La importancia del contexto

Por | 23 febrero, 2025 |Categorías: Reflexiones|Etiquetas: , |

En las últimas entradas he mencionado varios suttas budistas, y una cosa que los caracteriza es que, al principio de cada uno de ellos, se presenta el contexto en el que sucedió.

Cuando el Buda enseñó, lo hizo de palabra, sin usar la escritura, y adaptaba sus enseñanzas a la persona a la que iban dirigidas en ese momento. De manera que no enseñaba de la misma manera, ni le contaba lo mismo, a un yogui avanzado que a alguien que estaba dando sus primeros pasos en el camino espiritual.

Cuenta la historia que, inmediatamente después de su Iluminación, el Buda no tenía la intención de enseñar, ya que pensaba que nadie iba a comprenderle. Al final se decidió a hacerlo, dándose cuenta que había gente «con poco polvo en los ojos» que sí podría entender sus enseñanzas. Las primeras personas que vinieron a su mente fueron sus dos maestros, pero ya habían fallecido, así que fue a buscar a los cinco ascetas que habían sido sus últimos compañeros espirituales. Y la primera enseñanza para ellos fue sobre las Cuatro Nobles Verdades.

Tras la muerte del Buda, sus palabras se siguieron preservando de forma oral; sus discípulos se reunían para rememorar sus enseñanzas y las situaciones en las que estas habían tenido lugar, poniéndolas en común y creando  una especie de cuerpo único de ellas que se transmitía a las siguientes generaciones de monjes.

Pasado un tiempo, esas historias fueron plasmadas en texto, y es a través de la palabra escrita que ahora cualquier persona tiene acceso a todas las enseñanzas. La no discriminiación a la hora de acceder a ellas tiene cosas positivas y, al mismo tiempo, encierra algunos peligros.

Uno de ellos es el de leerlas y creer que, en este momento, somos capaces de comprender completamente todo lo que hemos leído. En realidad, lo único que podemos hacer es adaptarlo a la comprensión que nuestra experiencia nos permite tener. Y la parte de nuestra experiencia es de vital importancia.

Si no hemos pasado por las experiencias necesarias, ni toda la lectura del mundo va a hacer que nos iluminemos. Si no he tenido ninguna experiencia meditativa, ¿cómo voy a poder evaluar los estados meditativos avanzados que me describe un libro? Sólo puedo imaginarlos al nivel que mi experiencia personal lo permite. Y así sucede con el resto de enseñanzas.

Por eso es importante el contexto a la hora de aprender. La persona que nos enseña, nuestra maestra o nuestro profesor, son parte del contexto. Y nosotros y nuestra circunstancia particular también formamos parte de ese contexto.

Hay una famosa frase que reza «cuando el alumno esta preparado, el maestro aparece». Estoy completamente de acuerdo con esa afirmación, y la puedo interpretar de dos maneras.

Una en el sentido de que, si me ponen algo delante, solo voy a ser capaz de identificarlo o asimilarlo si mi preparación lo permite. El maestro, o la enseñanza, solo se nos hace presente (aunque físicamente haya estado ahí más tiempo) cuando estamos preparados. Por este motivo es muy útil tener un amigo espiritual que nos guíe, o a quien poder hacerle preguntas. Alguien que nos conozca y sepa dónde nos encontramos, para ayudarnos de la mejor manera a encontrar las respuestas. Cómo dijo Rousseau: «Para enseñar latín a Giovannino, no basta con conocer el latín. Se necesita, sobre todo, conocer a Giovannino.» Creo que este es un tipo de relación muy valioso, y cada vez más difícil de encontrar.

La segunda manera de interpretar la frase que cité anteriormente, es literalmente. Cuando estamos preparados, la persona adecuada aparece. Ya sea de manera física directamente, o aparece una señal que hace que vayamos a su encuentro.

Sobre cómo encontrar a nuestros profesores y maestros, y las relaciones y dinámicas que se pueden formar con ellos, escribiré en las siguientes entradas. En la primera de ellas os contaré mi guía para, no solo elegir a quien me enseña, sino para todas las decisiones importantes que tengo que tomar en la vida.