About Mono Yoga

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Autobiografía en 5 capítulos breves

I

Camino por la calle.

Hay un agujero profundo en la acera.

Me caigo dentro.

Estoy perdida…

Estoy desesperada.

No es culpa mía.

Tardo una eternidad en salir de él.

II

Camino por la misma calle.

Hay un agujero profundo en la acera.

Finjo no verlo.

Me caigo dentro otra vez.

No puedo creer que esté en el mismo lugar.

Pero no es culpa mía.

Todavía tardo bastante tiempo en salir.

III

Camino por la misma calle.

Hay un agujero profundo en la acera.

Veo que está ahí.

Aun así caigo dentro… es un hábito.

Mis ojos están despiertos; sé dónde estoy.

Es culpa mía.

Salgo inmediatamente.

IV

Camino por la misma calle.

Hay un agujero profundo en la acera.

Paso por el lado.

V

Camino por otra calle.

Traducción libre del poema original de Portia Nelson «Autobiography in 5 Short Chapters»

octubre 2nd, 2019|

Caramelos

Los caramelos que han acompañado mis clases de yoga durante los últimos años cumplen varias funciones. Sirven para que, a quien no le haya gustado la clase, pueda irse a casa con buen sabor de boca a pesar de todo. También son una manera de poder recompensarnos por nuestro esfuerzo y ayudarnos a establecer el hábito de practicar (a nuestro cerebro le encantan las recompensas dulces). Y pueden formar parte de un ritual; como referencia para cerrar el proceso de la clase con conciencia, haciéndonos visitar el centro del círculo de esterillas e invitarnos a observar qué necesitamos llevarnos y qué sentimos dar en ese momento.

En los ya pocos días que restan de clases en el templo, además de los caramelos de la caja de madera habrá más caramelos en botes de cristal. Os invito a que os llevéis un bote (o dos, no os cortéis) a casa. Los caramelos de ese bote pueden ser la recompensa cuando practiquéis a solas, para no perder la rutina. También pueden servir de recordatorio para practicar simplemente estando ahí; que cuando lo veamos surja el impulso de desenrollar la esterilla.

Por último, aunque no menos importante, sirven para compartir. Esa ha sido la intención que ha dado fuerza a mis clases de yoga durante estos años. Se pueden compartir los caramelos en sí mismos, con familiares o compañeros de trabajo. Pero lo que seguro compartiréis y habéis estado compartiendo de manera continua y posiblemente sin daros cuenta, son los frutos de vuestra práctica. Eso es algo que, inevitablemente, habéis estado dando a todas las personas de vuestro alrededor. Y, a lo mejor, en un futuro, también compartís vuestra práctica dando clases. Puede que de manera esporádica a un par de amigos, o de forma organizada como profesores «oficiales» de yoga. Y os daréis cuenta de que la parte más importante de vuestra práctica ya no son los saludos al sol, ni trikonasana, ni siquiera el sentaros en meditación; sino que uno de los pilares más importantes del yoga es, simplemente, compartir.

septiembre 18th, 2019|Tags: , |

Meditar en 5 pasos

  1. Encuentra una postura sentada razonablemente erguida, que respete las curvas naturales de tu columna y a la vez sea fácil y cómoda; que se note una postura «construida» y a la vez relajada.
  2. Descansa la mirada en dirección a la entrada de la nariz, donde sientas el contacto del aire. Esto es solo una dirección, una referencia. No intentes mirar la punta de la nariz o, muy probablemente, generarás innecesaria tensión ocular.
  3. Entrega tus párpados a la gravedad y deja que ellos se coloquen, ya elijan dejar los ojos parcialmente abiertos o cerrarlos del todo.
  4. Suelta las riendas de la respiración. Deja que sea el aire el que respire en tu cuerpo a través de la nariz. Sigue las sensaciones de la respiración mientras el aire fluye a través de las fosas nasales hacia el pecho y el abdomen. Observa dónde se hace más notable la respiración, más fácil de percibir. A lo mejor es en las sensaciones de las fosas nasales, o en la sensación de expansión y contracción del abdomen. Descansa en ese lugar tu atención, y mantente allí observando las sensaciones de la respiración. Este será tu objeto de meditación.
  5. Cuando la atención se vaya de tu objeto de meditación (la respiración), nota dónde se ha ido y, amablemente, tráela de vuelta al lugar que habías elegido para observar la respiración. Es normal distraerse, y es un proceso involuntario que no podemos controlar directamente, solo entrenar. Lo que sí podemos controlar es redirigir nuestra atención cada vez que somos conscientes de que nos hemos distraído.
septiembre 11th, 2019|Tags: , , , |

Vuestra práctica

Normalmente, cuando practicamos esperamos algo: si nos esforzamos duramente, nuestra práctica mejorará. Si nos fijamos una meta en la práctica, acabaremos alcanzándola. Tenemos la idea de que la práctica mejorará cada día y que será buena para nuestra salud y nuestro estado mental. Aunque esto sea cierto, significa que no la comprendemos del todo.

