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	<title>profesor de meditación Archives - Monoyoga</title>
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	<description>El arte de moverse hacia la quietud</description>
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	<title>profesor de meditación Archives - Monoyoga</title>
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		<title>Tres cualidades de un buen profesor</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Mono Yoga]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 16 Mar 2025 19:11:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>
		<category><![CDATA[alumno]]></category>
		<category><![CDATA[maestro]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Los últimos meses me he visto forzado a abandonar temporalmente mi papel de enseñante, y estoy aprovechando para volver al papel de alumno todo lo que las circunstancias me permiten. Esto me ha hecho reflexionar sobre los atributos que considero importantes en un profesor de meditación, y aquí voy a comentar tres de ellos. En</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Los últimos meses me he visto forzado a abandonar temporalmente mi papel de enseñante, y estoy aprovechando para volver al papel de alumno todo lo que las circunstancias me permiten. Esto me ha hecho reflexionar sobre los atributos que considero importantes en un profesor de meditación, y aquí voy a comentar tres de ellos. En realidad, al igual que la anterior entrada, creo que se pueden aplicar a profesores de cualquier disciplina.</p>
<h2>Experiencia propia</h2>
<p>Es muy útil que la persona que nos enseña haya llegado al lugar dónde queremos llegar nosotros, o al menos lo suficientemente cerca. Lo voy a plantear de dos maneras.</p>
<p>La primera, a riesgo de que suene a materialismo espiritual, en cuanto a alcanzar un objetivo concreto. ¿Quiero experimentar <em>Nibbana</em>? ¿Profundizar en mi práctica de <em>vipassana</em>? ¿Calmar y concentrar mi mente, entrar en <em>jhana</em>? Sobre todas estas cosas y cómo acercarnos a ellas podemos leer en libros y escuchar a gente que haya estudiado mucho el tema, pero creo que nada se puede comparar a la guía que es capaz de ofrecer una persona que lo haya experimentado de primera mano.</p>
<blockquote><p>Para conocer el camino que tienes delante, pregunta a aquellos que vienen de vuelta.</p></blockquote>
<p>Por otro lado, puede que no tengamos unos objetivos tan definidos; simplemente queremos tener más paciencia, mayor tranquilidad, ser más generosos&#8230; Pasar tiempo con personas que encarnan esas cualidades es una muy buena manera de desarrollarlas en nosotros mismos, porque hay cosas que no se aprenden a base de estudio.</p>
<p>Esto último me recuerda a un cuento jasídico que habla sobre el alumno de un rabino que con el paso del tiempo se convierte él mismo en rabino y maestro. Se va a vivir a la gran ciudad, alcanzando gran fama y renombre. Aún así, periodícamente hace un largo y arduo viaje para visitar a su antiguo maestro. Alguien le pregunta, <em><span style="font-family: Times New Roman, serif;">«</span>¿Por qué sigues yendo a visitar al viejo maestro cuando ahora tú eres un maestro mucho más relevante y afamado que él?<span style="font-family: Times New Roman, serif;"> </span>¿Para ver si ha cambiado su comprensión de la Torah o la manera de enseñarla?<span style="font-family: Times New Roman, serif;">» </span></em>Y él contesta: <em><span style="font-family: Times New Roman, serif;">«</span>Para ver como se ata los zapatos.<span style="font-family: Times New Roman, serif;">»</span></em></p>
<h2>Es capaz de escucharnos y vernos en nuestra totalidad</h2>
<p>En mi experiencia, cuando he consultado a alguien sobre algún problema que me ha surgido en meditación, he visto dos patrones repetidos cuando me han dado una respuesta útil o no.</p>
<p>A no ser que la pregunta y lo que la envolvía estuvieran muy definidos, siempre que alguien me ha dado una contestación útil me he sentido escuchado y reconocido. ¿Cómo se ha expresado esto? La manera más simple es que me hicieron alguna pregunta antes de responderme, ya fuera para asegurarse de que habían entendido bien mi pregunta o el problema que les planteaba, o bien para recabar más información sobre mí, mi contexto o circunstancia.</p>
