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Anatomía expresada: postura

Charles Sherrington, el famoso neurólogo y premio Nobel, dijo que la postura era la sombra del movimiento, porque sucede antes que este. Mi sombra crea un trasfondo para mí, de la misma manera que la postura lo hace para el movimiento. Por lo que si queremos trabajar con el movimiento, puede que tengamos que abordar primero su sombra.

La postura también se ve influenciada por la mirada. No todas las prácticas yóguicas son apropiadas para todo el mundo. Las variantes del drsti son un ejemplo, especialmente cuando se realizan sin la suficiente comprensión. Sugeriría que cuando pongamos en práctica cualquier técnica o la enseñáramos, nos hiciéramos esta pregunta: «cuando estoy practicando o enseñando esto, ¿experimento y comprendo cómo esto tiene relación con mi vida?». Lo que la ciencia de la percepción y la filosofía existencial nos han dicho es que la visión periférica es esencial para entender «dónde» estamos, algo que es importante para darnos cuenta de «quiénes» somos en cada momento. No tomemos ciegamente todas las prácticas yóguicas; busquemos incluir todo lo que se ha descubierto en Occidente para volver a examinar con mayor discernimiento dichas prácticas.

Nuestra cultura consumista está enganchada a la visión focal, de manera que cualquier práctica que la incentive debe ser bien entendida. A nivel físico, la visión focal exclusiva inhibe nuestro órgano del equilibrio, por lo que tiene nefastas consecuencias para nuestra postura. Lo que resulta útil es estimular la «inteligencia de la diferenciación», cuyo nivel ha disminuido casi a escala global en nuestros días. Lo cual implica dar la posibilidad a la gente de experimentar lo que significa un cambio en nuestra forma de mirar; cómo un cambio de perspectiva es esencial para no quedarnos enganchados, no perder la habilidad para encontrar el sentido apropiado.

Puedes encontrar el texto original en inglés, así como otras publicaciones sobre «embodied anatomy» en la página de Facebook de Leo Peppas.

febrero 25th, 2019|Tags: , , |

Anatomía expresada: los pies

Cuando nuestros pies pasan tanto tiempo cómodamente ocultos en zapatos y calcetines es fácil olvidar lo valiosos que son. Puede que sean la parte del cuerpo más alejada de la cabeza, pero son de vital importancia para esta. A pesar de lo extraño que pueda sonar, aun siendo evidentemente lógico, nuestros pies no evolucionaron para que los zapatos los dejaran «sordos».

Antes de esforzarnos duramente por arreglar un cuerpo, cuando en realidad a menudo no hay nada de malo en él, puede ser más útil comprobar cómo nos relacionamos con el mundo. Imagina el impacto que tendría en tus relaciones ir con los dedos tapando tus oídos la mayor parte del tiempo. Hablar sin escuchar. Imagínalo, ¿qué harían las otras personas? ¿Cómo puede tu cuerpo responder si no sabe dónde está?

Hay dos maneras de que tus pies, y por consiguiente tu cuerpo entero, puedan relacionarse con el entorno. Una es tocar el suelo, y la otra es ser tocados, recibir la impresión del suelo en nuestro cuerpo. A este segundo tipo lo llamamos «pies posturales». Es un área en la cual reside frecuentemente nuestra ceguera postural, debido a la percepción que se ha (mal)acostumbrado. En la mayoría de los entornos urbanos, con superficies homogeneizadas, no hay nada que estimule la curiosidad. Al contrario, queremos separarnos de ese contacto duro e implacable. Lo que sucede normalmente es que esa dura superficie crea demasiado feedback, de manera que sentimos en exceso nuestro cuerpo y todas las historias sin resolver que llevamos en él. Sin saber cómo gestionar esto, normalmente nos abstraemos de alguna manera, a menudo hacia la salvación ilusoria que nos proporciona nuestra cabeza. Cuando nos evadimos de ese contacto, de nuestra relación momento a momento con el suelo, las respuestas más comunes son colapsar, sobreestabilizar, o una combinación de ambas. ¿Cómo puede saber nuestro cuerpo cómo reaccionar si no recibe la información? Nuestra relación con el suelo es una parte fundamental de nuestro sistema para verificar lo que es real. Algo que necesitamos para saber lo que nos pertenece y lo que no, lo que es pasado, presente y futuro, e incluso para saber quiénes somos.

