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	<title>mindfulness Archives - Monoyoga</title>
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	<description>El arte de moverse hacia la quietud</description>
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	<title>mindfulness Archives - Monoyoga</title>
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		<title>Los cinco obstáculos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Mono Yoga]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 21 Aug 2025 20:35:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Meditación]]></category>
		<category><![CDATA[budismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Si en la anterior entrada repasábamos las cinco facultades que debemos cultivar para tener éxito en nuestra meditación, esta semana veremos los cinco obstáculos que impiden nuestro avance meditativo. El Buda comparó la presencia de estos cinco obstáculos con intentar ver el reflejo de un rostro en la superficie del agua. Una mente afectada por</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Si en la anterior entrada repasábamos <a href="https://monoyoga.es/meditacion-2/las-cinco-facultades-espirituales/" target="_blank" rel="noopener">las cinco facultades</a> que debemos cultivar para tener éxito en nuestra meditación, esta semana veremos los cinco obstáculos que impiden nuestro avance meditativo.</p>
<p>El Buda comparó la presencia de estos cinco obstáculos con intentar ver el reflejo de un rostro en la superficie del agua. Una mente afectada por los obstáculos no producirá un reflejo fiel de la realidad, y cada obstáculo afectará a ese reflejo de forma diferente. Los cinco obstáculos nos acompañarán hasta la parte final de nuestro camino meditativo, a la que llegaremos cuando consigamos eliminarlos de raíz. Algunas personas serán más proclives a unos u otros, y habrá temporadas en los que uno de ellos nos visite con mayor fuerza y frecuencia, pero tarde o temprano vamos a tener que vernos las caras con todos ellos.</p>
<p>El primero de los obstáculos es el deseo sensorial. El Buda comparó este obstáculo con agua teñida de color. Cuando queremos, deseamos o buscamos experimentar algo en particular, este obstáculo está presente. Desde un sabor meditante la comida, el sonido de una canción, el disfrute táctil de un objeto u otra persona&#8230; Muchas veces este obstáculo nos ataca incluso antes de sentarnos a meditar, y hace que vayamos a buscar aquello que deseamos en lugar de ponernos a practicar.</p>
<p>Irónicamente, el deseo que más va a bloquear nuestro progreso meditativo es el de alcanzar un estado determinado en nuestra meditación. Ya sea experimentar un logro meditativo que nos hayan descrito o repetir una experiencia que hayamos tenido en el pasado, si nos sentamos con ansia de llegar a ese estado, no lo conseguiremos.</p>
<p>La primera herramienta que tenemos para deshacernos de los obstáculos cuando aparecen en nuestra meditación es simplemente ser conscientes de ellos. ¿Dónde se ha ido mi mente cuando ha abandonado el objeto de meditación? Frecuentemente eso será suficiente para poder continuar con la práctica. Por supuesto, los obstáculos reapareceran innumerables veces y tendremos que repetir la jugada con paciencia. Este remedio lo podemos usar para todos los obstáculos.</p>
<p>En cuanto a soluciones concretas para el obstáculo del deseo, una muy buena es reflexionar un momento sobre la verdadera naturaleza de lo que deseamos. Nuestra mente actúa como si nuestro objeto de deseo nos fuera a dar más felicidad o satisfacción de lo que es capaz. Pero seguramente estemos sentados tratando de meditar porque ya hemos experimentado en nuestra vida muchas veces lo efímeros y poco satisfactorios que son esos deseos cuando los vemos cumplidos, de manera que no dejamos de desear una cosa tras otra. Recuerda:</p>
<blockquote>
<p style="text-align: center;">No hay paz en querer siempre más</p>
</blockquote>
<p>El segundo obstáculo es la aversión. En este caso el Buda lo comparó con agua hirviendo, cuyas burbujas distorsionan el reflejo de la realidad. Desde el simple aburrimiento hasta la ira o el miedo, cuando queremos que algo no esté presente, o que sea diferente, la aversión nos acompaña. Cuando una cosa nos moleste, irrite, frustre o la consideremos insuficiente, la aversión hará que queramos escapar o deshacernos de ella.</p>
<p>En muchas ocasiones esta aversión estará dirigida a una persona. Si nos molesta un sonido, la aversión posiblemente incluirá a quien lo produce. Si me he sentido atacado, puede que guarde rencor e incluso odio y deseos de que le pase algo malo a la persona que me atacó. Tambien es muy probable que en algunos momentos sintamos aversión hacia nosotros mismos. Nos sentimos incompetentes, por ejemplo meditando, o pensamos que no somos suficiente en algún aspecto, incluso puede que lleguemos a desear dejar de existir.</p>
<p>Para estos sentimientos de aversión, el antídoto más poderoso es la <a href="https://monoyoga.es/meditacion-2/meditacion-metta/" target="_blank" rel="noopener">meditación <em>metta</em></a>. Si te decides a utilizarla, recuerda hacerlo gradualmente, empezando por alguien a quien sea fácil enviar buenos deseos.</p>
<p>En el tercer obstáculo se incluyen dos factores mentales: la pereza y el letargo, y se compara con agua cubierta de vegetación.</p>
<p>Está presente cuando no tenemos energía, nos sentimos cansados o somnolientos. Una de las próximas entradas que escriba será sobre esté obstáculo, ya que sus causas pueden ser muy variadas y sus respectivas soluciones muy diferentes.</p>
<p>Si la pereza y el letargo se hacen presentes en tu meditación, de momento te diría que observes si duermes lo suficiente y analices cual es la actividad previa a la meditación que te ha podido dejar sin energía. Para activarte, prueba a ducharte con agua fría (o al menos refrescarte la cara), exponer los ojos a la luz (indirectamente) y/o hacer algo que active un poco el cuerpo (algún estiramiento, un poco de movimiento, un paseo corto a ritmo ligero&#8230;).</p>
<p>El cuarto obstáculo es la agitación debida a la preocupación por el futuro o al remordimiento por algo que hemos hecho en el pasado, y el Buda lo comparó con agua movida por el viento.</p>
<p>Para superarlo, lo primero es ser conscientes de que no podemos cambiar el pasado, ni tampoco controlar el futuro.</p>
<p>Si es el remordimiento lo que te afecta, toma un momento para reflexionar si, aunque no puedas rectificar lo que hayas hecho, puedes hacer algo para compensarlo en parte, o al menos pedir sinceras disculpas por ello y/o sentar la intención de obrar de manera diferente en el futuro. Una vez tengas claro que hacer al respecto, vuelve a tu objeto de meditación sabiendo que a ese problema ya le has asignado la mejor acción posible.</p>
