About Mono Yoga

This author has not yet filled in any details.
So far Mono Yoga has created 51 blog entries.

Nosoloyoga en Madrid: Esferokinesis

Esferokinesis es la incorporación de principios anatómicos, fisiológicos y de desarrollo evolutivo al  trabajo con esferas de distintos tamaños. La inestabilidad que provee el balón permite  clarificar la comprensión de estos principios y brinda nuevas posibilidades y mayores recursos para la reorganización de la unidad cuerpo-mente.

En su web, Maruma Rodríguez nos cuenta que en Esferokinesis “aprovechamos al máximo la inestabilidad de la pelota para estimular los sentidos, desarrollar destreza y equilibrio, aumentar el registro porpioceptivo, y para divertirnos mientras nos movemos”. La segunda parte de esa descripción la podría aplicar también al yoga, pero en muchos lugares se dan por hechas y resulta que ya no están presentes. Se desarrollan la fuerza y/o la flexibilidad pasiva para compensar la falta de destreza y equilibrio, y muchas veces la alegría la otorga un canon estético; la imagen que tenemos de cómo debe ser una postura, y dejamos de disfrutar en el proceso, peleándonos con nuestro cuerpo al haberse convertido este en un obstáculo para alcanzar nuestra meta.

En Esferokinesis, la columna puede descansar y estirarse profundamente de un modo placentero e intenso aobre la pelota, ligamentos, fascias y órganos se benefician y colaboran para devolver flexibilidad a las articulaciones de la columna y tórax, y así mejorar la elasticidad muscular. La propuesta es encontrar la estabilidad que proveen al esqueleto, ligamentos y musculatura profunda, para liberar a los músculos más grandes y ampliar los rangos de movimiento.

Cuando hablamos de asana se traduce como “postura cómoda y sin esfuerzo “. Unir Esferokinesis y Yoga nos permite aumentar las posibilidades de estiramiento y profundizar la percepción del sostén interno, logrando mantener las posturas por más tiempo con menos esfuerzo y una mejor distribución de la energía.

El flujo de energía que circula por los órganos se expresa en la estructura músculo-esquelética y viceversa. Percibir el soporte interno de cada órgano nos permite encontrar una alternativa diferente de sostén.

Si quieres probar un método amable para aprender a sentir el cuerpo, a moverte relacionándote con la gravedad y el espacio a la vez que desarrollas tu sensibilidad (¿el yoga no debería ser esto?), la Esferokinesis puede ser una buena opción. Porque a la hora de hablar de movimiento, no todo es yoga, y en Madrid hay otras propuestas interesantes y complementarias.


Maruma Rodríguez es artista e investigadora del movimiento.Educadora Corporal Somática y Educadora del Desarrollo Infantil egresada por The School for Body Mind Centering. Profesora de Esferokinesis y Pilates.  Docente universitaria de anatomía para el movimiento y conciencia corporal

La paz dentro de ti

Imagina una peonza. Estar en calma es como una peonza en perfecto equilibrio, girando tan rápido que parece inmóvil. Tiene esa apariencia no porque no se esté moviendo, sino porque se mueve a máxima velocidad.

Calma no es la ausencia o negación de energía, vida o movimiento. La calma es dinámica. Es movimiento sin conflicto, vida en armonía consigo misma, destreza en acción. La calma se puede experimentar cuando hay una participación total, desinhibida y sin oposición en el momento en el que te encuentras, cuando estás presente de todo corazón en lo que estás haciendo.

Sin embargo, para la mayoría de nosotros, la mayor parte del tiempo nuestra vida no se parece a una peonza en perfecto equilibrio, girando tan rápido que parece inmóvil. Nuestras vidas parecen más una peonza girando de forma caótica, errática, aleatoria. Sabemos que estamos vivos porque al menos todavía seguimos girando, pero no estamos perfectamente centrados, y tampoco giramos ni de lejos a máxima velocidad. No tenemos tanta energía como nos gustaría, no experimentamos tanta vitalidad como podríamos, y tampoco sentimos la paz de la calma o el disfrute de ser.