Responder repetidamente de forma inalterable ante esta básica manifestación de lo que es estar en relación puede tener repercusiones en todas nuestras relaciones. Por lo que no estamos hablando solo de equilibrio y del sistema postural, sino también de implicaciones en nuestra respiración, en el mecanismo de soporte del core, y en lo que nos sostiene durante las aventuras y desafíos de nuestra vida.

Busca oportunidades para permitir que el suelo bese tus pies, caminando descalzo, en un entorno que no sea demasiado desafiante al principio. Tomará tiempo y será necesaria cierta regularidad para que tenga efecto, pero será difícil que encuentres otro efecto más profundo.

¡Aprovecha tus pies y tu mente te lo agradecerá! Son tan valiosos como lo es nuestra relación con el mundo. Déjalos salir de los confines de tus zapatos y que den la bienvenida al mundo.

febrero 14th, 2019|Tags: , , |

No se necesita certificado. Tú puedes hacerlo

Aunque el siguiente texto se refiere al método Feldenkrais, creo que su mensaje tiene validez en otras prácticas consideradas como «movimiento consciente» o «consciencia a través del movimiento», entre ellas el yoga. No estoy de acuerdo íntegramente con el mensaje que transmite el texto, pero sí que estoy de acuerdo con bastantes cosas y me gustan las reflexiones a las que invita si lo aplicamos a la situación actual y a la historia de nuestra disciplina.

Hay un artículo en The New York Times sobre el método Feldenkrais titulado «Probando el Método Fledenkrais para el dolor crónico». Estoy seguro de que el artículo se convertirá en viral en la comunidad de Feldenkrais y provocará todo tipo de comentarios positivos. ¿Por qué no iba a ser así? Resulta agradable recibir validación de un tercero, y el artículo seguramente ayude a acercar este maravilloso trabajo a más personas.

Pero las cuestiones más importantes seguramente no sean abordadas. Expuesto de manera simple: no necesitas a nadie con formación en medicina o fisioterapia para involucrarte en el proceso de entrar en contacto con tus sensaciones y tu conciencia corporal. Y tampoco necesitas un «profesional acreditado en Feldenkrais».

Aprender sobre uno mismo y sobre el propio cuerpo y movimiento solo requiere de la habilidad y el deseo de entablar una conversación con el mundo, y el acceso a clases y transcripciones a un precio razonable. No son necesarias licencias ni credenciales. De hecho, las licencias y las credenciales pueden ser un obstáculo, ya que crean unos costes radicalmente mayores y por lo tanto limitan la capacidad de esta disciplina de alcanzar y ayudar a más personas. Y yendo aún más lejos, para aquellos que salivan ante la idea de la evidencia científica y la investigación, no hay evidencia de que un mayor nivel de formación conlleve mejores resultados. Lo que sí conlleva es un aumento en los ingresos de aquellos que organizan programas de formación y certificación.

Podría añadir mucho más sobre el tema, pero por ahora solamente seamos conscientes de que el Feldenkrais es una gran disciplina, y que puedes experimentar con ella tú mismo y para ti mismo.

Si has realizado o quieres hacer una formación larga en Feldenkrais, bien por ti. ¡Hazlo! Yo lo hice hace casi 30 años. Pero date cuenta de que las reglas sobre quién puede dar formación, lo que se puede enseñar y el cómo se enseña no fueron diseñadas para ayudar a expandir la práctica. No fueron diseñadas para abrirte a tu máximo potencial. Fueron diseñadas para proteger los intereses financieros de un pequeño número de personas, quienes tomaron el control de las marcas registradas por Moshe (Feldenkrais) cuando este falleció. Lo que sea que decidas hacer con Feldenkrais, hazlo por ti y por aquellas personas que son importantes para ti.

Publicación original en inglés: https://www.ryannagy.com/2017/neither-physical-therapists-guild-certified/

El mundo de las cinco de la mañana

Me gustaría comentar brevemente porqué nos reunimos a esta hora del día. Usamos la hora del alba porque es un muy buen momento para escuchar e investigar el Dhamma. Esta hora del día es cuando muchas flores se abren. Podríamos llamarla la hora de florecer. Igualmente, para nosotros es una hora en la que nuestras mentes están muy receptivas, muy abiertas, y por lo tanto son más capaces de escuchar y entender el Dhamma. De manera que elegimos esta hora del día aunque pueda ser difícil para algunos de vosotros, especialmente los que os gusta dormir hasta tarde. Os animamos a descubrir si es o no un momento especial del día para hacer uso de él, ya sea aquí en el templo o en vuestra casa.

