Tras medio año dando clases de yoga totalmente gratis, en primavera decidí cambiar el módelo económico y que pasaran a ser  lo que definí como precio libre (y hoy en día llamo generosidad). Cuando eran gratis había personas que me ofrecían dinero; no les parecía justo o normal que no hubiera que pagar nada. Ahora que el precio es libre, es decir, que cada uno elige sin ser condicionado el precio de la clase, hay algunos que piensan que son gratis y otros que no quieren ser libres, sino que me preguntan para que les indique cual es la cantidad adecuada a pagar. Hace unos días le pedí a Nico, otro profesor de yoga que sigue el mismo sistema de pago en sus clases de Yogaconmigo, que escribiera un texto sobre esa cualidad peculiar de las clases que ofrecemos, y hoy os traigo sus palabras:

“Cuando preguntáis el coste de una clase de yoga….La respuesta es “La Voluntad“. En este momento comienza tu práctica…
Tu práctica de yoga no arranca con un pranayama o un saludo al sol….comienza cada vez que expresas esa voluntad, la que te permite salir de casa y llegar a sentar el culo sobre la esterilla. Este es tu único compromiso:

Tú y tu amor propio.

El gesto de unión con tu amor propio se renueva a lo largo de toda la práctica …y cuando ella termina, una vez más, pero de forma diferente, tienes que expresar esa voluntad.

Hay quien aporta 5€, algunas personas 3€ o menos, otras dejan una mermelada casera, un pastel para compartir, y también hay personas que no consiguen aportar nada en moneda o en materia, solo su presencia y ejemplo (gesto que no tiene precio pero sí valor). Aún así, todas las personas que han compartido la práctica deben acercarse a la cajita de madera y enfrentarse con su propia voluntad para poderla expresar.

Generosidad

El verdadero éxito es sentir que tienes derecho a coger un caramelo aunque no dejes nada material. Sentirlo desde el corazón. Este es el momento donde tu voluntad se expresa de forma llena y contundente.

El Universo sabe perfectamente que los alquileres de sala, la electricidad, la tarima se pagan con dinero… pero el día que no tengas ni un duro, ni una mermelada, ni nada de nada Él no te pide renunciar a tu practica de yoga, ni que vayas sin pagar sintiéndote culpable. Al contrario, te pide que vayas, que te comas un buen caramelo y que lo disfrutes.”