<p>Cuando las respuestas no me han sido útiles, he percibido que la otra persona se ha llevado directamente la cuestión a su mundo para contestarla, en lugar de intentar entender el mío. A veces, simplemente no me ha ayudado. En otras ocasiones, además de no serme de utilidad la respuesta, me he sentido frustrado, juzgado y hasta despreciado (por si no tenía suficiente con mi problema inicial).</p>
<h2>No se aferrará a nosotros</h2>
<p>En la anterior entrada os invitaba a no aferraros a ningún maestro, y eso mismo debe cumplirse por la otra parte. Todos somos humanos y tenemos apegos, pero dejar de ser alumno de alguien no implica no volver a verlo nunca más, que disminuya el afecto mútuo o que haya un problema. Es natural evolucionar, y que el papel de determinadas personas en nuestra vida cambie con el paso del tiempo.</p>
<p>Un claro ejemplo de esto es la relación con nuestros padres o cuidadores. Cuando somos pequeños necesitamos que cuiden de nosotros. Al hacernos adultos abandonaremos su hogar para crear el nuestro propio, y nos volveremos más independientes unos de otros. Al final, cuando se hagan mayores y se acerquen sus últimos días, muy posiblemente seamos nosotros los que nos convirtamos en sus cuidadores.</p>
<p>Los <a href="https://monoyoga.es/reflexiones/instructor-profesor-maestro-amigo/" target="_blank" rel="noopener">profesores</a> que conozcamos en nuestra infancia espiritual nos ayudarán y darán soporte a medida que vamos creciendo, y en algún momento nos independizaremos de ellos, queramos o no. Un buen profesor será capaz y estará dispuesto a guiarnos hasta el momento en que ya no le necesitemos.</p>
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		<title>¿Alumno o cliente?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Mono Yoga]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 25 May 2020 06:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>
		<category><![CDATA[alumno]]></category>
		<category><![CDATA[aprender meditación]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Me resulta curioso tanto el lenguaje que se utiliza como las dinámicas que suceden en torno a las clases de yoga y meditación. Solemos hablar más de alumnos que de clientes, al igual que cada vez nos gusta hablar más de donación o aportación y menos de precio. Me gustaría compartiros algunas de mis reflexiones</p>
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<p class="wp-block-paragraph">Me resulta curioso tanto el lenguaje que se utiliza como las dinámicas que suceden en torno a las clases de yoga y meditación. Solemos hablar más de alumnos que de clientes, al igual que cada vez nos gusta hablar más de <a href="https://monoyoga.es/budismo/dana-y-la-cuestion-de-cobrar-por-la-ensenanza-espiritual/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">donación</a> o aportación y menos de <a href="https://monoyoga.es/reflexiones/precio-sugerido/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">precio</a>. Me gustaría compartiros algunas de mis reflexiones al respecto, y para ello os hablaré sobre el <em>alumno perfecto</em> y el <em>cliente perfecto</em>. Espero que también os invite a reflexionar a vosotros.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://dle.rae.es/clase" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Según la RAE</a> en dos de sus acepciones, una clase es una «lección que explica el profesor a sus alumnos» y «un grupo de alumnos que reciben enseñanza en un mismo aula».</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si voy al colegio, al instituto, a la universidad, o incluso a una academia de alemán, es normal decir que estudio matemáticas, biología, literatura, o que estoy aprendiendo alemán. Si vas a clases de yoga o de meditación, ¿alguna vez dices que estudias yoga o que estás aprendiendo a meditar?; ¿y la gente que conoces? Yo dudo de si lo he escuchado decir a alguien siquiera una vez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pensad por un momento que sois profesores y le queréis enseñar algo a alguien. Un alumno perfecto sería el que aprende todo lo que le queréis enseñar, ¿no es así? Incluso podemos ir más allá: un alumno perfecto aprendería lo que le enseñáis y lo usaría para aprender de otros profesores que saben más que vosotros, para descubrir o inventar cosas nuevas, superándoos así a vosotros, sus profesores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto, que