El Buda se iluminó al amanecer y creemos que todos los grandes maestros religiosos han hecho un especial uso de este momento del día. Lo podemos llamar el mundo de las cinco de la mañana. Este mundo es un momento especial que os animamos a utilizar; no importa donde te encuentres, no importa con quien estés, aprende a beneficiarte del mundo de las cinco de la mañana.

Otra forma de hablar de este momento es decir que nuestras tazas de té todavía no están desbordadas. Esta es una metáfora que cogemos prestada de los practicantes zen. A esta hora del día nuestras tazas todavía no se han llenado, aún queda algo de espacio, queda sitio para verter algo dentro de ellas. Más avanzado el día nuestras tazas se llenan con todo tipo de cosas y ya no hay lugar para nada nuevo. Pero ahora, a las cinco de la mañana, nuestras tazas todavía no se han desbordado, de manera que aún hay sitio para añadir algo nuevo y obtener un beneficio especial.

Puede que os estéis preguntando qué cosas nuevas vamos a añadir. Podemos decir que a las cinco de lamañana añadimos la luz del Dhamma o la luz de la vida o, hablando de una forma un poco más monástica, podemos decir que es el momento de añadir la luz de la Comprensión y la Visión Clara.

Traducido y adaptado de un texto de Ajahn Buddhadasa que se lee en la mañana del primer día en los retiros de meditación de Wat Suan Mokkh y Dipabhāvan.

diciembre 17th, 2018|Tags: |

Jala Neti: dale un lavado a tu nariz

Al igual que cualquier artesano mantiene sus herramientas en perfectas condiciones, un yogui ha de hacer lo mismo con las suyas. Y una de las herramientas principales a la que no le suelen prestar atención muchos yoguis actuales es la nariz. Tanto si nos movemos al ritmo de la respiración durante la práctica de asanas como si usamos la respiración como objeto en la meditación sentada, nuestra práctica será mucho más agradable y eficiente si nuestras fosas nasales están limpias y despejadas, de manera que el aire pueda fluir con facilidad por ellas. Incluso aunque no practiquemos yoga, desde que nacemos hasta que morimos estamos continuamente respirando, y la calidad de nuestra respiración influirá en la calidad de nuestra vida.

Un método para mantener limpia nuestra nariz es la práctica de lavados nasales, conocida como Jala Neti en yoga.

Preparativos para practicar Jala Neti

Neti Pot

Normalmente se utiliza una lota o neti pot, que es un recipiente con una boquilla, la punta de la cual se introduce en la fosa nasal para que entre la solución salina. Dicha solución la prepararemos con agua ligeramente caliente (la temperatura corporal es suficiente) y sal. Podemos usar sal común sin yodar (cloruro sódico), aunque algunas fuentes recomiendan cloruro potásico para obtener mejores resultados. La proporción es aproximadamente de media cucharilla de sal por cada neti pot de agua, aunque puede que tengamos que ajustar la concentración según el tamaño de la lota y nuestras sensaciones, por ejemplo, si notamos irritación o ligera quemazón por dentro al pasar el agua. También es conveniente tener a mano un pañuelo para limpiarnos la nariz y un recipiente para que caigan el agua y los moquetes, o hacerlo sobre el lavabo.

Cómo realizar Jala Neti

Puedes hacerlo en el baño, delante del espejo para tener una referencia visual y sobre el lavabo para que caigan los residuos, insertando la boquilla de la lota por una fosa nasal e inclinando la cabeza hacia el lado contrario y ligeramente hacia delante hasta que la gravedad haga que el agua encuentre su camino hacia arriba de la primera fosa nasal y salga por el otro lado. El agua no debe subir a los cornetes ya que eso causa una sensación desagradable en la parte superior de la cabeza. Si eso sucede, es que estás inclinando la cabeza demasiado hacia atrás. También puede suceder que el agua caiga a la garganta, seguramente por tener la cabeza inclinada hacia atrás o por no respirar con suficiente amplitud por la boca. Las primeras veces que hagas Jala Neti puede que tengas que experimentar con el ángulo de inclinación hasta dar con el adecuado.