Peonza

La calma, por lo tanto, es un estado superior de energía al que no estamos acostumbrados. Y no estamos acostumbrados porque raramente hacemos las cosas de forma sincera e incondicional, de todo corazón. Cuando no haces las cosas de corazón, cuando preferirías estar en un lugar diferente del que estás, hay partes de ti que se cierran y dejan de participar. La circulación de tu energía se vuelve restringida, y la fuerza vital creativa no puede fluir a través de ti sin impedimento. Tu flujo de energía, la cantidad de fuerza vital que discurre a través de ti comienza a disminuir. La fuente de energía no disminuye, pero la que fluye por ti sí que lo hace. Esto nos lleva a enfermar, a sufrir, a sentirnos sin energía, sin vitalidad, carentes de entusiasmo, deprimidos, frustrados, infelices.

Sin embargo, cuando hacemos algo de todo corazón, cuando estás donde quieres estar y participas plenamente en el momento en el que estás (a veces de forma entusiasta, otras de forma más moderada) experimentarás una nueva sensación de vitalidad, una explosión de energía, un vigor renovado. Esto no sucede porque haya realmente un aumento de energía, sino porque ya no la estás restringiendo tanto. Ahora fluye mejor. Hay menos conflicto, menos fricción, menos no querer estar donde estás, y por lo tanto, para ti, la sensación es de mayor energía.

Esto ocurre cuando no intentas girar en sentidos opuestos al mismo tiempo. Giramos en sentidos opuestos cuando obramos a favor de deseos contradictorios, cuando tenemos un conflicto con lo que estamos haciendo, cuando no lo hacemos de todo corazón. Seguramente esto nos pase la mayor parte del tiempo. La calma sucede cuando tu interior se relaja y estás en armonía contigo mismo.

Esta es la clave: cuando te puedes experimentar a ti mismo en calma, cuando puedes brindar tu completa atención a experimentar la verdad sobre ti, experimentarás también la paz dinámica, tranquila y armoniosa que ofrece la energía vital cuando es abundante y está perfectamente centrada. […] Cuando sientes esta paz dentro de ti, se producirá de manera espontánea una transformación en la manera en que piensas sobre ti mismo y en la forma en la que ves el mundo. Nada te volverá a parecer lo mismo.

El yoga es una forma de movernos hacia la calma para experimentar la verdad sobre quiénes somos. Es también una manera de aprender a estar centrados en la acción de forma que tenemos siempre la más clara perspectiva de lo que está sucediendo y, consecuentemente, podemos obrar de la manera más adecuada. Por supuesto que el yoga no es la única manera de conseguir esto, pero es una manera excelente de hacerlo. Es un antiguo proceso diseñado para ayudar a destapar y descubrir tu verdadera naturaleza para que puedas vivir tu vida con esta nueva conciencia.

Taking Root to Fly: Embodied anatomy intensive with Leo Peppas in Madrid

For millennia yoga was inspired by a deep respect for nature. Through our traditions and our modern lifestyles, we can lose our connection to this original spirit of yoga. Any movement practice can potentially become only about the body – yet to understand the body, in each moment, it helps if we do not exclude our relationship with the world.

We have a long history of trying to master and control nature, this can appear in the way we approach movement. So we will explore how connecting to nature, provides the very support we need to let go of the need to control.

If we look again with curiosity and listen, we can re-connect to something beyond our conditioning, this helps update our fixed ways of seeing the world. This process is at the core of what movement can offer us; a connection to what is most essentially human about our existence, and how to evolve our understanding. This is a tangible connection that also relates to the physical, mental and emotional support we get through core support.

Our core is an expression of the way we meet the world.

In this intensive;

– You will explore how even before you begin a movement, your tendency to relate more to ground or space shapes your body, your breath and every move you make. Even your choices, particularly under stress, can be influenced by where you get support. This also means finding out whether your preference of orientation is more to ground or space. So by exploring both options, you can find more support and increase your choices. You can become aware of how you might tend to lose support in challenging situations, and how to find it again.
In a sense, we are also always working with qualities of presence.