igual os puede sonar un poco peregrino, es lo que sucede de manera natural en nuestro sistema educativo. Para un profesor de primaria o de la ESO, que enseña las materias generales de historia, lengua y literatura, matemáticas, biología, inglés, etc., es normal que sus alumnos, cuando ya han aprendido lo que ellos les tenían que enseñar, pasen a otros profesores que les enseñarán cosas cada vez más complejas. Algunos de esos alumnos en el futuro serán diplomados o doctorados, y superarán ampliamente en conocimiento a sus antiguos profesores. Es algo normal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora pensad en vuestras clases de yoga y comparad con el párrafo anterior. ¿Creéis que vuestros profesores esperan que aprendáis todo lo que ellos os pueden enseñar? ¿Creéis que esperan que aprendáis lo que ellos saben, o enseñaros al menos hasta cierto punto, y que os vayáis después con otros profesores? ¿Sería algo natural? ¿Cómo les sentaría?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cambiemos ahora el término alumno por el de cliente. Piensa en el cliente perfecto. Pero de verdad: antes de pasar al siguiente párrafo, párate un minuto o dos, deja de leer y piensa cómo sería o qué cualidades tendría el cliente perfecto si fueras un empresario.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Algunas de las cualidades que tendría mi cliente perfecto serían:</p>



<ul class="wp-block-list"><li>Tener siempre alguna necesidad que yo le pueda satisfacer. Esto es, o bien satisfago una de sus necesidades y le hago tener otra nueva para que siga siendo mi cliente (y repito el ciclo continuamente), o le satisfago parcialmente su necesidad pero nunca completamente, de manera que siga siendo mi cliente porque le aporto valor, y no deje de serlo porque siempre me va a necesitar.</li><li>Que no aprenda o que no aprenda demasiado. Mi cliente perfecto siempre va a necesitar mi conocimiento. Si aprende todo lo que yo sé, es probable que deje de ser mi cliente y que se vaya con otro profesor.</li><li>Que nunca sea autónomo. Mi cliente perfecto debería ser siempre dependiente de mí, de manera que siempre necesitara mis servicios.</li></ul>



<p class="wp-block-paragraph">Si fuera empresario y se cumplieran los puntos anteriores, me ahorraría mucho trabajo. Si cada vez que adquiero un cliente, le hago dependiente de mí a largo plazo o de por vida, no necesito invertir en captar muchos clientes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Podría hacer más larga la entrada y entrar en muchos más detalles y sutilezas, pero creo que es suficiente para invitaros a pensar y reflexionar, que es realmente mi objetivo. ¿Vas a clases de yoga o de meditación? ¿Aprendes yoga? ¿Aprendes a meditar? ¿Eres cada vez más autónomo? ¿Crees que es una intención manifiesta de tu profesor el enseñarte? Cuando acabas un curso, ¿tienen otro para venderte? ¿Te animan tus profesores a que vayas a aprender de otros que saben más que ellos o que enseñan cosas diferentes? ¿Crees que tu profesor te considera alumno o cliente? Y tú, ¿te consideras alumno o cliente? Recuerda que varias de estas preguntas no son dicotomías; la respuesta no es solo blanco o negro, y puede cambiar con el paso del tiempo.</p>
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		<title>Instructor, profesor, maestro, amigo.</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Mono Yoga]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 23 Apr 2019 21:59:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>
		<category><![CDATA[amigo espiritual]]></category>
		<category><![CDATA[instructor de yoga]]></category>
		<category><![CDATA[profesor de meditación]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Recuerdo a una compañera de mi época en el instituto que se dirigía a los profesores usando la palabra «maestro». Al principio esto producía risas entre los alumnos y sonrisas incómodas en los docentes. Algunos de ellos le pedían que no lo hiciera, pero ella siguió a lo suyo y con el paso del tiempo</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Recuerdo a una compañera de mi época en el instituto que se dirigía a los profesores usando la palabra «maestro». Al principio esto producía risas entre los alumnos y sonrisas incómodas en los docentes. Algunos de ellos le pedían que no lo hiciera, pero ella siguió a lo suyo y con el paso del tiempo se convirtió en rutina y todo el mundo dejó de darle importancia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A mí se me ha hecho siempre raro que me llamen maestro (que por fortuna suele pasar muy poco) y por lo general suelo hacer algún apunte al respecto cuando sucede, aunque hay gente que sigue a lo suyo al igual que mi antigua compañera de clase. En el último año también he empezado a escuchar más <em>instructor</em>, y se me hace igualmente raro.