Yoga en el Templo de Debod

La primavera de 2014 fue la primera que me vio dando clases de yoga en el Templo de Debod todas las tardes de domingo a jueves. La de 2019 siento que será la última que me verá dando clases en ese mismo lugar, esos mismos días. Por eso esta temporada mi compartir va dirigido a que ya no me necesitéis. A que el próximo otoño, cuando estéis en casa y queráis hacer yoga no penséis que no sabéis hacerlo, que no es posible sin pagar una clase en un estudio o sin engancharos al móvil o a la tablet para mirar un video en Youtube. A que la próxima primavera podáis bajar a solas al parque y seáis capaces de hacer vuestro propio yoga, y sentir satisfacción al terminar.

Así que este año habrá más ejercicios didácticos, más continuidad en la forma de las clases y, sobre todo, mucha más autonomía. Cada clase irá incorporando algún concepto, principio o técnica, y revisando otros ya vistos o construyendo sobre ellos. Mi idea inicial es que al cabo de un ciclo (calculo que de unas 3 semanas) no me necesitéis para hacer una clase. Una vez concluido un ciclo cambiaremos la forma de las clases, pero aplicaremos los mismos principios y seguiremos aprendiendo cosas nuevas. Los primeros días de cada ciclo seguramente las clases sean menos fluidas debido a las explicaciones, y el último espero tener que dar solo una instrucción durante la clase 🙂

¿Cuándo son las clases?

La temporada de clases comienza después de San Isidro y termina el primer domingo de octubre con los siguientes horarios:

Lunes, martes, miércoles, jueves y domingos a las 19:30. Las clases duran una hora y media.

¿Qué tipo de yoga hacéis?

Pues el mío. No sigo un linaje, escuela o estilo en concreto, e incluyo ejercicios de otras disciplinas si me parecen útiles. Trabajo más con principios que con formas, y más con las sensaciones que con la geometría.

¿Dónde son las clases exactamente?

Según miras al Templo de Debod de frente, estamos en el último tramo de cesped si caminas por el lado derecho del templo. A la altura de la fuente y cerca de una zona con columpios. Aquí tienes el enlace a Google Maps y unas fotos para orientarte:

Desde las escaleras grandes que suben de Ferraz:

Yoga Madrid - Templo de Debod

Desde la fuente que hay detrás del Templo:

Yoga en Madrid - Templo de DebodDesde el cesped hacia el Templo:

Yoga Templo de Debod 2015

Yoga en el Templo de Debod 2015

Aquí tenéis un plano por si no os carga Google Maps:

Yoga en el Templo de Debod

¿Qué tengo que llevar?

Va según las preferencias de cada persona. Mis recomendaciones:

  • Ropa cómoda que te deje mover libremente, no apriete demasiado y mantenga tu cuerpo razonablemente cubierto.
  • Una esterilla de yoga 
  • Cualquier complemento que necesites para poder sentarte en el suelo con la espalda cómodamente erguida. Por ejemplo un bloque, una manta gruesa o un cojín/zafú para elevar las caderas.
  • Aunque haga calor y pegue el sol de camino a clase, es buena idea tener algo para abrigarte durante la relajación; estamos a la sombra, se nos queda frío el sudor y la temperatura corporal baja al relajarnos.
  • Tiempo: sed puntuales. Si por cualquier motivo llegas más tarde (cosas de la vida), perturba lo mínimo posible tanto al depositar tus cosas en el centro como al colocar tu esterilla. Tómate un minuto para conectar con tu respiración y con el lugar. Calienta si lo necesitas y únete a la dinámica de la clase.
  • Tu cinturón de yoga si sueles usar uno y te hace la práctica más agradable.