<p>Cuando la preocupación por el futuro nos acompañe, podemos darnos cuenta de que <a href="https://psiquiatria.com/psiquiatria-general/el-90-de-las-cosas-que-nos-preocupan-jamas-suceden-pero-esos-pensamientos-tienen-un-impacto-en-la-salud" target="_blank" rel="noopener">la gran mayoría de las cosas por las que nos preocupamos nunca llegan a suceder</a>. Y si suceden, a menudo es de manera mucho menos dramática de lo que temíamos.</p>
<p>El quinto y último obstáculo es la duda escéptica, y el símil que usó el Buda para describirla es agua con lodo que ha sido agitada y se ha vuelto opaca.</p>
<p>Si dudamos de la eficacia de la técnica de meditación que estamos utilizando, de las enseñanzas de nuestros profesores, o de nuestra propia capacidad de meditar correctamente, nuestra meditación no progresará. Aunque cierto escepticismo es sano, sin un mínimo de confianza no podremos avanzar. Para dejar las dudas a un lado, aunque sea momentaneamente, podemos traer a la menta a otras personas en las que confiemos o admiremos, y que hayan puesto en práctica las enseñanzas con resultados que nosotros mismos podemos apreciar de cierto modo desde fuera.</p>
<p>También puede ser útil reconocer que es posible utilizar distintos mapas y modelos para explicar ciertos conceptos. Algunos de ellos pueden resultarnos extraños si son muy diferente a nuestra propia cultura o marco de referencia, y otros puede que sean más metafóricos que literales, y expresen simbólicamente una verdad dificíl de transmitir de otro modo. En este caso, cabe cuestionarnos si somos capaces de mantener una mente abierta, intentando comprender con verdadero interés y sin prejuicios de dónde vienen y hacia dónde apuntan las enseñanzas</p>
<p>Si pensamos que nosotros somos el problema, podemos preguntarnos si realmente hay algo tan malo o deficiente en nosotros. ¿Algunas vez has creído que no eras capaz de algo y al final lo has logrado? ¿Crees que toda la gente que ha experimentado los beneficios de la meditación son más inteligentes y capaces que tú? ¿Qué nadie más en el mundo ha tenido las mismas dudas y problemas? Hasta el mismísimo Buda tuvo que pasar por todo los obstáculos que hemos mencionado en sus diferentes versiones. Y si leyeras los <em>suttas</em>, seguramente te sorprendería la cantidad de problemas y complicaciones que se narran en ellos, desde los más básicos y evidentes, hasta los más retorcidos e inverosímiles. Seguramente no seas tan «especial», y a lo largo de la historia haya habido miles (si no millones) de meditadores mucho menos capaces  y aún así han logrado experimentar los beneficios de la meditación.</p>
<p>Espero que puedas dejar a un lado estos cinco obstáculos, que crezcan en ti las cinco facultades espirituales, y disfrutes de tus sesiones de meditación.</p>
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		<title>Eligiendo nuestro objeto de meditación</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Mono Yoga]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 24 Apr 2025 11:04:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Meditación]]></category>
		<category><![CDATA[aprender meditación]]></category>
		<category><![CDATA[bhavana]]></category>
		<category><![CDATA[mindfulness]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Cuando meditamos, elegimos donde dirigir (o no dirigir) nuestra atención. Una de las prácticas meditativas más comunes es la de prestar atención de forma continuada a lo que llamamos un objeto de meditación. Cada tradición meditativa utiliza unos objetos de meditación determinados: visualizaciones, mantras, la compasión, el amor incondicional, la respiración... Aunque cada uno de</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando meditamos, elegimos donde dirigir (o no dirigir) nuestra atención. Una de las prácticas meditativas más comunes es la de prestar atención de forma continuada a lo que llamamos un objeto de meditación.</p>
<p>Cada tradición meditativa utiliza unos objetos de meditación determinados: visualizaciones, mantras, la compasión, el amor incondicional, la respiración&#8230; Aunque cada uno de esos objetos tiene unas características particulares, aplicar la mente de forma constante a cualquiera de ellos nos va a ayudar a desarrollar nuestra concentración (entendida como estabilidad de atención) en cierto grado.</p>
<p>Ahora bien, si voy a comenzar a meditar, ¿qué objeto de meditación elijo? Antiguamente, era común que el maestro asignara un objeto de meditación al alumno. Pero no es imprescindible otra persona para saber qué objeto de meditación usar en nuestra práctica, simplemente tener claros los criterios a la hora de elegir uno.</p>
<p>El primer criterio es que queremos un objeto de meditación que podamos percibir con suficiente claridad. Me pregunto a cuanta gente le habrán pedido que <a href="https://monoyoga.es/meditacion-2/donde-observar-la-respiracion-cuando-meditamos/" target="_blank" rel="noopener">observe la respiración</a> en la punta de la nariz o en el abdomen sin que fueran capaces de percibir nada en esa zona. Puede ser que al poco tiempo de llevar la atención al lugar que nos han indicado comencemos a notar la respiración allí, pero también puede suceder que sigamos sin notar nada, o que lo que notemos sea muy sutil.</p>
<p>Si no percibo nada o mi objeto de meditación es demasiado sutil, es problable que mi mente vaya a buscar otros estímulos y se distraiga, o que me quede dormido o en una especie de trance. Por otro lado, si fuerzo demasiado la atención a permanecer ahí buscando la respiración, es posible que comience a acumular tensión física y mental. Ambas cosas harán que me frustre con mi práctica de meditación.</p>
<p>El segundo criterio es que mi objeto de meditación resulte suficientemente agradable para que mi mente esté dispuesta a trabajar con él y se vaya calmando. Esto no quiere decir que el objeto de meditación tenga que ser muy atractivo o tremendamente interesante. De hecho es muy probable que, por ejemplo, la respiración me resulte aburrida por momentos, o incluso que me genere algo de incomodidad cuando empiezo a observarla. Pero si puedo permanecer suficientemente ecuánime, a lo mejor me es posible experimentar esa incomodidad desde un nuevo lugar, y estar con ella hasta que desaparezca o ya no llame mi atención, y continuar observando la respiración con la mente en calma. Ahora bien, si esa incomodidad se convierte en ansiedad y me desborda, o trae consigo otros estados mentales perjudiciales cada vez más fuertes, es mejor que elija otro objeto de meditación.</p>
