Me llamo Niki (en realidad es Nicanor, pero no se dirige a mí por ese nombre ni mi madre cuando está cabreada) y llevo dando clases de yoga en Madrid desde otoño de 2013, ciudad que había abandonado tres años antes para irme a vivir a Asia. Durante esos tres años me adentré en el mundo del yoga de la mano de Neil Jefferson y Gaelen Hanson en Chiang Mai (Tailandia), donde además pude experimentar multitud de estilos de yoga gracias a la comunidad de profesores internacionales que existe allí. Fue en esa época y en ese país cuando me inicié también en la meditación, con un retiro de silencio en Wat Suan Mokkh. Antes de volver a Madrid, realicé una formación de profesor de yoga con Surinder Singh en Rishikesh (India).

Mi práctica de yoga no sigue un estilo en concreto, sino que bebe de diversas fuentes y se forma en torno a lo que siento que me sirve y es útil de cada una de ellas. Actualmente sigo formándome en yoga con Leo Peppas, explorando un enfoque más somático de la práctica.

Por otro lado, mi práctica de meditación sí que está ligada a un tradición, concretamente al budismo Theravada, basada en lo que he vivido y experimentado en mis años de estancia en el sudeste asiático. Además de volver en repetidas ocasiones a Suan Mokkh, he realizado retiros y/o estancias largas en Dipabhāvan (Tailandia), Pa-Auk (Birmania) y Amaravati (Inglaterra).

El sistema económico de mis clases se basa en la generosidad (dana), inspirado por mis primeros profesores de yoga y por los lugares donde he aprendido y practicado meditación. Literalmente, vivo de la generosidad de mis alumnos, ya que todos mis ingresos provienen de las clases y talleres que imparto sin que yo les ponga un precio o exija una cantidad a nadie para participar.

Entiendo las clases de yoga como un espacio para relacionarnos con nuestro cuerpo, comprender su funcionamiento y sentirnos mejor en él. La meditación como una herramienta para aprender a vivir de otra forma; de la forma que seguramente ya intuimos que es la adecuada pero que todavía no hemos llegado a saber poner en práctica. Eso mismo es lo que intento aportar a los alumnos que asisten a mis clases.