Workshop Leo Peppas Madrid 2017

This is not a workshop about arm-balances, but will help you with them.

– You will explore effective ways to support your movement, the clarity of your expressivity and voice.
When the process of movement begins and when we do for example asana, there can sometimes be a tendency to focus either on technique, on moving the body in a certain way, or even primarily on the shape we make. When we do this, we address the body too late. By first addressing the way you orient in the world, you can have a far greater impact, not only on the way you move, but also on every posture. And this is crucial, because your relationship to the world activates your postural support and therefore the coordination of stability and mobility – something you can’t directly control, but that simply ‘happens’.

– On Saturday you will become familiar with all the references for working that you will need, so that means experiencing how perception affects your posture and movement. It will also enable you to see movement quality more clearly in others. This understanding is a basic ground for all movement practice – so even before your first posture or movement, there is a huge opportunity to effect what’s to follow.

– On Sunday you will be applying this understanding and break it down again to its most important elements. You will also experience how this applies to everyday life in things like posture, walking and breathing – One of the most enabling and valuable tools, particularly for sustainability, is to understand how to connect what you do on the mat and asanas to everyday life.

When your practice is relevant to your life, it nourishes and supports you, then your connection to your own inner knowing and intelligence strengthens. Particularly in challenging situations and postures – the way you relate to Ground and Space can help you observe how the root of what is often most limiting, your habits, can be addressed.

In this intensive you may well discover more freedom of choice, and options that were not evident before – it may well be an introduction to a whole new world.

The specifics will depend on the group and Leo takes a lot of freedom to adapt to this. You will work with practical exercises that will inform the way you do every posture, which can also act as a way for you to prepare for your practice and that will empower you meeting the challenges of everyday life. So expect to come away with many new skills, a strengthened capacity to activate support and an understanding that will deepen your practice and the way it connects to your life.
Practitioners of all yoga levels are welcome, this intensive is particularly valuable for teachers. Dancers and practitioners from other related fields such as Pilates, Alexander, Feldenkrais, Mindfulness and Coaching will find this intensive of great value too. It is also a theme that provides great support and clarity for any psychological work.

BIO
Leo Peppas started as an Iyengar Yoga teacher, over the last 30 years he has integrated an understanding of body awareness and movement principles into his teaching and developed a comprehensive approach. His belief that yoga can present a clear link to the path of self discovery and provide a support in everyday life, is core to his teaching method.

“Everything I teach on the mat relates to everyday life”.

Leo is a qualified movement therapist (Body Mind Centering) and Psychosynthesis therapist. He studied Rolfing Movement extensively with Huber Godard and continues to evolve his understanding.

“Leo offers a depth and breadth of experience rare in Yoga teachers today. His commitment to honouring the spirit of Yoga while integrating contemporary knowledge in the field of Somatics makes for potent instruction. Yoga students interested in engaging in authentic practice and study have a precious opportunity in this gifted teacher.”
-Donna Farhi, author of “Yoga Mind, Body & Spirit” and “Bringing Yoga to Life.”
“For me it is the way to meet the world with less effort. And as a teacher it is the way to be authentic for my students.”
-Viktoria Kocsis, yoga teacher, Hungary

“His knowledge in the field and his unique way of teaching make him one of the best teachers to work with and to explore a new approach to yoga and embodied anatomy.”
-Laura Anzuoni, yoga teacher, Italy

“His teaching made a profound shift in my yoga experience. His understanding of yoga is different than of any other teachers I met and studied with and is definitely a gain for any yoga practitioner.”
-Ludmilla Baars, yoga teacher, Slovakia

“Under his guidance and support, students are able to discover tools that can profoundly transform the way in which they practice and teach.”
-Ageliniki Antonopoulou, yoga teacher, Greece

If you are unfamiliar with Leo’s work, check out his album of images about embodied anatomy: www.facebook.com/media/set/?set=a.667912716557962.1073741831.504756839540218&type=3

Please note: This intensive is not suitable for pregnant women in the final trimester. If you are pregnant, please notify the organiser.