<p>Esto último es muy importante: que mi meditación no me haga generar o desarrollar estados mentales perniciosos (parte del <span style="font-family: Times New Roman, serif;">«</span><em>esfuerzo correcto</em><span style="font-family: Times New Roman, serif;">» </span>que comentaba en el <a href="https://monoyoga.es/budismo/el-noble-octuple-sendero/" target="_blank" rel="noopener">Noble Óctuple Sendero</a>). En ocasiones, con la mejor de las intenciones y sin ser totalmente conscientes, porque aunque seguro habrá señales que nos lo indiquen, no queramos escucharlas, en el intento de desarrollar la concentración <em>(samadhi) </em>o la visión clara (<em>vipassana</em>), podemos estar alimentando nuestro deseo con apego, algún tipo de aversión, o <a href="https://monoyoga.es/meditacion-2/cuando-la-meditacion-sienta-mal/" target="_blank" rel="noopener">desestabilizándonos</a>. Si se diera ese caso, deberíamos revisar nuestra forma de relacionarnos con ese objeto de meditación, cambiar de objeto o técnica meditativa, y/o utilizar otras herramientas durante un tiempo.</p>
<p>En las próximas entradas explicaré tres recursos básicos y complementarios que, en mi experiencia, ofrecen una base sólida para comenzar a desarrollar nuestra práctica meditativa: la atención plena en la respiración (<em>anapanasati</em>), la meditación caminando y la meditación en el amor incondicional (<em>metta</em>).</p>
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		<title>El Noble Óctuple Sendero</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Mono Yoga]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 12 Jan 2025 21:03:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Budismo]]></category>
		<category><![CDATA[dukkha]]></category>
		<category><![CDATA[jhana]]></category>
		<category><![CDATA[mindfulness]]></category>
		<category><![CDATA[samadhi]]></category>
		<category><![CDATA[sendero]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Tras reconocer que existe una insatisfacción inherente en nuestras vidas (dukkha), y haber expuesto que dicha insatisfacción tiene un origen, un cese, y un camino que lleva a su cese definitivo (las Cuatro Nobles Verdades), hoy veremos en qué consiste la cuarta de esas verdades: el Noble Óctuple Sendero. Como su propio nombre indica, está</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Tras reconocer que existe una insatisfacción inherente en nuestras vidas (<a href="https://monoyoga.es/budismo/la-historia-empieza-en-dukkha/" target="_blank" rel="noopener"><em>dukkha</em></a>), y haber expuesto que dicha insatisfacción tiene un origen, un cese, y un camino que lleva a su cese definitivo (<a href="https://monoyoga.es/budismo/las-cuatro-nobles-verdades/" target="_blank" rel="noopener">las Cuatro Nobles Verdades</a>), hoy veremos en qué consiste la cuarta de esas verdades: el Noble Óctuple Sendero.</p>
<p>Como su propio nombre indica, está compuesto de ocho partes. Aunque la enumeración de sus componentes tenga un orden determinado, no significa que el sendero se recorra de forma lineal (uno detrás de otro). A pesar de que al inicio hay una puesta en práctica ciertamente secuencial, todas sus partes se van desarrollando simultáneamente en mayor o menor medida, ya que cada una de ellas influye en el desarrollo de las demás. El Noble Óctuple Sendero se compone de:</p>
<ol>
<li>Recta visión (<em>sammādiṭṭhi</em>)</li>
<li>Recto pensamiento (<em>sammāsaṅkappo</em>)</li>
<li>Recta palabra (<em>sammāvācā</em>)</li>
<li>Recta acción (<em>sammākammanto</em>)</li>
<li>Recto medios de vida (<em>sammāājīvo</em>)</li>
<li>Recto esfuerzo (<em>sammāvāyāmo</em>)</li>
<li>Recta atención (<em>sammāsati</em>)</li>
<li>Recta concentración (<em>sammāsamādhi</em>)</li>
</ol>
<p>La palabra <em>sammā</em> tiene varios significados. En este contexto en concreto se traduce también como correcto o apropiado. Correcto no en el sentido de que esté bien o mal, sino de si conduce al final del sufrimiento o no. He continuado usando el adjetivo «recto» para mantener la congruencia con la entrada anterior.</p>
<p>Veamos la definición que da el Buda de cada uno de los componentes del Noble Óctuple Sendero:</p>
<h2>Recta Visión</h2>
<p>«¿Cuál es, monjes, la recta visión? Pues, monjes conocer el sufrimiento, conocer el origen del sufrimiento, conocer el final del sufrimiento, y conocer el camino que conduce al final del sufrimiento. A esto se le llama, monjes, recta visión.»¹</p>
<p>Aunque, como he comentado antes, el sendero no es lineal, la recta visión se considera su punto inicial y final. Necesitamos el punto de vista o perspectiva correctos para motivarnos y decidir comenzar a practicar el sendero. Al principio, una comprensión conceptual o intuitiva es lo que nos lleva a la práctica, y el resultado final de completar el sendero es una visión y un conocimiento experienciales, lo que resulta en la sabiduría que libera.</p>
<h2>Recto Pensamiento</h2>
<p>«¿Cuál es, monjes, el recto pensamiento? Pues, monjes, el pensamiento de renunciar, el pensamiento de no hacer daño, el pensamiento de no ser violento. A esto se le llama, monjes, recto pensamiento.»</p>
<p>También traducido como “recta intención”, el recto pensamiento informa nuestras acciones. Entendiendo que gran parte de nuestro sufrimiento proviene del deseo con apego, la mente comienza a inclinarse hacia la renuncia de ese deseo y de los objetos a los que nos ata. Comprender que los demás seres están en la misma situación que nosotros y desean lo mismo, nos hace abandonar la mala voluntad hacia otros.</p>
<h2>Recta palabra</h2>
<p>«¿Cuál es, monjes, la recta palabra? Pues, monjes, abstenerse de mentir, abstenerse de hablar maliciosamente, abstenerse de hablar groseramente, abstenerse de hablar frívolamente. A esto se le llama, monjes, recta palabra.»</p>
<p>Otras traducciones suelen coincidir en abstenerse de mentir, y definen las posteriores como abstenerse de hablar que cause cisma, abstenerse de hablar que sea demasiado duro, y abstenerse de hablar banalmente o de cotillear.</p>
<p>Recta acción</p>
<p>«¿Cuál es, monjes, la recta acción? Pues, monjes, abstenerse de matar seres vivos, abstenerse de tomar lo que no es dado, abstenerse de conducta sexual inapropiada. A esto se le llama, monjes, recta acción.»</p>
<p>El primer punto de los tres suele traducirse también como “no tomar vida” referido a seres sintientes, que serían aquellos que tiene una mente o consciencia, quedando las plantas excluidas de este grupo.</p>
<p>En cuanto al tercer aspecto de la recta acción, creo que merece una explicación un poco más detallada. Si no me equivoco, el original en pali sería <em>abrahmacariyā veramanī</em>, que se traduce por “abstenerse de no ser célibe” (es decir, serlo). Sin embargo, tanto en la fuente citada como en otros lugares utilizan la expresión “abstenerse de conducta sexual inapropiada” (<em>kāmesu micchācāra veramanī)</em>, que coincide con uno de los cinco preceptos que toman los budistas laicos. En este segundo caso, para un hombre, una pareja sexual inapropiada sería una mujer que es considerada pareja de otra persona, una mujer bajo la protección de un guardián o tutor (por ejemplo, alguien menor de edad bajo la protección de sus padres), o una mujer prohibida por convención (familiar directa, monjas u otras mujeres bajo voto de celibato, o aquellas prohibidas por alguna ley). Para una mujer, no sería un apropiado tener relaciones con cualquier hombre que no fuera su pareja, ni con un familiar cercano o alguien bajo voto de castidad. Aparte de esto, cualquier relación forzada, violenta o bajo coerción, sería también considerada inapropiada.</p>