Practicamos también sabiendo que la meta no se alcanza al cabo de uno o dos años, sino que está aquí mismo. Aquí está la meta de la práctica. Cuando practicáis con esta comprensión, os estáis ocupando de muchas cosas y, al mismo tiempo, estáis concentrados, totalmente dedicados a la práctica que estáis haciendo en ese preciso momento.

Podéis decir: «Mi práctica no es lo bastante buena para sentir la meta o todo el significado que conlleva en ese preciso momento». Pero aunque digáis que vuestra práctica no es lo bastante buena, por ahora es la única que tenéis. Sea buena o mala, es vuestra práctica. La única forma de abordar una práctica perfecta es aceptarse a sí mismo. Decir que vuestra práctica es mala no la ayuda en nada, como tampoco decir que es excelente. Vuestra práctica es vuestra práctica. Solo la estáis catalogando de buena o mala, eso es todo.

Suzuki, Shunryu. No siempre será así.

septiembre 3rd, 2019|Tags: , , |

La vida no es una línea recta

Si la vida fuera una línea recta, con toda la gente exclusivamente empezando en un extremo y terminando en el otro, nuestra comprensión, nuestra realización, sería la misma que la de todo el mundo. Pero la vida no es una línea recta. La gente empieza en lugares y espacios diferentes, y navegan en diferentes rumbos debido a propósitos diferentes. La verdad no se encuentra en un único lugar, y no todas las verdades sirven a las mismas causas. Donde estás tú, no tiene porqué ser el lugar donde estén los demás. Y el lugar que necesitas descubrir puede que ya haya sido descubierto por algunos, e incluso que ni siquiera haya sido considerado por otros. Tu viaje es solo tuyo, como lo es el del resto. La clave es el viaje individual, así que disfruta del tuyo y encuentra el espacio para respetar el de los demás, sea cual sea el lugar en el que se encuentren y adonde quiera que se dirijan.

agosto 26th, 2019|Tags: |

Espacio en Blanco

Si estás en Madrid y pasas caminando por los números 5 y 7 de la calle Mira el Sol, es probable que su fachada no te invite a poder imaginar el espacio, las actividades y personas que se hallan al otro lado. De hecho, si te has apuntado a una de esas actividades y es la primera vez que asistes, es normal que dudes sobre dónde estará la entrada o tendrá lugar la clase o el taller.

La primera vez que visité Espacio en Blanco y conocí a Rafa (la genial persona que lo gestiona, o al menos la cara visible), me explicó que él quería que la gente fuera allí por la calidad de lo que se hacía dentro, no por lo atractivo o sugerente del exterior. Ese mensaje resonó muy dentro de mí, y desde entonces las clases o talleres que he impartido a cubierto los he dado en ese lugar.

Porque dentro de Espacio en Blanco, que en realidad no es uno sino varios, es muy fácil sentirse cómodo. Por la cantidad de luz u oscuridad y los distintos ambientes que ofrecen las salas, la peculiar y agradecida presencia de las plantas (aunque le hayan cortado la melena al poto más largo que he visto nunca), la inmejorable ubicación, y la capacidad que tiene Rafa de darte todas las facilidades para desarrollar tu actividad de la mejor manera posible y con el mínimo esfuerzo.

Espacio en Blanco Madrid

Si buscas un espacio para tus clases o talleres, no te lo puedo recomendar más. Y aunque dentro de poco ya no estaré de forma permanente en Madrid, cuando venga a la gran ciudad seguiré organizando los míos allí hasta que Rafa quiera.

Si en el futuro tengo mi propio espacio, espero que también sea un Espacio en Blanco, donde la gente no vaya por lo atractivo de las apariencias, sino por el valor de lo que haya dentro, oculto a simple vista. Porque lo esencial es invisible a los ojos; solo se ve bien con el corazón.

julio 17th, 2019|Tags: |