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Instructor de yoga, instructor de meditación</h3>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque instructor es alguien que instruye, y eso me suena positivo, normalmente en estos contextos me parece que esta palabra no honra dicha acepción en la mayoría de los casos. A mí me trae a la cabeza a alguien que simplemente da instrucciones mecánicas, órdenes, a una o varias personas que las siguen, sin un proceso reflexivo o de verdadero aprendizaje. Supongo que la palabra instructor se está popularizando aquí porque en inglés se ha vuelto más frecuente. También creo que se usa para reconocer el primer nivel en las formaciones y certificaciones de yoga o meditación que tienen varios grados. Y seguro que muchas veces, sin ser consciente de ello, he dado clase de forma automática como el instructor que no quiero ser.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Profesor de yoga</h3>



<p class="wp-block-paragraph">Esta es la forma a la que más estoy acostumbrado. Aquí sí que veo un contexto en el que hay una intención de enseñar por parte de la persona que dirige, y un intento por aprender por parte de las personas que asisten a clase. Cuando alguien me ha llamado maestro o instructor, normalmente he puntualizado que me identificaba más como profesor, o al menos mi intención era serlo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una vez leí a una mujer que decía que ella no era una yogui (sic), sino una profesora de yoga. Entiendo que esto sea posible, aunque me parece lógico y recomendable haber pasado por el proceso para enseñar, al igual que se hace en la mayoría de las psicoterapias. A pesar de que considero que el yoga o la meditación, siendo potencialmente terapéuticos no son terapia, sí que llevan a un proceso de desarrollo personal que creo importante haber recorrido para poder guiar mejor a otros, aunque el camino de cada uno sea único.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://swastiyoga.com/profile/__trashed/" target="_blank" rel="noreferrer noopener" aria-label=" (abre en una nueva pestaña)">El profesor con el que hice mi formación en India</a> decía que él no enseñaba, sino que compartía su práctica. Esa idea me ha acompañado desde entonces y es lo que he intentado hacer. No siempre es sencillo, ya que cuando dar clases se convierte en la manera en la que te ganas la vida es fácil que tu práctica se vea mermada, que sin darte cuenta se transforme en algo que ya no sirve para llevarte donde realmente querías ir, o que directamente dejes de practicar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También puede suceder que el gran público no busque lo mismo que tú, por lo que es muy posible que tu práctica no le interese a mucha gente. Si esto sucede y nos empeñamos en ganarnos la vida dando clase, es muy probable que no solo acabemos sacrificando nuestra práctica, sino también traicionando nuestros valores. Es por ello que mantener una práctica personal nos permite tener una referencia para ver hacia dónde vamos y cómo lo hacemos. Y también para, cuando damos clase, comprobar si estamos llevando en esa misma dirección a nuestros alumnos.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Maestro</h3>



