metta Sutta
La meditación metta, traducida habitualmente como amor bondadoso o amor incondicional, consiste en cultivar la capacidad de nuestro corazón de desear felicidad a todos los seres. Es un amor bondadoso porque no hay posesividad en él; deseamos que la persona sea feliz, sin importar que esté con nosotros o no (al contrario de en el amor romantico). Y también es incondicional, como el amor de una madre hacia su hijo, porque la persona no tiene que hacer nada para merecérselo.
Podemos usar la meditación metta como una meditación protectora, que utilizamos de vez en cuando para dar apoyo a nuestra práctica de meditación principal, o en sí misma como nuestro vehículo para alcanzar estados meditativos avanzados. La técnica de meditación y la progresión que utilicemos será similar en ambos casos, la diferencia radicará en el tiempo que le dediquemos a la práctica de metta en general, y a cada ser o conjunto de seres en particular.
Diferentes tradiciones entienden y practican la meditación metta de maneras bastante diversas; lo que os traigo en esta entrada es simplemente una de esas maneras, basada en mi práctica y comprensión.
Tradicionalmente hay seis fases en el desarrollo de metta, en las que enviamos nuestros buenos deseos a distintas personas en orden creciente de dificultad:
- Hacia uno mismo
- Hacia una persona benefactora
- Hacia un estimado amigo
- Hacia una persona neutra
- Hacia un enemigo
- A todos los seres y en todas direcciones
Una persona benefactora es aquella que nos ha hecho bien o nos ha ayudado en algún momento de nuestra vida, alguien a quien admiramos y que tiene cualidades que queremos cultivar en nosotros mismos (p.ej: un profesor)
Con un estimado amigo seguramente habrá sentimientos de apego entre otros, que harán más difícil cultivar verdadero metta o amor incondicional hacia él.
La persona neutra es aquella que no nos incita ningún sentimiento en particular ni de aprecio ni de rechazo. Puede ser una persona desconocida que nos cruzamos en nuestro camino diario al trabajo, alguien que nos atiende en un comercio…
Un enemigo es alguien que nos ha hecho algo malo o causado daño, y hacia quien albergamos sentimientos de rencor, ira o venganza. Es muy importante, cuando lleguemos a esta categoría, empezar por un «enemigo pequeño» (alguien que no nos haya hecho nada muy grave) e ir progresando poco a poco para evitar que crezcan los sentimientos negativos o, mucho peor, traer de vuelta un trauma.
En teoría, esa progresión nos lleva desde la persona más fácil de amar hasta la más difícil, para poder terminar incluyendo a todos los seres. A algunas personas les resulta difícil amarse a sí mismas, en ese caso pueden alterar el orden descrito y comenzar por la persona benefactora (¡o por su mascota!).
Una vez tenemos claro por dónde empezamos y cómo progresamos, veamos como llevar a cabo la meditación metta en la práctica. Para ello necesitamos dos cosas:
- Una percepción de la persona o ser que hayamos elegido
- Una manera de expresar nuestro metta hacia esa persona
El objeto de meditación no es el sentimiento de amor, sino hacia quien va dirigido (esto varía entre tradiciones). De manera que necesitamos una percepción de la persona o el ser al que vamos a enviar metta, que será nuestro objeto de meditación. Puede ser una visualización imaginada, un recuerdo, una foto, sentir que está delante de nosotros o a nuestro lado, utilizar su nombre… Depende de si el meditador es más visual, kinestésico, verbal, etc. Lo que sea más fácil.
A la hora de cultivar metta hacia esa persona, comenzaremos expresando verbal e interiormente nuestros deseos de bienestar y felicidad hacia ella. Es importante utilizar nuestras propias palabras, de manera que resonemos con ellas y sea más fácil que surja un sentimiento auténtico. Hay cuatro tipos de frases que se suelen usar:
- Que (x) esté lejos de problemas y peligros
- Que (x) esté sano
- Que (x) esté libre de sufrimento
- Que (x) sea feliz
Podemos usar el número y la versión de las frases que queramos, aunque mi recomendación es no usar más de cuatro y que no sean excesivamente elaboradas. Con la práctica, seguramente algunas frases o palabras irán resonando más que otras, y puede que nos quedemos con una sola frase con el paso del tiempo.
Es importante repetir las frases mentalmente sin prisa, a un ritmo natural, con intención y toda la sinceridad posible, evitando caer en la repetición mecánica. Al principio es posible que no sintamos mucho, pero con entrenamiento seguro que comenzaremos a notar cambios en nuestro corazón, tanto en la práctica formal como en nuestro día a día.
De manera que para practicar la meditación metta establecemos nuestra postura de meditación, traemos a la mente la percepción de la persona elegida, y le enviamos nuestros buenos deseos de corazón a través de las palabras elegidas, una y otra vez.
Si va a ser nuestra práctica de meditación principal y queremos desarrollar nuestra concentración, dedicaremos unos minutos al comienzo de cada sentada a enviarnos metta a nosotros mismos, y el resto de la sesión a una persona benefactora. Esa persona benefactora será la misma en todas las sesiones.
En el caso de utilizar la práctica de metta como apoyo a nuestra meditación principal, podemos hacer la progresión completa durante una sesión, desde nosotros mismos hasta todos los seres, dedicando unos minutos a una persona de cada categoría. En este caso también podemos cambiar las personas de cada categoría de una sesión a otra si lo deseamos.
Hay muchas combinaciones y posibilidades dependiendo de dónde tengamos el foco de nuestra práctica y de los obstáculos que se nos presenten en cada momento. La meditación metta es verdaderamente una herramienta muy potente, versatil y con numerosos beneficios.
Espero que os sea útil esta guía. Si algo no te ha quedado claro o deseas más información, te invito a dejar tus dudas y preguntas en los comentarios o escribirme por correo a niki@monoyoga.es