Dates: 4 / 5 November (Saturday & Sunday) 10.00-17.00 (total 12 hours teaching)

Venue: Madrid location to be announced
Booking: Nicanor Fuentetaja
niki@monoyoga.es
Price: €175
Early bird discount €150 (paid in full before 5 September, 2017)
A non-refundable €75 deposit is required to reserve your spot.
Refund policy:
– No refund for cancellation less than 7 days before the event.
– For cancellations at least seven days prior, we charge an administrative 10% fee of the total amount, and the deposit is not refunded.

Un lago tranquilo

Sentirse insatisfecho no es algo malo. No es insano. La insatisfacción es un síntoma del deseo de libertad de nuestro corazón.

Cuando nos sentimos insatisfechos, en lugar de decir “¡Argh, esto es horrible!”, simplemente date cuenta de que en ese momento somos conscientes de nuestras limitaciones. La insatisfacción es una señal de que hemos llegado al límite de lo que podemos tolerar, nos hemos topado con un muro, y algo dentro de nosotros no quiere ir más allá de ese límite, de ese muro. Pero tenemos una elección: podemos engrosar ese muro (o construir otro) distrayéndonos, o podemos dejar ir, y al dejar ir el muro se desvanece. Cuanto más dejamos ir, más vamos talando el tronco de nuestro “yo”, del ego con el que tenemos que vivir. Dejar ir en este contexto no es solamente un sinónimo de liberación y dicha, sino que es algo muy práctico. Cada vez que dejamos ir, nos estamos liberando a nosotros mismos. 

Buda no dijo que no tuviéramos que tener ningún deseo. Él reconoció que vivimos en un mundo de energía inquieta, de anhelo, de descontento, y nos dio unas enseñanzas que nos permiten investigar la realidad de este mundo. Enseñó un camino de investigación, pero no podemos hacer uso de esa habilidad para investigar el reino de nuestra mente y nuestro cuerpo de forma minuciosa y exhaustiva a menos que hayamos cultivado previamente una cierta cantidad de paz, de sosiego.

La mente es frecuentemente comparada con un lago o estanque. Si las aguas del lago están constantemente agitadas, revueltas, es difícil llegar a ver el fondo. Solo podemos ver el fondo del lago cuando el agua se ha calmado y está quieta. Al igual que un lago, nuestra mente puede estar también agitada, revuelta, o calmada, quieta.

Un lago tranquilo

Una de las condiciones para ser capaces de investigar la naturaleza de nuestra mente es la capacidad de encontrar quietud. Este es el primer paso en la meditación, aprender a sosegarnos. A menos que hagamos esto, estaremos siempre en un estado de inquietud y preocupación. Hasta que no tengamos una cierta cantidad de quietud interior, seremos incapaces de ver con claridad la naturaleza cambiante de nuestras emociones, pensamientos y hábitos, y la manera en que estos nos influyen a nosotros mismos o afectan a otras personas.

Para empezar a meditar, calmamos la mente simplemente concentrándonos, dirigiendo nuestra atención hacia un objeto que sea tranquilizador. Por ejemplo, podemos meditar en la respiración. No necesitamos concentrarnos demasiado intensamente en ella, lo suficiente para notar el ritmo natural de la respiración. Observar la respiración no nos cuesta dinero, y es algo que está siempre disponible, por lo que no tenemos excusa para no aprender a tranquilizar nuestra mente.

Recuerda, no hay claridad mental mientras exista agitación y turbulencia. No seremos capaces de llegar al punto de profunda percepción donde la mente es realmente transformada si tenemos una sensación constante de agitación.