Jala Neti

Suénate la nariz para eliminar los restos de agua y mocos (ver el siguiente apartado para los detalles) y vuelve a llenar el neti pot con la solución salina para repetir el proceso por el otro lado.

Secando y eliminando los restos de agua

Al terminar Jala Neti es muy importante eliminar o secar todos los restos de agua que hayan podido quedar en las distintas cavidades de la cabeza. Para sonarnos la nariz yo distingo dos formas; la que hemos hecho toda la vida para sonarnos «desde la nariz», o desde el abdomen usando Kapalabhati. Si tenemos los oídos sensibles, posiblemente notaremos que la segunda opción es mucho más suave para estos. Nos sonaremos repetidas veces desde distintos ángulos, sin tapar nunca ambos lados de la nariz a la vez, por ejemplo:

  • Con la cabeza y el tronco erguidos, tapando la fosa nasal derecha, y sonándonos o haciendo Kapalabhati por la fosa nasal izquierda unas 10 veces o hasta que notemos que ya no va a salir nada más. Repetiremos el proceso con la fosa nasal derecha y luego con ambos lados de la nariz a la vez.

  • Con la cabeza y el tronco paralelos al suelo, flexionando desde la cadera. Miraremos hacia la izquierda, de manera que tendremos la cabeza ladeada, y haremos lo mismo que en el paso anterior, repitiendo en la otra fosa nasal y cambiando el sentido hacia el que ladeamos la cabeza. Después miraremos hacia abajo y lo haremos con ambas fosas nasales a la vez.
  • Podemos también limpiar ambos lados de la nariz a la vez en posturas invertidas, ya sea en perro cabeza abajo o como si fuéramos a subir al apoyo sobre la cabeza, pero sin elevar las caderas ni levantar las piernas.

También puede ayudar a sacar el agua restante rotar el cuello. A mí me sucede a veces que a pesar de notar la nariz despejada y haber hecho Kapalabhati o haberme sonado la nariz en todas las posturas anteriores, cuando hago rotaciones articulares que implican mover la cabeza inclinándola el agua sale sin esfuerzo.

Limpia y aclara el neti pot y deja que se seque al aire libre.

Puedes practicar Jala Neti todos los días como parte de tu rutina de yoga (yo lo hago), especialmente para ayudar con la sinusitis crónica.

Beneficios de practicar Jala Neti

Una vez le coges el truco, Jala Neti se tarda muy poco en hacer. Deja la nariz limpia, la respiración más libre y la mente se siente más despejada y alerta. Puede ayudar a aliviar los síntomas de sinusitis (la sinusitis crónica es uno de los problemas de salud con mayor prevalencia en Europa y Estados Unidos), asma, alergias nasales y resfriados. Resensibiliza la nariz, especialmente en fumadores, lo que podremos notar en nuestro sentido del olfato y a la hora de practicar pranayamas o concentrarnos en la respiración. Es muy útil si vas a practicar la respiración alterna y necesitas poder respirar por ambos lados de la nariz.

Contraindicaciones de Jala Neti

Si la nariz está muy taponada debido a un fuerte resfriado, si sangra o hay una infección interna, es mejor abstenerse de realizar Jala Neti.

Evitarlo también si tenemos dolor de oído.

Mejor practicarlo a primera hora de la mañana con el estómago vacío, y evitar hacerlo después de las comidas y por la noche (aunque esto último puede que queramos hacerlo si lo usamos varias veces al día como terapia).

diciembre 4th, 2018|Tags: , , , |

La taza de té – Un cuento zen

Un maestro zen recibió un día la visita de un profesor de universidad que le realizó varias preguntas sobre el zen. Tras escucharle, el maestro, en silencio, le sirvió a su visitante una taza de té. Cuando esta ya estuvo llena continuó vertiendo sobre ella el té, que ahora se derramaba sobre la mesa y el suelo.

El profesor observaba, hasta que ya no pudo contenerse más: «¡Para! La taza ya está llena, ¿para qué sigues vertiendo té si ya no cabe más?».

«Al igual que esta taza —dijo el maestro— tu mente está llena de tus propias opiniones e ideas. ¿Cómo puedo enseñarte nada sobre el zen si no vacías antes tu taza?».

 

 

 

noviembre 24th, 2018|Tags: , |