<h2>Rectos medios de vida</h2>
<p>«¿Cuáles son, monjes, los recto medios de vida? He aquí, monjes, que un Noble discípulo renuncia a un medio de vida ilícito y se gana la vida por medios lícitos. A esto se le llama, monjes, rectos medios de vida.»</p>
<p>En otros pasajes, el Buda enumera con más detalle lo que considera medios de vida ilícitos. Los cinco principales: traficar con armas, con seres vivos (lo que incluye la trata de personas, la prostitución y tratar con animales para sacrificio), la producción de carne, de venenos y de intoxicantes (alcohol y otras drogas). En general, podría considerarse ilícito cualquier medio de vida que va en contra del Noble Octuple Sendero. Por ejemplo, una actividad en la que haya que mentir, robar, o hacer daño a los demás.</p>
<h2>Recto esfuerzo</h2>
<p>«¿Cuál es, monjes, el recto esfuerzo? He aquí, monjes, que un monje procura impedir que surjan estados mentales malignos y perjudiciales que no han surgido todavía, se esfuerza, genera energía, agudiza la mente y persevera. He aquí monjes, que un monje procura fomentar la renuncia a los estados mentales malignos y perjudiciales que ya han surgido&#8230; y persevera. He aquí, monjes, que un monje procura que surjan estados mentales beneficiosos que no han surgido todavía&#8230; y persevera. He aquí, monjes, que un monje procura mantener, conservar, clarificar, fomentar, desarrollar plenamente, cultivar y llevar a su perfección los estados mentales beneficiosos que ya han surgido. A esto se le llama, monjes, reto esfuerzo.»</p>
<h2>Recta atención</h2>
<p>«¿Cuál es, monjes, la recta atención? He aquí monjes que un monje vive contemplando el cuerpo en el cuerpo, fervoroso, lúcido y atento, eliminando la codicia y la frustración por lo mundano. He aquí, monjes, que un monje vive contemplando las sensaciones en las sensaciones, fervoroso, lúcido y atento, eliminando la codicia y la frustración por lo mundano. He aquí, monjes, que un monje vive contemplando la mente en la mente, fervoroso, lúcido y atento, eliminando la codicia y la frustración por lo mundano. He aquí monjes, que un monje vive contemplando los <em>dhammas</em> en los <em>dhammas</em>, fervoroso, lúcido y atento, eliminando la codicia y la frustración por lo mundano. A esto se le llama, monjes, recta atención.»</p>
<p>La palabra aquí traducida como atención es <em>sati</em>. Es probable que a muchos sati no os diga nada, pero si os cuento que a finales del siglo XIX, Thomas Williams Rhys Davis eligió la palabra <em>mindfulness</em> para traducir el término <em>sati</em> al inglés, seguro que ya os resulta más familiar. Los terminos atención, <em>sati</em> y <em>mindfulness</em> merecen sus propias entradas futuras.</p>
<h2>Recta concentración</h2>
<p>«¿Cuál es monjes, la recta concentración? He aquí, monjes, que un monje, retirado del deseo sensual, retirado de estados mentales perjudiciales, alcanza el primer <em>jhāna</em>, en el que hay gozo y felicidad nacidos del retiro y va acompañado de ideación y reflexión, y mora en él. Luego, al cesar la ideación y la reflexión, el monje alcanza el segundo <em>jhāna</em>, en el que hay gozo y felicidad nacidos de la concentración; está libre de ideación y reflexión, y va acompañado de unificación de la mente y serenidad interior, y mora en él. Luego, al desvanecerse el gozo, el monje permanece ecuánime, atento y lúcido, experimentando con el cuerpo aquel estado de felicidad que los Nobles llaman “Vivir feliz, atento y ecuánime”, con lo que alcanza el tercer <em>jhāna </em>y mora en él. Luego al renunciar al placer, al renunciar al dolor, y previa desaparición de la alegría y la frustración, el monje alcanza el cuarto <em>jhāna</em>, sin dolor ni placer, completamente purificado por la atención y la ecuanimidad, y mora en él. A esto se le llama, monjes, recta concentración.»</p>
<p>El término <em>samādhi</em>, traducido aquí como concentración, es usado también en otras tradiciones anteriores al budismo. Tanto el concepto de concentración como el de <em>jhāna</em> merecen también un comentario más exhaustivo en futuras entradas.</p>
<p>Hay que tener en cuenta que este discurso estaba dirigido a monjes discípulos del Buda, familiarizados con lo aquí expuesto y que posiblemente no necesitaran más explicación, pero puede que nosotros sí que la necesitemos.</p>
<p>Después de todo esto, te invito a hacerte las siguientes preguntas: ¿cuánto de lo explicado he entendido?, ¿creo que es cierto?, ¿merece la pena cultivar el Noble Óctuple Sendero? En la siguiente entrada os traeré una historia del Buda al respecto.</p>
<p>¹: Esta y todas las citas siguientes han sido extraídas de Bikkhu Boddhi, <i><a href="https://www.editorialkairos.com/catalogo/p/en-palabras-del-buddha" target="_blank" rel="noopener">En palabras del Buddha</a>. </i>Ed. Kairós.</p>
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		<title>Los hábitos de un buscador</title>
		<link>https://monoyoga.es/meditacion-2/los-habitos-de-un-buscador/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Mono Yoga]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Apr 2022 10:44:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Meditación]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Todas las tardes, antes de meditar en grupo, realizamos el canto de metta (amor incondicional). No es solo sensiblería inútil, sino que es parte de la motivación fundamental que nos lleva a nuestra práctica: que yo sea feliz. No estamos hablando de cualquier tipo de felicidad. Queremos la verdadera felicidad. Por eso estamos aquí; habiendo</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Todas las tardes, antes de meditar en grupo, realizamos el canto de <i>metta </i>(amor incondicional)<i>.</i> No es solo sensiblería inútil, sino que es parte de la motivación fundamental que nos lleva a nuestra práctica: que yo sea feliz.</p>
<p>No estamos hablando de cualquier tipo de felicidad. Queremos la verdadera felicidad. Por eso estamos aquí; habiendo visto el tipo de felicidad que el mundo exterior nos ofrece, y dándonos cuenta de que no nos produce verdadera satisfacción, que no permanece con nosotros. Queremos una felicidad que permanezca, una felicidad que no esté sujeta al cambio ni al tiempo. Y <a href="https://monoyoga.es/meditacion-2/la-mente/" target="_blank" rel="noopener">solo hay un lugar donde podemos encontrar ese tipo de felicidad: cuando miramos a nuestra mente.</a></p>