Eso no significa que siempre vayamos a tener éxito cuando intentemos calmar nuestra mente. No significa que nuestros hábitos nunca nos vayan a dominar y a llevarnos de vuelta a nuestra antigua rutina. Pero siempre tendremos una enseñanza, un método, que nos ayudará a salirnos de esa rutina. Con el tiempo, a medida que aumenta nuestra habilidad para ver de forma más clara y profunda, no necesitamos que se produzcan unas condiciones especiales, podremos hacerlo en cualquier circunstancia.

En medio de la situación más intolerable seremos capaces de encontrar quietud, el ojo de la tormenta.

 

Seeds of Dhamma

Ajahn Sundara

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Rencor, aversión, meditación.

En general creo que soy una persona de las que no acumula sentimientos negativos hacia otras. No es que me guste todo el mundo, ni mucho menos (más bien al contrario, me cuesta encontrar alguien con cuya compañía realmente disfrute), pero no suelo vivir con rencor o aversión. Y aunque esa sea la tónica general en mi vida, por supuesto no siempre es así. Desde que medito, hay dos momentos en mi vida que recuerdo donde sí que me invadían una y otra vez los pensamientos negativos hacia alguien.

En el primero de ellos, una persona con la que de vez en cuando me tocaba compartir espacio pero con la cual no tenía una relación personal me empezó a producir aversión. Incluso cuando no estábamos en el mismo lugar, se me venía a la mente y su pensamiento me provocaba sensaciones negativas. Me indignaba su comportamiento y sabía que no podía hacer mucho por evitarla.

En la tradición budista hay varias prácticas de meditación que se consideran más apropiadas para las personas que tienen tendencia a la aversión, o para superarla cuando esta es un obstáculo. Una de esas prácticas que goza de mayor popularidad hoy en día es mettā (loving kindness en inglés, “bondad amorosa” en español). Su significado literal¹ y práctico es “desear lo mejor para uno y para los demás”. La práctica de mettā no es algo que yo realice de forma regular, ni esporádica si de mi voluntad depende. Solo había practicado la bondad amorosa cuando me había sido indicado durante mi estancia en algún templo o retiro de meditación. Pero al no ver otra solución a mi problema, decidí probar y empezar a practicar metta hacia esa persona.² Sorprendentemente, y sin que yo esperara tal resultado, esa persona desapareció de mi vida. No recuerdo haberla visto en persona nunca más. Ni tampoco volver a pensar en ella de forma recurrente y negativa como antes.

loving kindness

En la segunda ocasión, la otra persona no me provocaba exactamente aversión, sino que sentía rencor hacia ella. Al contrario que la primera persona, era alguien con quien sí tenía una relación personal, pero con la que no compartía espacio, no la veía en persona. Recuerdo que cuando el rencor hizo mayor efecto en mí, yo estaba meditando en un templo bastante estricto. Era casi un retiro, pocas palabras y muchas horas de meditación con sesiones más largas que en la mayoría de los lugares. Con tan poco estímulo externo, el mundo interno toma más relevancia, y si el rencor gobierna ese mundo, las meditaciones se alejan mucho de la idea de paz y tranquilidad a la que normalmente las asociamos.

Una meditación tras otra era invadido por el rencor, conversando mentalmente conmigo mismo sobre esa persona, igual que conversaría con un amigo. Exponía mis sentimientos, me llenaba de razones para sentirme así, criticaba a la otra persona y me daba la razón a mí mismo, produciendo una sensación de “satisfacción” que solo hacía alimentar mi rencor. En esa ocasión no utilicé la práctica de mettā, sino que, manteniendo la respiración como objeto, llegó un punto en el que varias preguntas me vinieron a la mente: ¿cómo soluciono esta situación?, ¿qué quiero o necesito que haga esa persona para que yo me sienta bien ahora mismo, para dejar de tener rencor? Sopesándolo, mi relación con esa persona no podía volver al pasado. Tampoco veía la forma en que me pudiera compensar. ¿Me gustaría que le sucediera algo malo entonces? Ni se me pasaba por la cabeza, eso no me haría sentir mejor en absoluto.