<p class="wp-block-paragraph">En nuestros días, creo que esta palabra ha perdido valor para la mayoría, sobre todo en el mundo del yoga. Casi cualquiera da una <em>masterclass</em> o se autodenomina maestro. En el mundo de la meditación siento que aún se guardan más las formas y son más comedidos a la hora de nombrar las cosas. Para mí la diferencia entre un profesor y un maestro no reside tanto en la cantidad de conocimiento, sino en el grado de integración del mismo. Un maestro practica lo que enseña y enseña lo que practica. No enseña desde la cabeza o desde los libros, enseña desde su vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph" style="text-align: center;"><em>Un profesor enseña lo que sabe, un maestro enseña lo que es</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Me encanta la fábula en la que un eminente rabino, a pesar de su alto estatus y de estar muy ocupado y tener que atender muchas obligaciones, invertía varios días de viaje para ir periódicamente a ver a su maestro. «¿Por qué todavía vas a verle?», le preguntaron. «Para estar cerca de él y ver cómo se ata los zapatos», contestó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los seres humanos aprendemos de las personas que están en nuestro entorno. Lo hacemos sobre todo cuando somos pequeños y todavía tenemos todo por aprender. Pero lo seguimos haciendo el resto de nuestra vida en mayor o menor medida, y muchas veces sin darnos cuenta. Por eso es importante elegir bien a la gente que nos rodea; a nuestros maestros, a nuestros amigos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por otro lado, el maestro hace que tengamos fe en que nuestro ideal es posible de alcanzar, que la práctica dará sus frutos, porque es la encarnación misma de ese ideal, la prueba de que se pueden desarrollar esas cualidades o habilidades a las que aspiramos. Ajahn Amaro, uno de mis monjes favoritos, dice sobre el maestro <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Ajahn_Chah" target="_blank" rel="noreferrer noopener" aria-label="Ajahn Chah (abre en una nueva pestaña)">Ajahn Chah</a>:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Ajahn Chah era muy estricto y ortodoxo como monje; seguía una agenda muy apretada y era muy estricto con la disciplina de la vinaya </em>[conjunto de normas que siguen los monjes]<em>. Solían decir en <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Ubon_Ratchathani" target="_blank" rel="noreferrer noopener" aria-label="Ubon (abre en una nueva pestaña)">Ubon</a> que tres meses en el templo de Nong Pah Pong eran como diez años en cualquier otro monasterio. Ajahn Chah estaba orgulloso de que la comida en Nong Pah Pong fuera la peor del mundo. En aquellos días era totalmente cierto, lo experimenté personalmente. </em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Era difícil vivir allí, y él era muy disciplinado, pero a</em><em>un así estabas con él y te dabas cuenta de que ese era el hombre más feliz del mundo.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Un hombre que no tiene límites pero a la vez tiene todas esas reglas y no tiene tiempo para sí mismo. Tiene gente visitándole todo el día, todos los días. ¿Cómo es que esta persona con tantas responsabilidades, con tantas normas, con una a</em><em>genda tan apretada y una férrea disciplina, cómo es posible que sea totalmente libre?</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Lo que surgió en mi corazón como novicio fue que cualquier cosa que tuviera que hacer para ser como él, la haría</em><em>.</em></p>



<h3 class="wp-block-heading">El amigo espiritual</h3>



<p class="wp-block-paragraph">En el <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Theravada" target="_blank" rel="noreferrer noopener" aria-label="budismo theravada (abre en una nueva pestaña)">budismo </a><em><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Theravada" target="_blank" rel="noreferrer noopener" aria-label="budismo theravada (abre en una nueva pestaña)">theravada</a></em> se utiliza el término <em>kalyāṇa-mitta</em>, que se suele traducir como «buen amigo» o «noble amigo». Buda habló de ese amigo espiritual y le dio mucha importancia. Lo más común es utilizar ese término para nuestro maestro; alguien que ya ha andado gran parte o la totalidad del camino. Pero también lo puede ser alguien que simplemente ha avanzado un poco más que nosotros y que nos sirve de ayuda porque tiene experiencia reciente en el terreno en el que nos encontramos, u otras personas virtuosas que nos acompañen en nuestro sendero.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Antes me identificaba como profesor, y supongo que si nos dieran a elegir, la mayoría querríamos llegar a ser maestros. Pero no le doy mucha importancia. Me conformaría con ser un <em>kalyāṇa-mitta</em>, un buen amigo, aunque nunca nadie me vaya a dar un <a href="https://monoyoga.es/reflexiones/no-se-necesita-certificado-tu-puedes-hacerlo/">certificado</a> con ese título.</p>
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