<p>Es por eso por lo que meditamos; es por eso que entrenamos nuestra mente. Una parte importante de la meditación, del entrenamiento, es preparar la mente mediante la manera en la que conducimos nuestras vidas. Tenemos que construir buenos hábitos externos, y estos empezarán a mostrarse en nuestro interior.</p>
<p>Ese es el motivo por el cual el Buda comienza con los preceptos, enseñándonos a ser muy cuidadosos con el impacto de nuestras acciones; las cosas que hacemos, las cosas que decimos. Asegurándonos de que no hacen daño ni mal a nadie. Esto requiere que seamos realmente cuidadosos con nuestras intenciones, porque los preceptos están diseñados en base a las intenciones.</p>
<p>Por ejemplo, el precepto de no matar: si sucede que pisas una hormiga sin querer, sin darte cuenta de ello, o sin la idea de planear matarla, no has roto el precepto. Eso significa que el foco está más puesto en la intención como causa de la acción, como fuente de aquello con lo que tienes que tener cuidado dentro de la acción. Esto empieza a poner tu atención en lo que es realmente importante en tu vida: las intenciones que dan forma a lo que haces. Porque lo que pretendes hacer, a su vez, da forma a tus experiencias.</p>
<p>Si no eres hábil, puede convertirse en una espiral descendente. Así que tienes que mirar bien a tu vida para ver qué partes de ella son contrarias a la meditación y rectificarlas. Ajustarlas para que estén más en consonancia con lo que pretendes hacer aquí.</p>
<p>Además de los preceptos, el Buda habla de principios generales en la acción, principios generales de comportamiento: por ejemplo, la honradez, ser enérgico, poner esfuerzo extra en lo que haces para asegurarte de que lo haces correctamente, y no simplemente esperar que puedas salir del paso con el mínimo esfuerzo. Si adoptas ese último tipo de actitud, empezará a aparecer en tu meditación. Cuando surja un problema en la meditación, tomarás la opción que requiera menos esfuerzo. Así que tienes que observar los hábitos que estás desarrollando, por encima y más allá de los preceptos, para ver cuáles te llevan a la práctica y cuáles no. Después de todo, es la misma mente. La mente que está aquí meditando ahora mismo es la misma mente que da las órdenes cuando estás interactuando entre la gente.</p>
<p>Así que quieres asegurarte de que tus hábitos están en línea con el hecho de que eres un meditador, que practicas el entrenamiento de la mente. Todo debe ir orientado hacia esa meta: ¿qué es la verdadera felicidad? No solo pequeños trozos de bienestar aquí y allá que luego se transforman en otra cosa. Quieres algo realmente sólido, lo que significa que tienes que tener solidez en tu comportamiento.</p>
<p>Una vez que <a href="https://monoyoga.es/meditacion-2/como-mantener-la-practica-en-nuestra-vida-diaria/" target="_blank" rel="noopener">miras a tu vida</a> y puedes ver que sí, que muestra solidez, entonces ves que eres fiable, responsable; todas esas virtudes que no suelen atraer los focos pero que proveen unos buenos cimientos para la práctica. Entonces encuentras que es mucho más fácil calmarte y conseguir buenos resultados de la acción de sentarte aquí a concentrarte en la respiración y mantener tu mente en ella.</p>
<p>Porque los hábitos que desarrollas fuera están presentes aquí mismo. Desarrollamos los hábitos de la atención plena, de mantenernos despiertos, alerta, y lo que el Buda llamó «ardor». En otras palabras, estás intentando de verdad mejorar las cualidades de tu mente, porque es mediante estas cualidades de la mente que el entrenamiento marca la diferencia.</p>
<p>Es interesante que, cuando el Buda se acercaba al fin de su vida y dio un resumen de sus enseñanzas importantes, todas trataban de las cualidades mentales. No dijo que tuviéramos que creer en nada por encima o más allá del principio del poder de nuestras acciones. No les dijo a sus seguidores «tenéis que creer que la Tierra es redonda» o «el universo es infinito» o «el universo es finito» o «está hecho de átomos» ni nada de eso. La práctica está completamente basada en las cualidades mentales: quieres desarrollar convicción, persistencia, <i>sati</i>, concentración, discernimiento. Trabaja en esas cualidades y, a medida que trabajes en ellas, empezarán a marcar la diferencia.</p>
<p>De forma que mientras estás sentado aquí meditando no significa que estés esperando a que algo baje del cielo y te toque en la cabeza, o que de alguna manera las cosas al final encajen sin que tengas que hacer nada, sin que tengas que prestar atención. Tienes que prestar atención; tienes que <i>hacer</i> la meditación.</p>
<p>Y es un <i>hacer</i>. Es sutil, es refinado, pero hay un hacer ahí. Cuanto más seas consciente de lo que estás haciendo, más estarás en el sendero hacia el despertar.</p>
<p>Este es un aspecto de la mente que tendemos a dejar en la sombra, así que tenemos que sacarlo a la luz. Ten muy claro lo que estás haciendo: <a href="https://monoyoga.es/meditacion-2/donde-observar-la-respiracion-cuando-meditamos/" target="_blank" rel="noopener">cómo te enfocas en la respiración</a>, cómo se siente la respiración. Nota cuándo la mente se separa de la respiración, cuándo empieza a prepararse para abandonarla. Cuando empieza a asentarse, nota cómo se asienta, las diferentes formas en que puede asentarse.</p>
<p>Todas estas son cosas de las que debes estar pendiente: cosas que hacen que tu lucidez sea mucho más clara, más alerta acerca de lo que está pasando. De esa manera, tu lucidez se convierte en una mejor herramienta.</p>
<p>Todo esto que el Buda enseña son herramientas. Las cuatro nobles verdades son herramientas. Las enseñanzas sobre la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/S%C4%ABla" target="_blank" rel="noopener">virtud</a>, la concentración y el discernimiento también son herramientas.</p>
<p>Es interesante que cuando habla de su despertar, dice que cierto conocimiento surge, pero igualmente, el conocimiento que adquirió <i>durante</i> su despertar lo usó como herramienta para liberar la mente. Así es como declaró no estar anclado a puntos de vista particulares. Dicho de otro modo, usó puntos de vista, usó el conocimiento, como herramientas. Pero se dio cuenta de que eso no era la esencia de su despertar, era el <i>medio </i>para su despertar. La mente despierta en sí misma, la mente liberada: eso era lo que yacía en la esencia.</p>
<p>Por lo que aquí estamos trabajando en las herramientas, desarrollando habilidad usando nuestras herramientas: las cualidades mentales sobre las que trabajamos. Aprende a usar la respiración como herramienta, aprende a usar las sensaciones de placer y dolor según surgen en tu meditación; aprende a usar esas herramientas también.</p>
<p>Tendemos a pensar en el dolor como algo de lo que debemos huir, y el placer como algo a lo que aferrarnos, como fin de y en sí mismo. Pero, probablemente, una de las más revolucionarias enseñanzas del Buda fue usarlos como herramientas.</p>
