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	<description>El arte de moverse hacia la quietud</description>
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		<title>Caramelos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Mono Yoga]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 18 Sep 2019 20:41:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>
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<p class="wp-block-paragraph">Los caramelos que han acompañado mis clases de yoga durante los últimos años cumplen varias funciones. Sirven para que, a quien no le haya gustado la clase, pueda irse a casa con buen sabor de boca a pesar de todo. También son una manera de poder recompensarnos por nuestro esfuerzo y ayudarnos a establecer el hábito de practicar (a nuestro cerebro le encantan las recompensas dulces). Y pueden formar parte de un ritual; como referencia para cerrar el proceso de la clase con conciencia, haciéndonos visitar el centro del círculo de esterillas e invitarnos a observar qué necesitamos llevarnos y <a href="https://monoyoga.es/generosidad/" target="_blank" rel="noreferrer noopener" aria-label="qué sentimos dar en ese momento (abre en una nueva pestaña)">qué sentimos dar en ese momento</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En los ya pocos días que restan de clases en el templo, además de los <a href="https://monoyoga.es/reflexiones/bote-la-caja-caramelos/" target="_blank" rel="noreferrer noopener" aria-label="caramelos de la caja de madera (abre en una nueva pestaña)">caramelos de la caja de madera</a> habrá más caramelos en botes de cristal. Os invito a que os llevéis un bote (o dos, no os cortéis) a casa. Los caramelos de ese bote pueden ser la recompensa cuando practiquéis a solas, para no perder la rutina. También pueden servir de recordatorio para practicar simplemente estando ahí; que cuando lo veamos surja el impulso de desenrollar la esterilla.  </p>



<p class="wp-block-paragraph">Por último, aunque no menos importante, sirven para compartir. Esa ha sido la intención que ha dado fuerza a mis clases de yoga durante estos años. Se pueden compartir los caramelos en sí mismos, con familiares o compañeros de trabajo. Pero lo que seguro compartiréis y habéis estado compartiendo de manera continua y posiblemente sin daros cuenta, son los frutos de <a rel="noreferrer noopener" aria-label="vuestra práctica (abre en una nueva pestaña)" href="https://monoyoga.es/meditacion-2/vuestra-practica/" target="_blank">vuestra práctica</a>. Eso es algo que, inevitablemente, habéis estado dando a todas las personas de vuestro alrededor. Y, a lo mejor, en un futuro, también compartís vuestra práctica dando clases. Puede que de manera esporádica a un par de amigos, o de forma organizada como profesores «oficiales» de yoga. Y os daréis cuenta de que la parte más importante de vuestra práctica ya no son los saludos al sol, ni <em>trikonasana</em>, ni siquiera el sentaros en <a href="https://monoyoga.es/meditacion/" target="_blank" rel="noreferrer noopener" aria-label="meditación (abre en una nueva pestaña)">meditación</a>; sino que uno de los pilares más importantes del yoga es, simplemente, compartir.  </p>
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