Durante la clase de yoga

  • Recomiendo dejar mochilas, bolsos y demás dentro del círculo de esterillas. Sobre todo no dejes nada de valor detrás de ti, ya que alguien puede pasar y llevárselo sin que nos demos cuenta.
  • No te pongas muy lejos del centro del círculo (las mochilas), sobre todo si eres de los primeros en llegar y formas parte del círculo interior, ya que el resto se van a colocar en relación a  ti. Es mejor hacer varios anillos que tener un círculo muy grande, ya que cuanto más alejados estemos peor se van a escuchar las instrucciones.
  • Lo ideal es contrapear las esterillas, o al menos intenta colocarte respecto a la gente que te rodea de manera que, al estar de pie en la parte delantera de la esterilla, tengas espacio para estirar los brazos hacia los lados y no chocar con nadie que hiciera lo mismo.
  • Apaga el móvil o ponlo en silencio. Y, por favor, evita usarlo durante la clase.
  • Intenta seguir las instrucciones verbales. La misma sensación en dos personas puede expresarse físicamente de manera muy diferente, y fijarte solo en la apariencia puede resultar engañoso.
  • Escucha a tu cuerpo. En algunas posturas doy varias opciones o guío paso a paso hacia una mayor complejidad. Tómate tu tiempo. Explorar nuevas posturas, pasar más tiempo en la versión más simple, repetir dos veces la misma versión de la postura o salir de una postura antes de que yo lo indique y descansar; todas esas opciones son igual de válidas.
  • Ante la duda, consulta con tu respiración. Si has empezado a respirar por la boca o a restringir/contener la respiración, seguramente lo que estás haciendo ya no sea yoga. Permanece en la versión de las posturas que te permita respirar y que cada parte de la respiración (inhalación, exhalación y apnea) se sienta diferente en tu cuerpo y las zonas que estás estirando. Si el estiramiento es muy intenso, duele y no cambia la sensación que produce dependiendo de si estás cogiendo o soltando aire, es que has ido demasiado lejos. Reduce un poco la intensidad de la postura y observa como se reduce la tensión cuando exhalas.

Al terminar la clase

En el centro del círculo de esterillas, entre las mochilas, dejo al final de la clase una caja con caramelos y un bote, los cuales nos permiten hacer el último ejercicio de la clase de yoga; practicar el dar y el recibir. Para el recibir coge los caramelos que quieras. Para el dar usa el bote. No hay una cantidad sugerida, ya que eso condicionaría el acto de dar. Casi nunca menciono el bote al finalizar la clase por el mismo motivo.

Por favor, no abras el bote para coger cambio; puedes elegir dar el próximo día por la clase que acabas de recibir, llevarte la clase gratis, o dar en ese momento por las clases a las que piensas asistir en el futuro. En cualquier caso te sugiero que te tomes un momento y hagas un ejercicio de honestidad contigo mismo. Si quieres dejar algo que no cabe por la ranura del bote, puedes ponerlo en la tapa de la caja o debajo de ella si no quieres que se vea mucho. No se está obligado a dar y nadie te va a decir nada al respecto hagas lo que hagas.

También dejo tarjetas por si quieres llevarte mi contacto, repartirlas entre tus conocidos o dárselas a quien le pueda interesar. Tengo muchas tarjetas, coje todas las que quieras siempre que les vayas a dar buen uso.

Nunca he hecho yoga antes, ¿puedo asistir?

La respuesta es sí 🙂 No se requiere experiencia ni flexibilidad para venir a las clases.

Tengo X lesión o problema de salud, ¿puedo hacer yoga?

Pregunta a tu médico o especialista qué gestos o actividades concretas puedes realizar y cuales deberías evitar para responder a esa pregunta y saber como gestionarte si al final vienes.

Estoy embarazada, ¿puedo asistir?

No tengo formación en yoga para el embarazo ni puedo prestar atención individualizada dado el gran número de personas que asisten. Si tienes que preguntar, mi recomendación es que busques otra clase que cubra tus necesidades.

Parece que va a llover, ¿habrá clase de yoga en el Templo hoy?

Decídelo tú. Yo haré el esfuerzo por ir siempre, incluso aunque pinte mal y al final diluvie y me cobije debajo de un árbol. Si vas y el tiempo no permite practicar, disfruta de la lluvía, felicítate por tu disciplina, por mantener el hábito de dedicarte un tiempo a ti misma y desconectar/reconectar, por haber salido de casa a respirar aire fresco y a caminar. Y si yo no estoy y el tiempo lo permite, haz tu propia práctica. Seguro que sabes más de lo que crees 😉

Después del verano, ¿dónde serán las clases?

En octubre dejaré de vivir en Madrid, así que no habrá clases regulares. Pero vendré a dar talleres y sobre todo os invitaré a practicar yoga y a meditar lejos de la gran ciudad.