<p>El placer que proviene de tu meditación: cuando la mente empieza finalmente a asentarse, se hace más y más firme en su concentración, el hecho de que se siente bien hace que parte de tu voluntad quiera aferrarse a él. Es algo que está bien al principio, pero pasado un tiempo empiezas a darte cuenta: «De acuerdo, hay una utilidad para esto. No es simplemente un lugar para pasar el rato. La mente concentrada es un buen lugar para empezar a ver más profundamente en los procesos de la mente».</p>
<p>Estas sensaciones de bienestar, a veces de gozo, también se vuelven herramientas. E incluso la revelación sobre las cuatro nobles verdades: eso al final también es una herramienta, una manera de ver las cosas que te ayuda a liberarte de los apegos.</p>
<p>De manera que esta es en gran parte una práctica que «se hace», pero es un hacer muy sutil. Comienza en tus acciones externas y se traslada a las acciones de la mente, para finalmente posarse sobre el asunto verdaderamente importante: cómo la mente hace cosas que le causan sufrimiento a sí misma: un sufrimiento que no es necesario. Un estrés, una tensión, un dolor, que realmente no son necesarios.</p>
<p>Cuando aprendes a ver a través de esos hábitos y abandonarlos, es cuando la práctica muestra sus verdaderos resultados. Y es entonces cuando verdaderamente estás mostrando amor hacia ti mismo. Porque, hasta ese momento, todavía te estás haciendo sufrir en modos que no deberías. Hasta que no usas la virtud, la concentración y el discernimiento como herramientas para descubrir por qué esto sucede, de manera que puedes ver por ti mismo que no tienes porqué identificarte con ciertos patrones, seguirás estancado. Es siempre asombroso darse cuenta de cómo algunas veces hay una parte de ti que no sabría quién eres sin patrones realmente negativos en tu mente. Te sentirías perdido sin ellos. Bueno, ¿y por qué pasa eso?</p>
<p>La virtud, la concentración y el discernimiento son las herramientas para descubrirlo. Y, como con cualquier herramienta, cuanto más trabajas con ellas, más hábil te vuelves en su manejo. Cuanto más hábil, más eres capaz de ver.</p>
<p>Aunque esto requiera trabajo, y a menudo requiera también mucho, mucho esfuerzo, aun así merece la pena. Y todo ello es una forma de demostrarte verdadero amor y compasión a ti mismo. Recuérdalo siempre, que esa es la motivación para hacer lo que hacemos aquí.</p>
<p>El budismo es la seria búsqueda de la verdadera felicidad, con énfasis en <i>seria</i> y <i>verdadera</i>.</p>
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		<title>Cuando la meditación sienta mal</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Mono Yoga]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 30 Jul 2020 04:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Meditación]]></category>
		<category><![CDATA[efectos adversos meditación]]></category>
		<category><![CDATA[Goenka]]></category>
		<category><![CDATA[meditación]]></category>
		<category><![CDATA[mindfulness]]></category>
		<category><![CDATA[samatha]]></category>
		<category><![CDATA[vippasana]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Me da la impresión de que en los últimos años nos han vendido, primero el yoga y más tarde la meditación, como panaceas; capaces de curar o mejorar cualquier problema que tengamos. No solo eso, sino que además de exponer sus incontables beneficios, no se suele hablar, e incluso en ocasiones se niegan, sus posibles</p>
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<p class="wp-block-paragraph">Me da la impresión de que en los últimos años nos han vendido, primero el yoga y más tarde la meditación, como panaceas; capaces de curar o mejorar cualquier problema que tengamos. No solo eso, sino que además de exponer sus incontables beneficios, no se suele hablar, e incluso en ocasiones se niegan, sus posibles efectos secundarios, ya sea por interés o por simple ignorancia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nos han vendido esas ideas los que quieren sacar beneficio económico y se ganan la vida con ello. Si tengo un producto que vale para todo y sin ningún efecto negativo, tendré muchos clientes potenciales y a lo mejor no necesitaré crear, desarrollar ni vender otro producto. Y también nos lo han vendido desde algunos sectores más tradicionales que funcionan mediante <em>dana</em> o generosidad, los cuales en principio no deberían tener grandes ambiciones económicas, pero en ocasiones pecan de orgullo: «el método que enseñamos es la forma original de meditación usada por Buda, que se había perdido. Si no te funciona o te sienta mal, es que lo estás haciendo de manera incorrecta; no estás haciendo lo que te hemos dicho».</p>



<p class="wp-block-paragraph">En realidad, creo que no solo nos lo han vendido así, sino que lo hemos querido comprar de esta manera. Igual que cuando vamos al médico y queremos que nos dé una pastilla para solucionar nuestro problema, sin tener que hacernos responsables de nuestra salud, ni realizar ningún otro esfuerzo, ni preguntarnos qué otros efectos o consecuencias puede tener aparte de quitarnos el malestar que nos aqueja en ese momento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entonces, si vale para todo, solo tiene beneficios y se da el caso que a mí no me funciona o que incluso creo que la meditación me está haciendo mal, será que no valgo, o no soy lo suficientemente listo, o que hay algo malo o algún problema inherente a mi persona. ¿O no?</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="690" height="690" src="https://monoyoga.es/wp-content/uploads/2020/07/Cuando-meditación-sienta-mal-0.jpg" alt="Meditación sienta mal" class="wp-image-1426" srcset="https://monoyoga.es/wp-content/uploads/2020/07/Cuando-meditación-sienta-mal-0-66x66.jpg 66w, https://monoyoga.es/wp-content/uploads/2020/07/Cuando-meditación-sienta-mal-0-150x150.jpg 150w, https://monoyoga.es/wp-content/uploads/2020/07/Cuando-meditación-sienta-mal-0-200x200.jpg 200w, https://monoyoga.es/wp-content/uploads/2020/07/Cuando-meditación-sienta-mal-0-300x300.jpg 300w, https://monoyoga.es/wp-content/uploads/2020/07/Cuando-meditación-sienta-mal-0-400x400.jpg 400w, https://monoyoga.es/wp-content/uploads/2020/07/Cuando-meditación-sienta-mal-0-600x600.jpg 600w, https://monoyoga.es/wp-content/uploads/2020/07/Cuando-meditación-sienta-mal-0.jpg 690w" sizes="(max-width: 690px) 100vw, 690px" /><figcaption>Ilustración cedida por <a href="https://www.instagram.com/ireneizib/" target="_blank" aria-label="undefined (abre en una nueva pestaña)" rel="noreferrer noopener nofollow">Irene Izquierdo</a></figcaption></figure></div>