Y al no encontrar solución empecé a aceptar. Acepté que yo ni nadie nos comportamos siempre de la mejor manera. Que si alguien se porta mal con otra persona siempre hay un motivo, y ese motivo no tiene porqué estar directamente relacionado con la persona que es víctima del acto. Me di cuenta de lo inútil que es vivir en el odio o en el rencor. Y me di cuenta de que tenía el poder de elegir dónde y cómo quería vivir.

¹ Bhante Henepola Gunaratana, Más allá del mindfulness, Editorial Kairós, pág. 59.
² La práctica de mettā conlleva un proceso que no describo en el artículo. No recomiendo a nadie practicar de forma directa y a las primeras de cambio la “bondad amorosa” hacia una persona con la que se tiene un conflicto, ya que puede ser muy contraproducente.

Desarrollando la sensibilidad: la ley de Weber-Fechner y su relación con el yoga

La Ley de Weber-Fechner debe su nombre a dos científicos que, en el siglo xix, describieron la relación entre la magnitud de un estímulo y la capacidad humana para percibir cambios en dicho estímulo. Aunque con el paso del tiempo la investigación ha demostrado que esa ley no es exactamente precisa en todos los casos, el principio permanece siendo cierto.

El descubrimiento que hizo Weber era que una persona puede, generalmente, notar la diferencia entre dos pesos si estos difieren en 1 o 2 partes de 30. Se entiende mucho más fácil con un ejemplo: si tienes los ojos tapados y sostienes un peso de 30 gramos en la palma de tu mano y yo añado algo que pese más de 1 o 2 gramos, serás capaz de notar la diferencia. Pero si lo que agrego pesa menos de 1 o 2 g, no notarás el cambio.

desarrollando sensibilidad yoga

El punto importante es que nuestra habilidad para notar la diferencia es relativa a la magnitud del estímulo, en este caso el peso. Para que quede claro: no significa que puedas percibir un cambio de un gramo. Si sostuvieras 300 g en tu mano entonces yo tendría que agregar al menos 10 o 20 g para que pudieras sentir la diferencia. En ese caso un incremento de 1 o 2 g sería imperceptible. Si sostuvieras 30 kg y te añadiera 1, 10 o incluso 100 g, no notarías nada, necesitaríamos añadir 1 o 2 kilos para que lo sintieras.

Weber también descubrió que la gente podía notar visualmente la diferencia entre la longitud de dos líneas si estas diferían en 1 parte de 100, independientemente de la longitud absoluta de las líneas. Por lo tanto, nuestra capacidad para notar cambios o diferencias depende del tamaño de lo que estemos intentando percibir.

Este concepto es de inmensa importancia en el proceso yóguico, y puede considerarse como el principio que guía la sistematización del yoga en los “ocho miembros”, según se describe en los Yoga Sutras. Es, posiblemente, el principio rector más importante que se ignora en la mayoría de los sitios hoy en día a la hora de enseñar y practicar yoga. Y es exactamente este concepto el que conduce a experimentar con claridad el sutil funcionamiento interno de la mente y el cuerpo, el que llevó a los sabios a sus descripciones de los nadis y chakras en la antigua India, o al sistema de meridianos en China. Sin este entendimiento, los ocho miembros del yoga pueden parecer prácticas separadas y complementarias, en lugar de un sistema claro para progresar de la percepción bruta a la percepción refinada, la que es capaz de sentir los más profundos niveles del complejo cuerpo-mente.

Repasemos cuáles son esos ocho miembros del yoga:

