Las cosas que hablan a tu corazón
La frase que más he tenido presente en los últimos tiempos no la descubrí en un libro sobre budismo, ni me la dijo ningún maestro; la leí en el libro de Marie Kondo «La magia del orden», sobre cómo ordenar tu casa (así de profundo soy).
Guarda las cosas que hablan a tu corazón, luego da el siguiente paso y desecha todo lo demás.
Si mal no recuerdo, en el libro ella se refiere solamente a las cosas materiales, pero podemos darle una vuelta de tuerca para aplicarlo a todo.
Creo que estamos obligados a elegir constantemente en nuestras vidas. Incluso no elegir es una elección. Podemos elegir hacia donde orientamos nuestra atención, con qué alimentamos nuestra mente, y el cómo, dónde y con quién pasamos nuestro tiempo e invertimos nuestras energías y recursos.
Muchos no le prestamos atención a esto, y al igual que sin darnos cuenta se nos llena la casa de objetos que realmente no queremos ni nos representan, dejándonos sin espacio, la vida también se nos puede quedar sin espacio al llenarse de cosas, actividades o personas que no queremos, pero que a lo mejor sí hemos elegido. Algunas las hemos elegido con la cabeza, pensando que serían buenas para nosotros, o las hemos elegido por miedo o avaricia. Otras hemos dejado que las elijan por nosotros, e incluso unas pocas puede que en su momento las hayamos elegido con el corazón, pero actualmente ya no le hablen a este último.
Porque, ¿cómo elegimos con el corazón? Supongo que cada uno tenemos una definición un poco diferente de lo que sería corazón en este contexto, y al mismo tiempo también estoy seguro de que compartimos una gran parte de esa definición, ya que todos la hemos usado alguna vez con un sentido diferente al anatómico. Por ejemplo, en la frase «el corazón tiene razones que la razón no entiende». Ni falta nos hace que lo entienda.
Cuando elegimos algo con el corazón no hay miedo, sino una apertura, confianza y aceptación absolutas. Es una inteligencia interior, intuitiva, profunda y sabia, que no viene de la cabeza e incluso puede contradecir la opinión de esta. Una inteligencia que podemos sentir en todo nuestro ser, y que nos indica qué es lo correcto para nosotros en este momento, sin importar lo que venga después.
Algo similar a lo que nos indica Marie Kondo que hagamos con las cosas de casa, ya lo convidaba a hacer antes que ella Walt Whitman con las cosas que nos han enseñado:
Re -examina todo aquello que te han contado en la escuela, en la iglesia o en cualquier libro, y desecha aquello que insulte tu propia alma; y tu propia carne será un poema, y fluirás, no solo con las palabras, sino con el silencio de las líneas de tus labios y tu rostro, y entre las cejas de tus ojos, en cada movimiento y en cada articulación de tu cuerpo.
Creo que debemos hacerlo con todo en nuestra vida, tanto con las cosas materiales como con las que no lo son. Algunas tendremos muy claro que debemos dejarlas. Con otras no resutará tan fácil ser capaces de oir a través del ruido que nos acompaña habitualmente para poder escuchar lo que nos dicta el corazón. En mi experiencia, estar familiarizados con nuestro cuerpo, con el silencio y con la meditación facilita mucho este proceso. Pero aunque no tengamos esa práctica, todos somos capaces de conectar con nuestro corazón cuando lo necesitemos.
Mi propia versión de la frase de Marie Kondo es esta:
Elige las cosas que hablan a tu corazón, deja todo lo demás.
Y tú, ¿también tienes una frase que lleve tiempo acompañándote y guíe tu vida?