Rodeados de tanta oferta actual de productos, técnicas y disciplinas que ofrecen paliar nuestro sufrimiento o nos prometen felicidad, es fácil perderse sin saber cual elegir, no llegar nunca al final de ningún camino, o hacerlo para descubrir que al final de él no se hallaba lo prometido.

Este problema no es exclusivo de nuestra época; ya en el Canon Pāli encontramos una historia en la que el Buda aconseja como obrar ante la diversidad de oferta espiritual.

En dicha historia, el Buda llega a la ciudad de Kesaputta, habitada por los kālāmas, y estos le plantean la siguiente cuestión:

«Venerable, hay ascetas y brahmanes que vienen a Kesaputta, exponen e ilustran sus propias doctrinas, mientras atacan, difaman y denigran las doctrinas de los demás. Después, vienen otros ascetas y brahmanes a Kesaputta, y ellos también exponen e ilustran sus propias doctrinas, mientras atacan, difaman y denigran las doctrinas de los demás. Entonces, Venerable, tenemos esta duda e incertidumbre: ¿Quién de estos respetados ascetas y brahmanes dice la verdad, y quién miente? »

A continuación, el Buda valida su incertidumbre y, en lugar de contestar directa y concretamente a su pregunta, les da una respuesta más pragmática:

«Es normal, kālāmas, que tengáis esta duda e incertidumbre. La duda y la incertidumbre han surgido en vosotros por un asunto que se presta a ello.

En este caso, kālāmas, no aceptéis por tradición oral, ni por linaje de la enseñanza, ni por rumores, ni porque esté escrito en textos sagrados, ni a causa de la lógica, ni a causa de la inferencia, ni por consideración de causas, ni por aceptación reflexiva de una idea, ni por la competencia del maestro.

Cuando comprendáis en vosotros mismos: “estas cosas son insanas, estas cosas son reprochables, estas cosas son censuradas por los sabios, estas cosas, cuando aceptadas y practicadas, conducen al sufrimiento y al perjuicio”, entonces, vosotros, habiendo comprendido, deberíais abandonarlas. […]

Cuando comprendáis en vosotros mismos: “estas cosas son sanas, estas cosas son irreprochables, estas cosas son elogiadas por los sabios, estas cosas, cuando aceptadas y practicadas, conducen a la felicidad y beneficio”, entonces, vosotros, habiendo comprendido, deberíais morar en ellas…»

En el sutta que he citado¹, el Buda va enumerando diferentes elementos (la codicia, el odio, la ofuscación, matar, robar, mentir, cometer adulterio…), y para cada uno de ellos les pregunta a los kālāmas si consideran que es beneficioso o perjudicial, si lleva a la felicidad o al sufrimiento, y ellos van respondiendo respectivamente.

Os invito a considerar cada una de las partes del Noble Óctuple Senderocomprender en vosotros mismos si es beneficiosa o perjudicial, si lleva a la felicidad o al sufrimiento (tanto vuestro como al de los demás) y, por lo tanto, si debe ser abandonada o cultivada.

En la próxima entrada comentaré un matiz de las escrituras budistas que, considero, se pasa casi siempre por alto, y tiene consecuencias importantes para los que las leemos y queremos ponerlas en práctica.

 

¹: Conocido como Kesamutti Sutta o Kālāma Sutta, Anguttara Nikaya 3.65