<p class="wp-block-paragraph">Creo que el primer paso para entender la situación es ser conscientes de que ambas prácticas, el yoga y la meditación, nos han acabado llegando en su forma actual desde un contexto original muy diferente, en el que no eran prácticas para simplemente estar menos estresados, sino para liberarnos, para Iluminarnos, con mayúscula. Y el camino hacia esa Liberación no suele ser un camino de rosas, como podemos leer en las biografías de muchos personajes históricos supuestamente iluminados de muy diversas tradiciones, incluida la cristiana, que seguramente nos resultará más cercana pero no por ello necesariamente más conocida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El segundo paso es reconocer que cada persona y circunstancia es diferente, y nada es absolutamente bueno y perfecto para todo el mundo. Es normal que un alimento, por muy saludable que sea en teoría, no nos siente igual a todos. O que un medicamento, por muy efectivo que sea, no tenga el mismo efecto en el 100&nbsp;% de las personas. Del mismo modo, no podemos esperar que una técnica de meditación resulte igual en todos los que la practican. Un alimento muy sano nos puede dar una reacción alérgica, un medicamento hecho para sanar puede no solamente no hacerlo, sino provocar un efecto secundario adverso, y cierto tipo de práctica de meditación puede sentarnos mal si no es la adecuada para nosotros y el momento en el que nos encontramos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El tercer paso es ser realistas y humildes, tanto alumnos como profesores. Somos simplemente personas, y ninguna persona es infalible, ya sea psicóloga con treinta diplomas en <em><a href="https://monoyoga.es/meditacion-2/mas-alla-del-mcmindfulness/" target="_blank" aria-label="undefined (abre en una nueva pestaña)" rel="noreferrer noopener">mindfulness</a></em> o haya nacido en Oriente y lleve décadas siendo monja. Ni siquiera Buda lo era. Y que el profesional/profesor/maestro eche toda la culpa de una situación compleja al <a href="https://monoyoga.es/reflexiones/alumno-o-cliente/" target="_blank" aria-label="undefined (abre en una nueva pestaña)" rel="noreferrer noopener">cliente/alumno/yogui</a> tampoco soluciona nada. Para ilustrar este punto, me gustaría compartir una historia recogida en las escrituras budistas tempranas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuenta el Vesali Sutta que en una ocasión Buda ofreció a los monjes un discurso sobre las ventajas y beneficios de cultivar la meditación en la repulsividad del cuerpo (<em>asubha-bhāvanā</em>). Tras ello, expresó su deseo de retirarse durante medio mes sin querer ser importunado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante ese tiempo, los monjes se entregaron con fervor a la meditación en la repulsividad, llegando algunos de ellos a sentir tanta repugnancia y disgusto hacia su propio cuerpo que acabaron quitándose la vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando Buda regresó de su retiro, notó que el número de monjes había disminuido considerablemente, y al preguntar sobre ello a su asistente Ananda, este le contó lo ocurrido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ante esta situación, Buda reunió a los monjes restantes para instruirles en otro tipo de meditación que seguro te resultará más familiar: la meditación de la atención plena en la respiración (<em>ānāpānasati- </em><em>bh</em><em>āvanā</em>).</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Cuál fue la consecuencia de todo esto? Pues que ni Buda cayó en desgracia, ni tuvo ninguna palabra de menosprecio hacia los monjes que se habían suicidado. Lo que sí tuvo fue el sentido común para ver que una cosa no había resultado beneficiosa para esos monjes, y proponer otra que sí lo fuera. De hecho, en la tradición budista existen numerosos objetos de meditación; cada uno de ellos con unas características diferentes y más apropiados para un determinado tipo de persona, para una situación en particular o para superar un obstáculo en concreto. La meditación en la repulsión del cuerpo sigue formando parte de esa lista de objetos de meditación; puede ser útil en determinados casos y no tiene porqué llevar ni remotamente al suicidio a nadie.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si eres de los que en algún momento ha sentido que la práctica de meditación le sentaba mal y eso te ha hecho sentir confundido y/o incomprendido, quiero que sepas que lo que te ha sucedido puede que no sea lo más común hoy en día, pero sí que es perfectamente normal. Si todavía te encuentras en esa situación, se debería investigar cuál es exactamente la causa del problema para poder encontrar una solución. Aunque dedicaré algunas entradas en el futuro a problemas concretos, hay algunas sugerencias que considero positivas en la mayor parte de los casos más frecuentes:</p>



<ul class="wp-block-list"><li>Reduce, cambia y/o pausa por completo tu práctica de meditación. Si te has desestabilizado o bloqueado, hay que intentar que no vaya a más. Si tu práctica es muy intensa, probablemente debas reducirla considerablemente o cambiar de tipo de meditación. En muchos casos la práctica de <em>metta</em> suele resultar beneficiosa. Si no queda más remedio, detén por completo tu práctica de meditación formal temporalmente, que no es ningún pecado.</li></ul>



<ul class="wp-block-list"><li>Incluye la práctica de algún tipo de actividad física si no formaba ya parte de tu rutina diaria. Diversos tipos de ejercicio tienen efectos diferentes, pero lo más importante es que notes que te sienta bien. Prueba y cambia de actividad si es necesario hasta dar con la que necesitan tu cuerpo y tu mente. No importa lo simple o poco espiritual que te pueda parecer; deja de consultar por un momento a tu cerebro y <a href="https://monoyoga.es/budismo/la-taza-de-te-un-cuento-zen/" target="_blank" aria-label="undefined (abre en una nueva pestaña)" rel="noreferrer noopener">tus creencias previas</a> y en su lugar escucha a tu cuerpo en este momento y deja que él te guíe en la elección. Si puedes realizar la práctica física al aire libre y en contacto con la naturaleza, mucho mejor.</li></ul>



<ul class="wp-block-list"><li>Busca ayuda externa, ya sea en la forma de terapeuta, <a href="https://monoyoga.es/reflexiones/instructor-profesor-maestro-amigo/" target="_blank" aria-label="undefined (abre en una nueva pestaña)" rel="noreferrer noopener">maestro o amigo espiritual</a>. Da igual el título de la persona, lo realmente importante es que te escuche de verdad, que comparta tu experiencia, y que te ayude a empoderarte y a encontrar las herramientas para sanar la situación. Si no encuentras a alguien que te ayude, siempre puedes investigar por tu cuenta, aunque sea más difícil y requiera de mayor esfuerzo.</li></ul>



<p class="wp-block-paragraph">Si la meditación nunca te ha causado problemas, me alegro sinceramente. En ese caso espero que este texto te ayude a abrirte a las experiencias de otras personas que pueden no haber sido tan afortunadas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y si es tu caso que has notado que la meditación te sienta mal y te encuentras desorientado, espero que esta lectura te sirva de primer paso para que puedas volver a caminar en la dirección adecuada lo antes posible.</p>