  1. Yama: no-violencia, veracidad (no mentir), no robar, abstinencia sexual (¡esta es controvertida!) y desapego. Básicamente: abstenerse de (o reducir gradualmente dependiendo de los objetivos o de la etapa en la que esté cada uno en su práctica) las actividades que tienden a perturbar la mente.
  2. Niyama: limpieza física y mental, completa satisfacción, disciplina, estudio y “rendirse a Dios” (también dejaré esta aparte por ahora). De nuevo, básicamente: hacer cosas que tiendan a contribuir a la paz mental.
  3. Asana: hacer que el cuerpo sea estable, la postura cómoda y dejar ir la tensión.
  4. Pranayama: permitir que el movimiento de la respiración se vuelva lento y suave, sentir la conexión entre todos los diferentes procesos respiratorios y las fluctuaciones mentales, descubrir gradualmente los más sutiles movimientos del cuerpo que tienen lugar “bajo las olas” de la respiración.
  5. Pratyahara: “retraimiento de los sentidos”, en el cual la atención ya no se implica con la información sensorial externa.
  6. Dharana: fijar repetidamente la atención en un objeto (concentración).
  7. Dhyana: mantener la atención fija en un objeto de forma ininterrumpida (absorción).
  8. Samadhi: absorción total de la mente en el objeto de concentración hasta el punto de que la sensación de uno mismo como sujeto se desvanece gradualmente para, eventualmente, desaparecer por completo.

Notemos que en los Yoga Sutras, un texto reconocido mayoritariamente como la descripción más exhaustiva y sistemática del proceso del yoga, ¡asana y pranayama se describen como métodos para reducir las fuertes sensaciones que perturban la mente! No hay mención alguna de espectaculares ejercicios gimnásticos, o de curar enfermedades, ni respiración de fuego o bhastrika; todo esto son ejercicios suplementarios, prácticas útiles pero no el verdadero funcionamiento del yoga propiamente dicho. ¿Por qué no? Porque no irán, ni podrán llevarnos, a las verdaderas profundidades de nuestro cuerpo-mente: solo reduciendo los estímulos fuertes podremos hacer que la mente sea suficientemente sensible para percibir los procesos fisiológicos más sutiles y sus conexiones con el aún más sutil funcionamiento de la mente.

La inestabilidad y el malestar físicos son sensaciones fuertes. El reducirlas nos permite sentir procesos más sutiles que tienen lugar dentro del cuerpo. Una vez los movimientos externos del cuerpo han cesado y la tensión física más bruta ha disminuido, los movimientos más amplios que tendrán lugar y que producirán las sensaciones más fuertes vendrán siempre de la respiración, y nos daremos cuenta rápidamente de la íntima conexión entre las fluctuaciones de la mente y los cambios en los movimientos y las sensaciones de la respiración. Suavizar y ralentizar los movimientos de la respiración permite gradualmente a la mente el volverse más sensible al mundo de los más pequeños movimientos internos que están sucediendo constantemente en el cuerpo, como el latir del corazón y el ritmo del flujo sanguíneo a través de las venas y arterias, y la atención a los espacios entre las respiraciones y los latidos del corazón revelará un mundo de procesos fisiológicos aún más pequeños que se producen a un nivel incluso más imperceptible: mundos de increíble profundidad y detalle llenos de rápidos y sucesivos microcambios en el tono dérmico y muscular, de abrir y cerrar pequeños capilares, todo ello sucediendo en respuesta al constante cambio del entorno externo según lo percibimos a través de los sentidos, del entorno interno percibido por el sentido interoceptivo, y del entorno mental a medida que diferentes pensamientos y grados de “apego-aversión” fluyen por la mente. Esta sensibilización respecto al infinito mundo del movimiento interior (los fisiólogos dicen que un humano adulto tiene aproximadamente 10 billones de células vivas) desarrolla de forma natural niveles de pratyahara cada vez mayores. Fijar la atención (dharana) en diferentes partes del cuerpo desarrolla en grado aún mayor la sensibilidad a los cambios internos y sus conexiones con los cambiantes estados mentales (ya que el acto de concentrar la atención incrementa el nivel de detalle que podemos percibir en el objeto mientras que, simultáneamente, inhibe la intrusión de otra información sensorial en nuestro campo de atención), e induce a niveles más profundos de pratyahara, a una respiración más refinada y sutil, y a la habilidad de notar y ajustar los más ínfimos cambios en la estabilidad y comodidad de la postura.

Enlace a la publicación original en ingles: http://ancestralmovement.com/wp-content/uploads/2011/11/Developing-sensitivity1.pdf