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		<title>Reflexión sobre los alimentos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Mono Yoga]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 15 Jun 2020 04:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Budismo]]></category>
		<category><![CDATA[Meditación]]></category>
		<category><![CDATA[alimentación]]></category>
		<category><![CDATA[budismo]]></category>
		<category><![CDATA[meditación]]></category>
		<category><![CDATA[mindfulness]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En varios centros de Tailandia donde he meditado, es costumbre recitar una reflexión sobre los alimentos que se van a tomar. Es una adaptación de la reflexión que deben hacer los monjes a la hora de hacer uso de la comida que les es donada cada día. La traducción al castellano de la fórmula usada</p>
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<p class="wp-block-paragraph">En varios centros de Tailandia <a href="https://monoyoga.es/sobre-mi/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">donde he meditado</a>, es costumbre recitar una reflexión sobre los alimentos que se van a tomar. Es una adaptación de la reflexión que deben hacer los monjes a la hora de hacer uso de la comida que les es donada cada día. La traducción al castellano de la fórmula usada en dichos centros me ha quedado así:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Con sabia consideración tomo esta comida,</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>no para distraer mi mente,</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>ni para embriagarme.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>No para engrandecer mi cuerpo,</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>ni para embellecerme.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Solo para nutrirme,</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>seguir con vida y con salud;</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>para alimentar la vida espiritual.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>De esta forma, dejo ir las sensaciones desagradables</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>sin provocar otras nuevas.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Así, el proceso de la vida continúa,</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>libre de culpa, en paz.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">En un retiro es muy fácil hacer una pausa, teniendo tu plato de comida ya listo, para hacer esta reflexión sobre los alimentos antes de comer, porque todo el mundo hace la pausa y se recitan esas frases en grupo. En casa, sin embargo, es muy probable que la impulsividad que solemos acarrear nos invite a no hacer ninguna pausa, sino a comer con el mismo ritmo frenético y la poca conciencia de lo que estamos haciendo con los que realizamos casi todas las actividades en nuestro día a día.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me parece muy interesante tomar verdaderamente un momento con la comida delante de nosotros y reflexionar sinceramente también en casa antes de empezar a comer. ¿Voy a comer esto porque lo necesito o para evadirme de mis emociones o pensamientos? ¿Es de alguna manera alguno de estos alimentos tóxico para mi mente o cuerpo? ¿Es realmente nutritiva y saludable esta comida? ¿Me alimento para resultar más atractivo o impresionar a los demás? ¿Me he servido y voy a comer lo justo para saciar mi hambre, o voy a terminar todo lo que haya en el plato aunque sienta que voy a reventar?</p>



<p class="wp-block-paragraph">En los retiros de meditación suele haber una especie de bufé en el que nos servimos la cantidad que consideramos adecuada, la calidad de la comida es buena, y el tipo de alimentos que nos ofrecen facilita la práctica de la meditación. En la mayoría de centros ofrecen dos comidas al día (desayuno y almuerzo), aunque es tradicional que los yoguis y monjes coman solo una vez por día. Resulta curioso observar los distintos comportamientos y actitudes de la gente a la hora de servirse, sobre todo cuando algún alimento en concreto, por ejemplo los dulces, están «contados».</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" width="1024" height="768" src="https://monoyoga.es/wp-content/uploads/2020/06/Reflexión-sobre-los-alimentos-Wat-Suan-Mokkh-1024x768.jpg" alt="Reflexión sobre los alimentos durante un retiro de meditación en Wat Suan Mokkh (Tailandia)" class="wp-image-1404" srcset="https://monoyoga.es/wp-content/uploads/2020/06/Reflexión-sobre-los-alimentos-Wat-Suan-Mokkh-200x150.jpg 200w, https://monoyoga.es/wp-content/uploads/2020/06/Reflexión-sobre-los-alimentos-Wat-Suan-Mokkh-300x225.jpg 300w, https://monoyoga.es/wp-content/uploads/2020/06/Reflexión-sobre-los-alimentos-Wat-Suan-Mokkh-400x300.jpg 400w, https://monoyoga.es/wp-content/uploads/2020/06/Reflexión-sobre-los-alimentos-Wat-Suan-Mokkh-600x450.jpg 600w, https://monoyoga.es/wp-content/uploads/2020/06/Reflexión-sobre-los-alimentos-Wat-Suan-Mokkh-768x576.jpg 768w, https://monoyoga.es/wp-content/uploads/2020/06/Reflexión-sobre-los-alimentos-Wat-Suan-Mokkh-800x600.jpg 800w, https://monoyoga.es/wp-content/uploads/2020/06/Reflexión-sobre-los-alimentos-Wat-Suan-Mokkh-1024x768.jpg 1024w, https://monoyoga.es/wp-content/uploads/2020/06/Reflexión-sobre-los-alimentos-Wat-Suan-Mokkh-1200x900.jpg 1200w, https://monoyoga.es/wp-content/uploads/2020/06/Reflexión-sobre-los-alimentos-Wat-Suan-Mokkh.jpg 1408w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption>Comida y tarjeta con la reflexión  que se recita en los retiros de <a rel="noreferrer noopener" href="https://www.suanmokkh-idh.org/" target="_blank">Suan Mokkh</a> y <a rel="noreferrer noopener" href="https://dipabhavan.weebly.com/" target="_blank">Dipabhavan</a></figcaption></figure></div>



<p class="wp-block-paragraph">Si prestamos atención a lo que comemos, podemos aprender mucho. Puede que descubramos que nuestro cuerpo literalmente nos pide ciertos tipos de alimentos, e incluso podremos diferenciar cuándo nos los pide porque los necesita para funcionar correctamente de cuando lo hace para tapar algún agujero emocional. Notaremos qué cosas digerimos mejor, y cuáles nos producen <em>sensaciones desagradables</em> como menciona el texto de arriba, ya sean de pesadez, somnolencia, acidez, etc. A lo mejor llegamos a observar incluso cómo distintos alimentos promueven distintos estados mentales y emocionales en nosotros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Os aconsejo que toméis un momento para reflexionar antes de cada comida, para ser conscientes de vuestros hábitos actuales, y para tomar conciencia de qué tipo de vida estáis, literalmente, alimentando.</p>
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